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LA POESÍA EN SU ESTÉTICA Y EN SUS REVELACIONES

Escribe: Luis Soto Jiménez (*)
Edición N° 1427

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  • “Quien encuentre la fortuna de su lado debe seguir adelante rápidamente, ya que ella solo favorecerá a los valientes”. Baltasar Gracián.

Uno piensa muchas veces que un poeta alcanza fortuna con el simple hecho de publicar su poesía, pero la vida, esa danza majestuosa, resulta ser una simple invitación a la lectura, donde uno es el comensal, sin saber que otras veces, terminamos siendo un banquete o solamente alimento de desecho para la cultura de la moda, es por tanto, que existen libros que cumplen el rol del neuromarketing complementado en el fetichismo de la mercancía, pero, majestuosamente en la antípodas, existen otros libros. Por tal, nos hemos de ocupar de Cromwell Castillo Cabrejos.

Y es que, en 1981 en la ciudad de Motupe, se albergó a este poeta, artista plástico y diseñador gráfico. Fundador del Grupo Literario “Signos”, de quien el polígrafo Marco Aurelio Denegri (MAD) en un extenso segmento de su programa expresa buena crítica del contenido del libro “Signos”, publicó además “Agua y Transfiguración o el sonido” ?incluidos en el poemario en el 2007 ?; ¿Dónde acaso es camino?, inserto en “Demolición de los reinos” (2010); “Estética de las revelaciones” (2011); y             “El paquette Fuego” (2010) y “Cromwell Castillo, vida / itinerario & arte” (2024). Así mismo, integró “Cuervo iluminado, colección de poesía peruana” (2010); “Rito verbal, muestra de poesía peruana 2000–2010” (2011); “Me Usa, Brevísima antología arbitraria Perú-Uruguay” (2012) y “Circo de pulgas”, “Antología de la minificción peruana” (2012). La Municipalidad de Lima reeditó digitalmente el poemario “Estética de las revelaciones” (2022), y en el 2023 el Movimiento Cultural Internacional “Ergo”, en España, publicó su libro “Divina extinción”. Sus creaciones se han difundido en revistas nacionales y del extranjero, y han sido traducidas al muchik, quechua, francés y portugués.

La literatura como salvación

Cromwell Castillo transmite mensajes de realidad y esperanza a los lectores, quienes también escuchan sus testimonios que expresan su sensibilidad artística y búsqueda de la escritura, que, con belleza, expresa contenidos fundamentales. Escribe con vocación y convicción. Lo hemos escuchado declarar: “La literatura me salvó la vida”. Consciente de su gestión cultural, ha declarado: “En poesía, existe el verdadero poeta y el pendejo. El primero es el honesto que batalla contra los molinos de viento y las modas y demás líneas de fuerza que arrastran a horneadas de poetas al barranco de la mediocridad y la repetición ad infinitum. Y el pendejo es el que se respalda con las argollas, el amiguismo, los letra tenientes y la alcahuetería literaria, casi siempre carecen de talento y buscan el grupo o la mancha para avanzar en masa y copar los espacios culturales y obtener alguna aprobación”.

La producción lírica de este autor persiste en una exploración incesante de la belleza artística. Y sigue en la utopía de Fernando Birri para lograr tal propósito: sus volúmenes resultan ineludibles cuando se examina con integridad el horizonte contemporáneo de la creación versificada en el Perú. Se distancia del desmedido prosaísmo conversacional, del reduccionismo y la superficialidad acomodaticia, rechazando aquella excusa que sostiene que la obra poética ha de ser accesible más honda en sus significaciones. 

Su libro: “Estética de las revelaciones”

Canta a los elementos naturales. Leamos Agua, fragmento 3: “Enigmática caracola: / Poesía, / donde siempre se escucha mi voz / como mar enfurecido. / En ti, el agua / también agita / un espejismo perentorio, / desencadenando sonidos / de palabras, / que a veces, / jamás escribo”. Luego, el agua sirve para manifestar las honduras humanas. Esta conmovedora sensibilidad se siente en el fragmento 7: “Si estoy aquí, / es por el agua. / ¿Cómo no transfigurarla más / cuando desciende? / Esta vez / discurre desde mí / bajo la forma / de lágrimas”.

Este poeta se ocupa de otros elementos naturales, valorándolos desde su filosofía de vida.

Divina extinción (2023)

Libro de contenido abismal, culto y de consciencia; con solvente uso del lenguaje y de estructura formal impecable. Se percibe la intencionalidad de quebrar los márgenes culturales ya caducos y fomentar nuevas temáticas lejos de la oficialidad. Con palabras decantadas y con pensamientos transmisores del sentido consciente, asume el arte total y remece el orden. No obstante, en su forma, el poeta nos recuerda que cada año nos acercamos más a las amenazas globales: fuegos solares, supernovas, explosiones de agujeros negros, disminución de la galaxia, liberación de rayos gamma, erupción de volcanes, pérdida de biodiversidad, acumulación de la contaminación atmosférica, pérdida gradual de la fertilidad humana, y varios panoramas religiosos sobre el día final. Paul Guillén destaca el carácter profético de Divina extinción en el primer apartado titulado “Círculo de fuego”, acerca de la extinción de nuestros tiempos y específicamente de los ecocidios, y, en ese contexto, nos lega su arte poética: “Hacer fluir el poema / en medio de un mar / repleto de inmundicias”. Además, considero que en la segunda parte “Estados de coma”, recobra la fe y esperanza. Léase poema “Sobreabundancia” (A mi hijo Elías Benjamín): Reconstruyamos el pensamiento / de las aves / y la alegría vigorosa que heredamos de tu abuelo”. (p. 53). Insta a ascender en el poema “Los mojados”: Dios no habita la Frontera. / Está en todas partes, pero nunca en la Frontera. / Ahí la identidad es proeza agazapada en monte vano. / Ahí luz y tiniebla no son evasión que apriete el agobio” (p. 57).

Libro inédito

Próximamente editó “Agnostos Theos o libro del penitente”, que acaba de ser seleccionado como finalista en el XIII Concurso Literario Nacional “El Búho”, entre más de 500 trabajos. En este libro, Cronwell ha ratificado sus contenidos y méritos de ser valuado como destacado poeta peruano. En el poema “Dispersión de la luz”, parte I: “Cierro los ojos, oh Dios de solícita voluntad cósmica, / y no hallo otro destino que una pregunta musitada / besando mi lengua como grito insurrecto, / elevada desde el cráneo herido de mi madre / que desoye fatigada el insistente llamado del sepulcro”…

Su poesía es poco inusual, siendo una aventura para todo aquel que se atreva a navegar en su prosa, debemos cuestionarnos: ¿Puede entonces la fortuna facilitar a lo valientes?, o tal vez es una coartada para luchar a diario frente a un sistema excluyente, de tal manera, que no son oportunidades que se presentan inenarrablemente, sino un camino construido por derrotas y puestas de pie, o mejor dicho como lo expresó Ernesto Sábato: “El hombre no está sólo hecho de desesperación sino de fe y de esperanza; no sólo de muerte sino también de anhelo de vida; tampoco  únicamente de soledad sino de momentos de comunión y de amor. Porque si prevaleciese la desesperación, todos nos dejaríamos morir o nos mataríamos, y eso no es de ninguna manera lo que sucede.”

(*) Ingeniero y magíster en Gestión Pública |luricsoji19@gmail.com

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