Mi actitud sobre la construcción de una nueva peruanidad es propositiva y esperanzada. He huido del pesimismo y de los discursos sectarios, aunque me alegra y fortalece vivir en un país en el que se respeta la libertad de expresión a un nivel óptimo por el cual no se niega el derecho a la falacia, a la lógica, a la inteligencia y a la estupidez. Dicho esto, siempre me he deleitado con las formas diversas que desde el interior de nuestra sociedad surgen para fortalecer la nueva peruanidad mediante de acciones que elevan a la merecida cima de la trascendencia los colores patrios, la historia, tradiciones, valores y anhelos de nuestro pueblo.
Josep Ernest Renan, escritor y humanista francés, manifestó que hay tres aspectos esenciales para constituirnos como un pueblo: Tener glorias comunes en el pasado (y las tenemos de sobra), una voluntad común en el presente para llevar a buen término grandes empresas (esto requiere hacedores de cultura que amen a nuestro país) y el anhelo y el deseo de seguir haciendo mucho más en unidad. De estos tres aspectos, el segundo me parece por demás inspirador: Atañe al presente y requiere un compromiso actualizado en medio de propuestas de posverdad y pro tecnológicas a ultranza que parecen separarnos del objetivo tierno de hacer patria y motivarla desde una auténtica, mestiza y diversa identidad cultural.
Los valores de la patria
Dedico este artículo a un joven lambayecano que ha asumido con alegría y particular consistencia la gran empresa de visibilizar los valores de nuestra patria desde el cultivo y la profesión de las artes, la gastronomía, las tradiciones y el colorido festivo de la disciplina ecuestre de la dedicada crianza del caballo de paso peruano. José Mariano Dongo Alcántara es hijo de dos buenos peruanos: José Dongo Avalo y Celeste Alcántara. Su familia ha hecho notoria ante nuestra comunidad el sacrificio, talento, disciplina, humildad y unión familiar que les ha permitido el éxito. Sin embargo, la promoción de nuestra identidad a través de actos artísticos muy bien planificados y acompañados por formas, colores, música, sonidos y naturaleza es resultado del talento de Mariano.
Nadie me lo ha contado. No somos amigos. Le he podido evidenciar, personalmente, al asistir a una de sus presentaciones en Sipán (Saña) que me dejó profundamente conmovido y me convenció que hago bien en vivir esperanzado a pesar de las noticias no siempre buenas que convierten a nuestro país en una experiencia perplejizante o, al menos, paradójica.
Mariano es un buen hijo y agradece a sus padres. Canta con ojos cerrados y voz en cuello a su madre, en el cielo. Conoce la historia del caballo de paso peruano y narra con lujo de detalles (que he disfrutado mucho) la experiencia de su crianza. Sabe las características de la “personalidad” de cada uno de los ejemplares a quienes hizo danzar con pulcritud al son de interpretaciones criollas.
Chalán lambayecano
“La veguera”, marinera de ordinario aplaudida en la interpretación de hombre y mujer, es una experiencia que merece ser vivida por todos, ante la experiencia del jinete que logra hacer del caballo de paso una extensión de su cuerpo; y la nobleza del animal que al compás de la música y el viento responde con suavidad de caricia a quien, rienda ligera en mano, nos hace imaginar un suelo cuerpo en estructura artística. He quedado prendado de seguridad de “Demonio” y la notable ingenuidad de “Choloque” dos de los cuatro ejemplares por los que Mariano profesa un singular aprecio y que domina con notables fortaleza y delicadeza.
El joven Mariano, personalidad central del presente artículo, ha sido premiado hace un tiempo con la Medalla de Honor de la Ciudad por su talento difusor del arte y la cultura de nuestra ciudad. Hoy le otorgo con humildad otro reconocimiento, sin medallas ni ceremonia: a su voluntad para hacer y no solo para hablar, a su planificación para mostrar grandes obras y no descansar hasta hacerlas realidad, a su compromiso por hacer patria y que nos hace creer en un mejor país al ritmo de la juventud. Algún día, estrecharé tu mano, José Mariano. Mientras tanto te abrazo con el alma y pido a Dios nos sigas regalando tu arte, tu talento y tu don de hacedor de nueva peruanidad.
------
(*) Docente, investigador e historiador.
Deja tu Comentario