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DE SAPIENS A MÓVILIS: Extracto del libro “Geopolítica de la Pandemia” escrito por Francisco Aspillaga Muñoz

Escribe: Semanario Expresión
Edición N° 1313

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Los procesos tecnológicos actuales en los que vivimos han sobrepasado las barreras de la comunicación. Esto, gracias a que la Era Digital las ha dinamizado, de tal manera, que muchos hemos pasado de ser “Homo Sapiens” a “Homo Móvilis”. La herramienta que poseemos en las manos nos ha vuelto codependientes digitales. Así queramos ser contra sistema, los propios flujos socioculturales nos obligan, por las buenas o las malas, a mantenernos on-line por la imperiosa necesidad de la gran velocidad en la que nuestra sociedad actual transita, pues los procesos deben ser mucho más rápidos y efectivos, y la tecnología juega un papel muy importante.

¿Acaso, durante la pandemia, nuestra condición de “Homo Móvilis” importó más que en cualquier otra época y contexto? Sí, porque nuestra manera de conexión e interacción con las personas, hace mucho tiempo, dejó de ser, en su totalidad, mediante los sentidos de manera tradicional. Hoy, las reacciones químicas que la tecnología nos hace sentir respecto a la cercanía de los lejanos nos han convertido en una sociedad que siempre busca mantener prendida la fogata de la comunicación. Puede ser que conscientemente no estemos diciendo “Hola mundo, aquí estoy”, pero de una u otra manera las redes sociales y los aplicativos de mensajería instantánea, a través de la red, nos llevan a querer comunicar. Queremos hacerles ver a los demás nuestros logros, cómo estamos, qué hacemos y, hasta a veces, nuestras derrotas. Esto sucede porque simple y sencillamente existe toda una comunidad sedienta de saber qué le pasa a los demás y que los demás les pregunten a ellos.

Entonces, ¿tenemos una comunicación bidireccional? Ligeramente sí. Pero en el supuesto de las relaciones digitales no estás comunicando para uno, sino para muchos, con una potencia elevada al infinito para decirle a las personas en cualquier parte del mundo que tu existencia se encuentra validada. Es decir, hemos pasado del pensamiento cartesiano del “dudo, pienso y luego existo”, al “publico, veo el alcance de las interacciones y luego existo”. Poco a poco, nuestra consciencia psicológica se empieza a pintar de consciencia digital. Bien podría encajar en lo dicho por Maquiavelo: “Pocos ven lo que somos, pero todos ven lo que aparentamos”.

¿Significa que hemos dejado de lado la consciencia psicológica? No del todo, porque de alguna u otra manera todavía somos conscientes que existimos. Todavía “sabemos” que nos encontramos en una situación de razonamiento y voluntad –aunque no todos se sienten a reflexionar sobre el tema– que es ontológica a nuestra naturaleza humana. Pero, justamente, por esa condición es que somos influenciables por los demás, ya que algunas de nuestras características son la sociabilidad y la unidad, las cuales se ven envueltas por la Era Digital.

Capacidad para comunicar

Por la sociabilidad, el ser humano se puede comunicar con las demás personas que están en su exterior y se sabe, en lo muy profundo de su ser, codependiente de las demás personas. Mientras que, por la unidad, podemos mantener esa conexión con los demás sin perder nuestra identidad y nuestra propia configuración: Seguimos siendo nosotros a pesar que nos relacionamos con los demás. Gracias a la unidad, nos mantenemos como nosotros mismos; en cambio, por la sociabilidad, esas relaciones con el exterior son indispensables y necesarias. Al ser codependientes uno del otro, siempre habrá influencia en nosotros de personas o de objetos personificados como “Wilson” de “Náufrago” con Tom Hanks.

Por tal motivo, la sociedad digital en la que actualmente vivimos lleva a muchos a mantener vigente esa relación con una facilidad y con la falsa seguridad de ser omnipotentes, omniscientes y omnipresentes, ya que pueden crear vínculos digitales con cualquier persona en el mundo y reemplazar, muchas veces, el conocimiento físico de la persona por un conocimiento digital que nos pueda dar algunas características previas. En otras palabras, hoy no eres propiamente lo que haces en tu vida diaria, sino lo que publicas. La necesidad de publicar ha creado una droga digital colectiva más fuerte y adictiva que cualquier droga química, siendo la pandemia un laboratorio que ha maximizado sus efectos, y a su vez, ha aumentado la rentabilidad económica de varias empresas.

Aceptación digital

Esta droga se llama aceptación digital y muchas veces se ve reflejada en la necesidad emocional de verse validado en la sociedad de los “Homo Móvilis” a través de un comentario, un compartir o una reacción que nos hace sentir vivos por el nivel de popularidad que podamos tener. La nueva premisa: “Publico, veo el alcance de las interacciones y luego existo” alcanza su máximo esplendor. Podríamos concluir que la era del racionalismo filosófico griego –el cual ha influenciado bastante en nuestra historia humana– ha sido desplazada por la era de las emociones digitales sustentadas en la perspectiva melodramática.

Entonces, ¿la tecnología es buena o mala? Es amoral. Todo depende del uso que le demos, todo depende de la persona o grupo de personas que la tengan y hasta de los intereses y objetivos que ellos quieran lograr. Por ejemplo, Bill Gates, en su conferencia sobre pandemias, se refería al avance positivo que la investigación biomédica tiene, pero también que podría convertirse en bioterrorismo y desatar la III Guerra Mundial.

¿Estamos realmente listos para la Cuarta Revolución Industrial?

+ NOTICIAS:

  • Francisco Aspíllaga Muñoz es abogado décimo superior por la USAT. Magíster en Auditoría y Gestión Pública por la UCT – Benedicto XVI. Ex embajador por los ODS en el programa Misión 2030 de la ONU. Docente universitario en Lima con experiencia en el sector jurídico privado con Aspillaga y Asociados y en el sector público en los tres poderes del Estado.

 respuesta de José Luis el 2026-09-25.

A mi parcer es un gran reto utilizar la tecnología con responsabilidad sin permitir que llegue a controlar nuestras vidas, la pandemia llego hacer muchos cambios tecnológicos y a la vez tambien demostro que debemos de estar preparados no solo para las crisis sanitarias, sino también para los cambios sociales que estos generan

 respuesta de Jaqueline Chavesta Chero el 2026-09-25.

Me parece una lectura interesante y reflexiva, porque permite mirar la pandemia desde una perspectiva que va mas allá de lo estrictamente sanitario me llamo la atención la forma en que se relacionan los acontecimientos de ls pandemia con la geopolítica y la relaciones de poder a nivel internacional. es un material que ayuda a desarrollar una mirada mas crítica y comprometer mejor los cambios que vivimos durante la pandemia.

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