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HOMENAJE AL MAESTRO JUAN SCANDER: Recuerdos de un amigo sin par

Escribe: Rosa Chambergo Montejo (*)
Edición N° 1315

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Juan Scander Juayeq, cubano de nacimiento y chiclayano eternamente, llegó al Perú a los 5 años de edad y se quedó 85 años de su vida. Tuvo la existencia perfecta que Dios da sus hijos. Este 20 de agosto lo llamó el Señor a la morada eterna, donde descansa en paz. Don Juan fue el perfecto defensor de la familia.

Confieso que cuando abrí el WhatsApp el domingo 20 y leí el mensaje de mi querido Fernando Noblecilla, me quedé paralizada, no esperaba esta noticia, los designios de Dios son irrefutables. “Mi padrino Juan”, como lo llamé, porque fue quien me llevó a Rotary y me concedió el alto honor de ser la primera presidenta mujer de Rotary Santa Victoria, había partido a la eternidad. Recordé inmediatamente los momentos trascendentales vividos en Rotary, el servicio a toda prueba, “Dar de sí, sin pensar en sí”.

Un hombre ejemplar, sabio, honrado, excelente hijo, esposo, padre, abuelo, hombre de servicio, ciudadano a carta cabal, gracias a su disciplina, valores y creencia en Dios, vivió 89 años y 11 meses. Su cumpleaños 90 lo habría celebrado el próximo 24 de setiembre. Nació en 1933.

Pasajes de su vida

Con Fernando Noblecilla, amigo y colega, conversé sobre quién fue el hombre más importante de Rotary International. Me dijo que fueron 50 años de su amistad con don Juan y fueron 50 años en los que profesó de rotario. “Él fue un padrino para entrar a Rotary y yo fui su presentador para los Cursillos de Cristiandad. Yo lo invité para el cuarto cursillo y él se quedó, e hizo historia llegando a ser secretario general del Movimiento de Cursillos. Recuerdo haber compartido 3 perfeccionamientos con Juancito”, rememora.

En esta rica conversación, Fernando recuerda algunos pasajes anecdóticos. “Si no soy cura, yo soy Rotario”, fue una de las frases con las que iniciaba algunas magistrales charlas con centenares de personas o jóvenes a quienes enamoraba para enrolarse en el servicio a través de Rotary, y cada que hablaba tenía un auditorio encandilado, que cada tramo de su alocución aplaudía. “Al terminar sus conferencias veíamos a gente llorar. Con facilidad se metía en la mente y el corazón de los que lo escuchaban, a mí me encandilaba”, dice.

Juan Scander Juayeq sirvió a Rotary por más de 50 años. Trabajó en las líneas de salud, educación y en la formación integral de la juventud. Una de las campañas que los rotarios antiguos recordamos es la lucha por la erradicación de la polio, por la que trabajó en coordinación con todos los clubes rotarios.

Don Juancito tuvo a sus padres de origen libanés. Cuenta Fernando Noblecilla que su padre fue un personaje muy singular y le gustaba la lucha social, vino al Perú en compañía de su familia, se involucró en política y terminó como simpatizante del APRA, costándole represión y detención. El padre de don Juan participó de las luchas gremiales de los trabajadores azucareros del norte, por lo que Juan Scander tuvo que responsabilizarse de su familia terminando el quinto año de secundaria.

“Juan Scander estudió en el Colegio de San José y algo que resalté es que su acento de pronunciación siempre fue muy español. No pudo contar con estudios universitarios, no porque no quisiera, sino porque su madre quedó viuda, y eran momentos muy difíciles para la familia, tuvo que asumir la conducción de la estirpe y trabajar. Su hermano Simón no hablaba español y ellos deciden activarse en la venta de telas, tenían un camión y con eso recorrían diferentes sectores de la región vendiendo telas. Pero la visión que tenía don Juan lo llevó, por ejemplo, a uno y otro lado a juntar el negocio denominado Martillazos San Elías, ubicado en el centro de Chiclayo, de gran aceptación de los chiclayanos, puso una lavandería y con disciplina fue creciendo empresarialmente”, recuerda Fernando.

Durante el gobierno municipal de Flavio Núñez Ízaga fue regidor de nuestra comuna chiclayana. Él representó a Acción Popular, fue un invitado de ese partido en esa contienda electoral. También cumplió funciones de integrante del Directorio de EPSEL. Cargos públicos que desempeñó con honor.

Empresario y pionero

Formó la empresa Barba Negra, especializada en uniformes de seguridad, los que han salido a diferentes partes del país desde Chiclayo, empleando en sus inicios a decenas de trabajadores y ordenando el sector de las confecciones desde Lambayeque. Hoy la empresa está dirigida por su hijo Juan Manuel, pero también apostó por los negocios inmobiliarios, el primero que inició es precisamente el edificio de Salaverry, donde sigue funcionando Barba Negra.

Fernando Noblecilla también evoca que don Juan fue un hombre soltero hasta que Jorge Mufarech, su compadre, persona mayor que él, lo invitó a realizar un viaje al Líbano para conocer la tierra de sus padres. Fue en ese viaje que conoció a su esposa Yvette, con quien procreó a siete hijos; May, Carmen, Cecilia, Ivette, Juan Manuel, Charbel y Susana, quienes a su vez le regalaron a sus nietos y bisnietos. En un lamentable accidente perdió la vida su pequeño hijo Charbel. Don Juan tuvo 11 nietos y una bisnieta.

No fue periodista. Sin embargo fue un delite leer sus artículos en El Rotario, revista especializada de Rotary International que tuvo el honor de dirigir por mucho tiempo.

En conversación con Luis Valencia, exgobernador rotario, con quien recordamos pasajes importantes de la vida de Juan Scander dijo: “Los padres de Juan Scander le inculcaron profundas convicciones cristianas, que forjaron sus valores interiores y finalmente lo llevaron a fijar su propia filosofía de vida, estableciendo tres prioridades: Primero; Dios, que iluminaba su vida; su familia, que constituía su fortaleza y, el Servicio al prójimo, que decidió sería su misión terrena”.

Valencia también reconoció que Juan Scander, repetía constantemente un proverbio árabe que decía “En el cementerio no se hacen buenos negocios” y añadía que al final de la vida no se lleva nada material”.

“Al pretender escribir el epitafio de don Juan Scander Juayeq, pienso que no habría espacio suficiente para expresar lo que ha significado la vida de un hombre extraordinario, cuya sencillez, caballerosidad y espíritu paternal ha dejado una huella indeleble, no solo en su familia, sino en todos aquellos que tuvimos el privilegio de compartir y recibir sus enseñanzas, que nos ayudaron a ser hombres y mujeres de bien. Cada vez que miremos al cielo, recordaremos su legado de amor y bondad y siempre será una luz en nuestras vidas”, afirma.

Al terminar estas líneas quiero expresar que estoy tranquila, porque en vida, reconocí lo valioso que fue como persona en todos los roles que supo cumplir. Aseguro que está en el reino de los cielos, al lado de Dios.

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Periodista

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