Sube!

ELECCIONES 2026: La responsabilidad ciudadana de elegir bien

Escribe: José Carlos Sánchez (*)
Edición N° 1435

  comentarios   

En el marco de las Elecciones Generales de 2026, el Perú afronta un proceso decisivo en medio de una profunda crisis de confianza ciudadana, una marcada fragmentación política y una persistente inestabilidad institucional que han debilitado la gobernabilidad y el vínculo entre el Estado y la ciudadanía. En este escenario, el proceso electoral adquiere una relevancia crucial. Más allá de la competencia entre candidaturas, las elecciones de 2026 representan un punto de inflexión para la gobernabilidad y la calidad de la democracia, en un país donde la confrontación política y la ausencia de consensos han afectado de manera constante la toma de decisiones y la estabilidad institucional.

Frente a ello, elegir bien no se reduce al acto de votar, sino que implica asumir una responsabilidad cívica informada y consciente. En democracia, las autoridades no se imponen: se eligen. De esa decisión dependerá el rumbo del desarrollo del país, la recuperación de la confianza pública y el fortalecimiento de las instituciones democráticas.

¿Qué significa “elegir bien”?

Elegir bien no equivale únicamente a marcar una cédula electoral; implica informarse, contrastar propuestas, analizar trayectorias y, sobre todo, evaluar la conducta ética y el compromiso democrático de quienes aspiran a ejercer el poder. En un país donde se han normalizado candidaturas sin idoneidad o con antecedentes cuestionables, elegir bien significa romper con la lógica del mal menor, del voto por rechazo o del desencanto resignado. Es optar por alternativas que, aun con limitaciones, ofrezcan garantías mínimas de integridad, respeto institucional y capacidad de gestión en favor de la gobernabilidad.

Responsabilidad ciudadana

La responsabilidad ciudadana empieza mucho antes del día de la elección. Comienza con la tarea de informarse adecuadamente, consultar fuentes confiables, contrastar datos y no dejarse llevar por noticias falsas o mensajes engañosos que distorsionan el debate público. En ese proceso, la información oficial resulta fundamental. La plataforma Voto Informado del Jurado Nacional de Elecciones (JNE) permite conocer quiénes son los candidatos, su trayectoria, antecedentes y propuestas, lo que contribuye a tomar una decisión más consciente y responsable.

Este esfuerzo por informarse cobra mayor relevancia si se considera que, según la última encuesta de Proética, la honestidad se ha convertido en el principal criterio que la ciudadanía busca en un candidato para las elecciones de 2026, incluso por encima de la experiencia política o la eficiencia en la gestión. Este dato no solo refleja una preferencia electoral, sino también la profunda desconfianza existente frente a la clase política y la necesidad de contar con autoridades íntegras.

Elegir bien también exige una ciudadanía activa, dispuesta a participar en el debate público, a exigir claridad en las propuestas y a rechazar el clientelismo, las promesas inviables y el uso del miedo o la polarización como estrategia electoral. En este esfuerzo, organizaciones de la sociedad civil como Transparencia y Proética cumplen un rol clave en la promoción de una ciudadanía informada y participativa. En articulación con otras instituciones, no solo generan información accesible y confiable sobre los candidatos, sino que también impulsan herramientas de seguimiento y espacios de participación que fortalecen la vigilancia ciudadana. Su labor contribuye de manera directa a la construcción de una cultura democrática basada en la integridad, la rendición de cuentas y la responsabilidad cívica.

Elegir bien como defensa de la democracia

Las malas decisiones electorales tienen consecuencias profundas y duraderas. Elegir sin criterio ni información ha contribuido, en más de una ocasión, a la ingobernabilidad, al debilitamiento del Estado y a la captura de instituciones por intereses particulares. Cuando el voto se ejerce desde el desencanto, el miedo o la improvisación, se debilita la democracia y se resiente la forma en que se gobierna el país.

Elegir bien es, en ese sentido, una forma concreta de proteger la democracia. No se trata de buscar soluciones inmediatas ni liderazgos providenciales, sino de apostar por procesos políticos responsables, candidaturas comprometidas con la institucionalidad y propuestas que devuelvan legitimidad al ejercicio del poder. En contextos de crisis, el voto informado sigue siendo una de las herramientas más decisivas de la ciudadanía.

El desafío ciudadano en las próximas elecciones

Las elecciones de 2026 representan una oportunidad para replantear la relación entre la ciudadanía y la política, en un contexto marcado por la desconfianza y el desgaste institucional. Elegir bien no es solo un acto individual, sino una responsabilidad colectiva cuyas consecuencias trascienden un periodo de gobierno y se reflejan en la estabilidad del país. En una sociedad que busca recuperar integridad, gobernabilidad y confianza, el compromiso ciudadano se vuelve indispensable. La democracia no se construye únicamente el día de la votación, pero es allí donde comienza a tomar forma. Informarse, participar y decidir con responsabilidad es una manera concreta de cuidar el país y de asumir, de manera colectiva, el futuro que queremos construir.

---------- 

(*) Politólogo

Deja tu Comentario