En sus 204 años de independencia, el Perú ha demostrado resiliencia democrática, pero hoy enfrenta un escenario de alta incertidumbre política y fragilidad institucional que amenaza su estabilidad. Las recientes crisis han evidenciado la falta de un liderazgo claro y de un rumbo estratégico para el país, condiciones que la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) considera esenciales para garantizar un crecimiento sostenible y reducir la pobreza.
De acuerdo con las proyecciones del Fondo Monetario Internacional, el crecimiento económico global será limitado en los próximos años, lo que sumado a la desaceleración regional y la persistente inflación eleva los riesgos para la estabilidad macroeconómica del Perú. En este contexto, controlar la inflación, proteger a los sectores vulnerables y reforzar la sostenibilidad fiscal son prioridades impostergables.
Sin embargo, el país atraviesa un vacío de gobernabilidad marcado por constantes cambios en el gabinete más de cincuenta ministros en apenas un año de gestión presidencial, lo que ha deteriorado la confianza de la ciudadanía y los inversionistas. La ausencia de reformas estructurales en el discurso y en la acción gubernamental limita las posibilidades de dinamizar la inversión privada, clave para generar empleo y mejorar la calidad de los servicios públicos.
Confianza y capacidad
La reciente rebaja en la calificación crediticia internacional evidencia la desconfianza en la capacidad del país para sostener un manejo responsable de sus finanzas. Aunque Perú aún mantiene una de las mejores calificaciones en Latinoamérica, el costo del financiamiento se incrementa en un contexto global adverso, afectando la ejecución de proyectos clave para el desarrollo.
El camino hacia la OCDE, como lo destacan los informes de revisión de pares y los análisis de expertos en gobernanza, exige fortalecer la institucionalidad y mejorar la calidad del gasto público. El Perú debe avanzar hacia una gestión fiscal que priorice resultados y no solo el cumplimiento de metas de ejecución presupuestaria. Asimismo, se debe garantizar la transparencia y la rendición de cuentas, eliminando la percepción de impunidad que socava la confianza ciudadana y empresarial.
Hoja de Ruta
El Plan Estratégico de Desarrollo Nacional al 2050 ofrece una hoja de ruta para el desarrollo sostenible, proponiendo objetivos como el fortalecimiento de capacidades humanas, la gestión territorial sostenible, el incremento de la productividad y la construcción de un Estado al servicio de las personas. Sin embargo, su implementación requiere instituciones sólidas, profesionales capacitados y voluntad política para pasar del papel a los resultados.
El escenario pospandemia expone las profundas debilidades estructurales que aún persisten, como la alta informalidad laboral, el déficit de infraestructura y la limitada capacidad de respuesta del aparato estatal. La crisis sanitaria demostró que, sin instituciones eficaces, el crecimiento económico no se traduce en bienestar ni en servicios públicos de calidad.
Frente a este panorama, el desafío es claro: transitar de la confrontación política hacia consensos que permitan implementar políticas fiscales y económicas coherentes con las recomendaciones de la OCDE. Se necesita una visión de mediano y largo plazo, con reformas que impulsen la competitividad, promuevan la diversificación productiva y aseguren un crecimiento inclusivo que cierre las brechas sociales y regionales.
El Perú debe aprender de las experiencias de los países que lograron su adhesión a la OCDE, como Colombia, donde la estabilidad institucional fue clave para avanzar en la agenda de reformas. Solo así se podrá garantizar un clima de negocios predecible y propicio para atraer inversiones que contribuyan al desarrollo sostenible y al bienestar de toda la población.
Hoy más que nunca, el país necesita líderes capaces de entender los retos globales y locales, y gestores públicos comprometidos con una verdadera transformación que permita al Perú no solo acceder a la OCDE, sino también construir un futuro más próspero, inclusivo y sostenible.
(*) Magister en Ciencias con Mención en Proyectos de Inversión Pública, Economista-Investigador Renacyt y Especialista en Inversión Pública del Centro Nacional de Planeamiento Estratégica.
(**) Economista de Esan, Egresada de la Maestría en Inteligencia Estratégica.
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