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CONCIERTO DEL COSCH: En presentación del libro: Azúcar en Lambayeque - Historia de la industria y el caso Pomalca

Escribe: Velia Beltrán Centurión (*)
Edición N° 1315

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La presentación del libro Azúcar en Lambayeque “Historia de la industria y el caso Pomalca” escrito por la directora del Grupo Expresión llevada a cabo el viernes último, cerró con broche de oro como fina cortesía de la Empresa Agroindustrial Pomalca y el Grupo Oviedo.

El Coro y Orquesta Sinfónica de Chiclayo engalanó la memorable velada durante la cual nuestra ciudad “Capital de la Amistad” hizo un paréntesis a su agitada rutina para centrar su atención en el ámbito cultural y artístico.

Y es que en Chiclayo nunca dejaron de estar latentes estos valores, pero debido a que lo urgente aparentemente no dejaba espacio para lo importante, lo cultural y lo artístico quedaba por lo general relegado a un segundo plano. Afirmamos que solo aparentemente, dado que los chiclayanos que valoramos estos aspectos fundamentales del desarrollo humano siempre estuvimos allí; haciendo lo rutinariamente necesario. Pero también muchas veces tras bambalinas se va desarrollando otro tipo de encomiable empeño, que tarda mucho tiempo en coronar sus esfuerzos con la satisfacción de ver un día por fin la luz, para a su vez llevar su enriquecedora luz inherente.

Esto es lo corriente en todas partes del mundo, pero sucede que no en todas partes las condiciones están dadas para que estos hechos ocurran de la manera natural en que debieran ocurrir. En nuestro medio las circunstancias para que un valioso trabajo de investigación logre ser publicado, o el enorme esfuerzo de artistas musicales -que dedican mucho tiempo de sus vidas a dominar sus instrumentos o a educar sus voces a fin de desarrollar sus talentos- sea apreciado en las decorosas condiciones que se merecen, lamentablemente son muy escasas.

Es por ello que poder participar de eventos como el de la noche del 18 de agosto nos anima y llena de esperanza de saber que en nuestra ciudad hay espacio para retomar el camino del gusto por lo valioso y lo bueno.

Publicaciones hay muchas, grupos musicales también y muy variados además, pero tener la oportunidad de apreciar algo diferente, con un mayor nivel de profesionalismo y rigor académico, tanto en lo que se edita como en lo que se consume como arte musical, significa dar un paso adelante como sociedad.

A juzgar por la satisfacción expresada por el público asistente tanto por el tema central de la presentación del libro “Azúcar en Lambayeque” con los tres panelistas que capturaron su atención durante todos sus interesantes discursos en torno al contenido de la obra, como por el disfrute del programa presentado por el COSCH, podemos sentir que este pueblo llamado Chiclayo está siendo protagonista de una nueva dinámica cultural, la cual sinceramente esperamos reciba el combustible necesario para no ralentizar nuevamente como ya ha sucedido en otras oportunidades.

La directora del Coro -parte fundamental de nuestra sinfónica- la maestra musical Luzmila Milagros Coronado Carhuapoma, tuvo a bien compartir con nosotros el programa presentado, cuya síntesis recordamos como una manera de revivir el grato espectáculo que el auditorio ovacionó muy efusivamente.

En la PRIMERA PARTE, los temas pertenecen al repertorio clásico e internacional, así tuvimos las siguientes piezas musicales:

“La tempestad” prodigiosa obra descriptiva del célebre y prolífico músico norteamericano Robert William Smith. “Segundo Vals” de Dmitri Shostakóvich, una de las más versionadas en el cine moderno por lo bello y elegante de su línea melódica. “Marcha Slava” de Piotr Ilich Tchaikovski quien la llamó "marcha serbo-rusa" para luego inmortalizarse como la magnífica marcha que hoy conocemos.

Mención especial nos merece “We are the champions” del álbum del afamado grupo británico Queen titulado News of the World del año 1977, escrita por el ya inmortal Freddie Mercury la cual sigue siendo uno de los himnos más reconocibles del rock e infaltable en las celebraciones de triunfos deportivos.

“Con te partiró” de los compositores Francesco Sartori, Lucio Quarontotto y Frank Peterson. Fue cantada originalmente por Andrea Bocelli en el Festival de San Remo en 1995 y esta vez estuvo a cargo de los solistas Lisi Pierina Casaró Centurión y José María Balcázar.

