Sube!

SIETE POR OCHO: Plata como cancha

Escribe: Beder Bocanegra Vilcamango (*)
Edición N° 1416

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Asumiendo que estudiar cualquier ingeniería tiene implicancias en el desarrollo y el dominio de las matemáticas nos encontramos que el candidato ofrece más silencio que conocimiento como para sospechar que sabe pensar ante el siete por ocho y con la mirada firme, sobando el mueble, presume sabiduría o manifiesta que su capacidad para razonar o recordar la tabla del ocho tanto como la tabla del cuatro tiempo atrás.

Dentro del sistema educativo peruano, el desarrollo de la matemática posee un límite en el doce por doce con cierta regularidad y casi no es común que resolvamos cuánto es trece por quince, pues eso no es para la escuela conductista y carente de formas de jugar con los números, sobre todo cuando nos preguntan: tres por dos: seis; tres por cuatro: doce, tres por cinco: quince. De este modo, resulta interesante contestar cuando el aprendizaje de memoria presume sabiduría matemática con la cual no siempre es posible responder cuánto es catorce por diecisiete. Recordemos que el intrépido ingeniero químico se tomó casi veinte años en graduarse y la narrativa que lo rodea no es tan halagadora cuando se refiere a sus calificaciones, aunque diga que fue premio excelencia. No se puede negar que ostente un doctorado firmado por el rey de España de la vieja y señera Complutense de Madrid.

Cabe señalar, también, que cualquier forma o medio sirve para estar vigente en la farándula andina por su lado, puesto que, si no hay ideas creativas e innovadoras para salir, por ejemplo, de la violencia de la calle o la informalidad de la minería peruana es suficiente no responder cuánto es siete por ocho, porque en cuestión de segundos todos nos ocupamos de la dualidad entre su identidad y precariedad cognitiva. El rasgo identitario se trata de la dialéctica del meme a partir de sus incoherencias. Ello denota no solo sus límites, sino que mañana puede olvidarse de su nombre, y piense y reafirme que plagiar es lo mismo que copiar. No me imagino que confunda el concepto de Pataz y capaz haciéndose el olvidadizo adrede. Así, como el tren le pertenece a un puerco celeste, los memes son el patrimonio y sello de garantía del hazmerreír de un candidato cuyo crédito consiste en la consagrada sorna con fuerte dosis de sarcasmo que no solo lo caracteriza, sino que ridiculiza la política peruana. Sin embargo, el silencio matemático no solo es ignorancia u olvido repentino; tal vez, sea un indicio de Alzheimer y luego nos diga que es primo hermano del señor Parkinson, mientras piensa que resalta su selectiva colección de autos.

¿Y el escolar?

No me imagino que pueda exigirle a un escolar que responda cuánto es siete por ocho después de lo viralizado, pues sería un buen argumento para comprender que la anemia no permite jugar con los números. Con ello diríamos que el candidato es anémico y requiere urgente unas cucharaditas de sangrecita o finos cortes de rellena de coche serrano con mote. No resulta gracioso utilizar el silencio o una mostrenca sonrisa frente al siete por ocho, porque se asume que es una operación sencilla y básica como para encarar que no puede hacer el ridículo mediante una sonrisa, aunque para nuestros gustos exquisitos si hubiera respondido prontamente todos dirían que al menos sabe la tabla del ocho y que ya tiene claro quién sería su ministro de economía para repetir lo mismo.

El estatus político de cualquier candidato —salvo algunos— no tiene un estilo cuya cadencia posea poder y que por sí mismo se exente de cualquier prejuicio, por el contrario, es usual y recurrente su vigencia sin importar si hace el ridículo. Después de todo, muchos electores, en última instancia, deciden por quién votar, aunque vean que no marcarán la «a» —de habilidad—, porque la «h» es muda y, como tal, el orden de los productos no altera el resultado. Finalmente, crecer y desarrollarse en política no significa merecer el respeto del elector, es lo contrario. Mientras más se degrada, mejor se posesiona en el colectivo social, con el fin de demostrar su vigencia. Con ello, se demuestra que, cuando se habla de estrategia política, no interesa si esta es degradante.

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(*) Docente e investigador Renacyt. Palmas Magisteriales 2016.

 respuesta de Mario el 2024-11-28.

no se puede reportar ninguna emergencia,el numero de telefono no existe. no hay ninguna otra forma de comunicacion. por eso la inseguridad social nos gana.

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