Qué duda cabe que el fujimorismo bajo el liderazgo de Keiko Sofía Fujimori Higuchi ocupa hoy en día un expectante lugar en la política. ¿Cómo entender que 17 años después que su padre Alberto Fujimori Fujimori renunciara vía fax a la presidencia de la República y que además fuera condenado por crímenes de lesa humanidad y actos de corrupción esta tenga amplias posibilidades de volver al poder?
Volver al poder porque ya estuvo en él, más porque ocupó responsabilidades de primera dama, después que su madre, Susana Higuchi, fuera echada de palacio por las denuncias que hizo contra la familia del exdictador, los hermanos Fujimori, hoy prófugos de la justicia peruana.
Sea o no elegida Fujimori Higuchi en la segunda vuelta ha ganado poder político no solo como partido, sino con una amplia mayoría congresal capaz de formular las leyes que podrían solo convenir a un sector poblacional, y también bloquear las iniciativas de un eventual gobierno Pedro Pablo Kuczynski en caso sea este quien gane.
¿Nos encontramos frente a un país políticamente fraccionado? Ahora que sabemos que Pedro Pablo Kuczynski, de Peruanos para el Kambio, disputará con Keiko Fujimori la segunda vuelta electoral es bueno reflexionar, analizar y decidir qué es lo que le conviene más a nuestro país y no simplemente decir que votaremos por el mal menor.
La campaña de esta segunda vuelta electoral será muy reñida, por lo que creo que Keiko Fujimori y Pedro Pablo Kuczynski tendrán que plantear estrategias muy disímiles para conquistar los votos que hagan ganador a uno de los dos el próximo 5 de junio. Estamos notificados que ambos son de derecha aunque enfrenten retos diversos.
Según los resultados de esta primera vuelta electoral, Keiko Fujimori tiene una distancia de aproximadamente 15 puntos sobre Pedro Pablo Kuczynski, y ello se convierte en su fortaleza y oportunidad para el triunfo.
Este primer éxito del fujimorismo ha tenido la aplicación de una estrategia que dio resultados y por ello vimos en campaña a una candidata moderada, tolerante, sonriente, amable, distanciada del fujimorismo duro que representa al gobierno de su encarcelado padre.
De allí que distanciarse de personajes como Martha Chávez, Luisa Cuculiza, Alejandro Aguinaga y otros, la enfocaron como una líder con decisiones, pese a los ofrecimientos de Alberto Fujimori a estas personas para que su hija las tomara en cuenta en la campaña. Ella dijo: “No”.
Además, cambiar su opinión respecto a la Comisión de la Verdad y la Reconciliación le ayudó a recuperar adeptos y seguidores. No sé a ciencia cierta si su pensamiento es diferente a su expresión, no sé si los golpes de la vida con el encarcelamiento a su padre hayan tocado las fibras de su corazón, lo que sí entiendo es que a estas alturas del partido electoral toda su estrategia política le funcionó y el resultado ha sido: primer lugar en la primera vuelta, 68 escaños, hasta hoy, en el Congreso y aún con mucha fuerza física y emocional para la segunda rueda.
¿Cómo no lograr éxito si la campaña política de Keiko Fujimori data desde el año 2011, cuando perdió frente a Ollanta Humala? ¿Cómo no triunfar si ha reunido a gente de todas las sangres, a jóvenes que no definen bien lo que es tener memoria de la historia?
Lo que han mencionado y analizado los especialistas sobre el empoderamiento de Fujimori es que la falta de despegue en la campaña de Pedro Pablo Kuczynski permitió este primer lugar a la lideresa de Fuerza Popular, aunque no haya ganado en primera vuelta.
Según los analistas PPK mostró una campaña mala, sin ideas, y muy repetitiva, errores que aquilató y evitó la lideresa de Fuerza Popular.
