Estuve hace unos días en la Clínica Auna y quedé gratamente sorprendida de su infraestructura, de la atención de sus trabajadores, del orden y pulcritud de los servicios que ofrece y del staff que forma parte del equipo profesional que tiene cargo las diversas especialidades.
Comentaba con uno de los colegas de Expresión que hay un manejo visual excelente en este centro de salud. La clínica recibe a sus clientes con un equipo humano que saluda, que da la bienvenida, pregunta a qué área va el visitante, lo orienta para una mejor atención y se siente inmensa alegría al ver en el ingreso un gigante ramo de flores disecadas, bellas en su arreglo, con una mesa moderna y diseñada para el ambiente. Todo ello llama la atención y entonces cualquiera que va ingresando a Auna, en Chiclayo, se olvida por un instante cualquier adversidad y de inmediato el miedo se torna de optimismo.
Usted que lee y yo, sabemos que mantener una salud óptima no tiene precio. La salud es prioridad en cada uno de nosotros y si no hay seguro social, SIS, u otra modalidad de atención, es lógico que ante la emergencia se decida por una atención de primer nivel. La puesta en marcha de Auna no es casualidad, es producto de un estudio de mercado, pues las debilidades y amenazas con que se mueve EsSalud y el MINSA representan oportunidad para empresas que ven en la salud un gran negocio.
En una clínica como Auna no se malogra el tomógrafo continuamente, no faltan los reactivos, las pinzas, los microscopios, las placas radiográficas, las tomografías, las resonancias magnéticas; los estudios de diagnóstico se toman y sus resultados están al instante. El trabajador entrega su mejor sonrisa, sabe que constantemente son evaluados y su estabilidad la ganan día a día.
Frente a todo lo que tiene el sector privado, ¿qué estamos viendo en los hospitales de EsSalud? Sin duda, hay una brecha en todo, desde el aspecto de imagen hasta la atención a los miles de pacientes, hay un marcado y deficiente servicio, falta de equipos, reactivos, especialistas, pésimos ambientes… hacinamiento. En fin, lejos de curarte, los hospitales de EsSalud te enferman más con médicos que no cumplen sus horarios, con un directorio cuyo nombramiento es más político que técnico, pésima presentación de su imagen, pésimas relaciones humanas, el cuerpo médico sin mucha presencia gremial, negligencias médicas con espíritu de cuerpo, sin medicamentos y entonces la pregunta cae de madura: ¿a dónde desvían el dinero de miles de asegurados?
Creo que la razón más importante por la que la calidad de los servicios de salud pública es deficiente y no cumple con los requisitos básicos para atender a los pacientes, es la mala gestión pública. Todos los días tenemos noticias de negligencias y desabastecimiento en el sector salud.
EsSalud tiene una serie de problemas que hacen que sólo atienda a una parte menor de los asegurados que buscan atención. El maltrato, la tramitología, la corrupción existen y afectan a los ciudadanos.
Y aquí soy clara al señalar que las deficiencias que presenta el sistema de salud en nuestro país tiene una lista bastante larga: falta de personal, falta de competencias, mala distribución de especialistas, falta de medicamentos e insumos, malas condiciones de los establecimientos, equipos malogrados, falta de protocolos médicos, corrupción y más. Ustedes lo saben bien.
Se estima que en el Perú las personas que no tienen acceso a los servicios de salud oscilan en más de un millón 600 mil habitantes. Hoy en día luchamos contra enfermedades que no distinguen edades, color, credo, sexo y más, ellas se incrementan cada día: el cáncer, la diabetes, la salud del corazón, la infección por el VIH y otras enfermedades de transmisión sexual y la obesidad.
La gran pregunta ahora es qué mecanismos podemos utilizar para mejorar nuestro sistema de salud en el país. Es evidente que urge la planificación estratégica, el acceso a los medicamentos, vacunas, mejores recursos humanos, permanente y garantizado financiamiento, son algunos de los aspectos a considerar. Las enseñanzas de la pandemia por la Covid-19 las debemos tener presente, recordemos que el más alto índice de letalidad lo tuvo Perú. Esa historia nunca más se puede repetir. Si EsSalud muestra muchas deficiencias, el MINSA no escapa a ellas.
Es hora de humanizar la salud en nuestro país, es hora de mostrar calor en la relación humana, esa brecha de distanciamiento afectivo por parte del personal con el paciente, que raya con la fría indiferencia o indolencia, debemos desecharla. Hay que mejorar las relaciones humanas, aspecto que el sector ha descuidado enormemente.
Médicos y enfermeras, sean más empáticos, cambien su actitud, sean recordados con amor por quienes son sus pacientes… entreguen su profesionalismo. Gracias a quienes pagamos impuestos tienen ustedes un puesto de trabajo, procuren que su atención sea de primera. Funcionarios de EsSalud y MINSA, inviertan bien en las mejoras de infraestructura… levanten espacios dignos para los pacientes.
----------
Directora / Editora fundadora.