“La Habanera” aria de la ópera “Carmen” de George Bizet compuesta en 1875 interpretada magistralmente por la soprano Helem Coronel, quien fue muy felicitada por su desempeño. “Quizá, quizá, quizá” famoso bolero compuesto por el maestro cubano Oswaldo Farrés en 1947 en la inconfundible voz del tenor Fernando Castañeda Castro

Durante la peruanísima SEGUNDA PARTE pudimos disfrutar del repertorio nacional.

“El cóndor pasa” hermoso tema peruano que forma parte de una zarzuela incaica cuya música fue compuesta por el maestro huanuqueño Daniel Alomías Robles en 1913 para el libreto de Julio De la Paz. “Contigo Perú” ya considerada por muchos como el segundo himno nacional, compuesta por el magno compositor Augusto Polo Campos en el momento en el cual la selección peruana de fútbol se encontraba ad portas de clasificar al Mundial de Argentina 78. “Caminito de Santiago” atribuida a Tiburcio Mallaupoma Cuyabamba, compositor de muchas de las canciones más famosas del valle del Mantaro, entre ellas Caminito de Huancayo. “San Miguel de Piura” hermosa pieza del acervo criollo nacional que data de 1911 aunque no se ha llegado a saber con certeza quien es su real compositor. “Un pueblo llamado Chiclayo” emocionante joya musical para los chiclayanos donde quiera que vayamos, gracias a la fina pluma del célebre compositor etenano José Escajadillo Farro.

Finalmente ante la insistencia del entusiasmado público asistente, se agregó un último tema nuestra bella marinera “Chiclayanita” del músico autodidacta Emilio Santisteban Niño, concertista de guitarra, invidente desde los 11 años y cuyo legado perdura hasta nuestros días.

Es propicia la ocasión para comentar con nuestro público lector que la incorporación de cada nuevo tema en el repertorio de una orquesta sinfónica es una labor no difícil, -porque son profesionales que aman lo que hacen- pero si, bastante laboriosa. Muchos desconocemos los pormenores de la preparación de un concierto, y nos limitamos a escuchar y a gozar con cada tema, pero para que sea posible el disfrute total de las piezas que son interpretadas, ha habido una gran inversión de tiempo de cada uno de los integrantes y directores en largas horas de ensayos a fin de lograr el ensamble armónico que nos ofrecen.

Aún más allá de ello, cada nuevo tema precisa de la producción de partituras específicamente preparadas para la orquesta y para cada uno de sus instrumentos, sean vientos, cuerdas o de percusión y dentro de cada grupo debe haber una partitura especial para cada instrumento, como violines, violas, violonchelos, etc.

La producción de estas partituras, de los arreglos y ensambles de instrumentos y de voces demandan de un esfuerzo y por ende un costo adicional del cual, si no lo atestiguamos, difícilmente seremos capaces de valorar, ya que ante nuestros ojos y oídos se presenta un magnífico espectáculo que es comparable a la punta del Iceberg, pero que bajo el nivel del agua subyace un volumen de trabajo e inversión muchas veces mayor al que por simple inspección somos capaces de percibir.

En síntesis, la oportunidad de tener un contacto directo con una orquesta que cultive la música académica en nuestro medio se va haciendo cada vez mayor gracias a la iniciativa de la empresa privada. Recordamos que un punto de inflexión en el desarrollo y permanencia de esta asociación musical se dio cuando el buen olfato de los directivos de la Empresa Azucarera Pomalca, los animó no solo a llevar a cabo una velada inolvidable para cuantos tuvimos la suerte de participar en él, sino que marcó un hito en la historia de esta agrupación cultora de la música pues finalmente alguien logró tomar conciencia que estamos ante un fenómeno de convergencia de grandes talentos, entre directores de orquesta y coros, solistas fuera de serie, coreutas bien afinados y muy disciplinados, músicos virtuosos entre los cuales se cuenta con grandes maestros y que no podemos darnos el lujo de permitir su fuga hacia otros lugares o lo que sería peor aún hacia otras actividades que les reditúen los recursos necesarios ya que su arte no se los puede brindar en nuestro medio.

Afortunadamente, ahora son cada vez más las entidades como universidades, empresas educativas y colegios profesionales que buscan contar con el COSCH tanto para engalanar sus respectivas celebraciones jubilares, como para formar parte de los organismos de apoyo a sus actividades en pro de seguir manteniendo una representatividad chiclayana con altos estándares en los próximos eventos a nivel nacional, y quizá algún día a lograr alcanzar una proyección internacional.  

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