El equipo de campaña de Peruanos Por el Kambio deberá hilar fino, no hay espacio para el error, porque ello significaría la frustración del fujimorismo en su camino de regreso a Palacio de Gobierno, si esto sucede, claro está.
PPK a estas alturas de la campaña seguramente estará ensayando las formas de ganarse al electorado, su gran problema y dificultad es generar empatía en sectores populares y lo ven, digamos, como el candidato de los ricos. La pregunta es si Kuczynski tiene la capacidad de cumplir el desafío de aglutinar al electorado antifujimorista. Por lo pronto la izquierda de Verónika Mendoza le ha dicho que no.
Hay quienes indican que PPK tendrá que hacer su propia hoja de ruta para ganar a los seguidores de Verónika Mendoza, que es más popular entre el electorado andino, donde Kuczynski tiene dificultades.
Esta es la hora de los gestos, PPK debe acercarse a Alfredo Barnechea y Verónika Mendoza, por ejemplo, y sentar posición firme ante planteamientos como el que hizo Barnechea sobre la renegociación del gas, no rebajar estándares ambientales o contra la criminalización de la protesta o un manejo razonable de los conflictos sociales. Estoy segura que quien agende primero está más próximo al sillón de Pizarro.
Está claro que a Fujimori no le conviene aliarse con mucha gente. Al contrario, asociarse a ex candidatos afines como Alan García no le ayudaría porque el APRA, debilitado y desprestigiado, representa lo tradicional de la política, que ha sido rechazado por gran parte del electorado.
Fujimori necesita seguir mostrando esa actitud de moderación y seguridad, y que si gana las elecciones no va a hacer mal uso del poder, ya que tiene mayoría en el Congreso. Debe dar seguridad de que no va a abusar, porque podría cambiar leyes orgánicas, elegir a su conveniencia al contralor, al defensor del pueblo, a magistrados del Tribunal Constitucional y otros organismos que deben mantener su autonomía, como el Consejo Nacional de la Magistratura.
Es obvio que la candidata de Fuerza Popular necesita captar un público más de centro y llegar con más facilidad al sur. Sin embargo, le veo más posibilidades que a su rival. No olvidemos que el sólido norte, lo perdió el APRA hace mucho tiempo y hoy se ha convertido en la fuerza del fujimorismo. Aquí es donde escucharemos un discurso más claro, quién de los dos vira a la izquierda para captar electores del Cuzco, Cajamarca y Apurímac, por ejemplo, quien lo haga primero ese tendrá más posibilidad de entrar por la puerta grande a palacio de gobierno.
Por ello PPK debe dividir su voto en Lima y el norte, aquí radica entonces la conveniencia de aliarse con Alianza para el Progreso de César Acuña, que tiene un partido con operadores efectivos, porque no es un secreto que PPK solo cuenta con independientes que no son más simpatizantes.
Aun cuando es distante la posibilidad de unirse con el Frente Amplio, en política nada está dicho, creo que alguien puede tender puentes con la lideresa Mendoza y bajo condiciones claras podría este distanciamiento convertirse en el puente que allane el triunfo de PPK.
¿Juega en este partido de segunda vuelta electoral el líder de Acción Popular, Alfredo Barnechea? Creo que sí. La pregunta es ¿hasta dónde está dispuesto él a conciliar? Estimo que este es un buen motivo para reflexionar. ¿Será el antifujimorismo y la memoria de los peruanos la que se imponga o ¿simplemente estamos ante un borrón y cuenta nueva?
La historia nos ha puesto en esta oportunidad ante dos peruanos que la única diferencia que tienen es que la primera es descendiente de japoneses y el segundo de norteamericanos. Si hablamos de semejanzas, el esposo de Keiko es norteamericano y la esposa de PPK también, los dos extranjeros. Ello me lleva a recordar lo que Arguedas escribió: "El Perú es un país de todas las sangres", pero con predominancia de sangre extranjera. ¿Usted qué dice?
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