Las amebas de vida libre (AVL) en general son organismos unicelulares que se caracterizan por ser ubicuos al encontrarse en diferentes hábitats y vivir libremente en la naturaleza. Por tanto, tienen un comportamiento ecológico amigable al participar como recicladores, descomponiendo materia orgánica y nutriendo ecosistemas acuáticos, a la vez sirven en la cadena alimenticia como alimento para diversos organismos. Su lado oscuro radica en que son parásitos oportunistas que al infectar al humano tienen una predisposición de invadir el cerebro. A ello se suma el efecto del cambio climático específicamente el incremento de la temperatura que genera condiciones favorables para la proliferación de las amebas en fuentes de agua.
¿Por qué "come cerebros"?
El nombre aterrador se debe a la capacidad de las AVL de causar infección cerebral de una persona que se produce cuando al agua contaminada con amebas entra en contacto por las fosas nasales y es por esta vía que el parasito oportunista llega y destruye el tejido cerebral. De ahí el nombre “ameba come cerebros”.
Amebas patógenas para humanos
Según el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), Las AVL con potencial patogénica para humanos son: ‘Acanthamoeba spp’, ‘Naegleria fowleri’, y ‘Balamuthia mandrilaris’, los mismo que también pueden afectar a otros animales, esta dualidad hace que se les denomine amebas anfizoicas, aludiendo a su capacidad de sobrevivir tanto en vida libre como en el interior de hospederos, ocasionando en personas Meningoencefalitis Amebiana Primaria (MAP), Encefalitis Granulomatosa Amebiana (EGA), Enfermedad Granulomatosa Amebiana Diseminada(EGAD), y Queratitis Amebiana(QA).
La ameba ‘N. fowleri’ al llegar al neuroepitelio olfatorio de las fosas nasales, atraviesa la placa cribosa o hueso etmoides hasta llegar al Sistema Nervioso Central (SNC), específicamente a los bulbos olfatorios. Siendo los signos y síntomas del paciente: fiebre elevada, dolor de cabeza intenso, vómitos en proyectil, fotofobia, convulsiones, finalmente entra en coma y fallece. Mientras que las especies de ‘Acanthamoeba’, pueden causar queratitis severa (inflamación de la córnea de los ojos) en usuarios con lentes de contacto pero que no se propaga a otras partes del cuerpo. Sin embargo, al igual que ‘B. mandrillaris’ pueden causar EGA, una infección del SNC, así como lesiones cutáneas, rinosinusitis, enfermedad pulmonar, particularmente en individuos inmunocomprometidos.
Ecología y distribución
Las especies de amebas libres habitan en la naturaleza tanto en el suelo como en fuentes de agua naturales ya sea salada o dulce como lagos, arroyos, aguas termales, cascadas, así como fuentes de aguas artificiales; incluyendo piscinas, redes de agua potable y hasta agua embotellada. Es más, ‘N. fowleri’ y ‘Acanthamoeba’ pueden proliferar en tanques y tuberías de agua pública y privada, incluso en las tuberías y calentadores de agua de algunas viviendas y edificios. Por tanto, la fuente de agua juega un rol importante, debido a que las estructuras amebo-flagelados necesitan del fluido para desplazarse. Así, la suficiente agua en el suelo, también permite el desplazamiento de los protozoarios.
Riesgos de exposición
Indudablemente las infecciones por AVL generalmente ocurren después de que una persona ha nadado o buceado en una fuente de agua contaminado, influenciado por el tiempo de permanencia y que generalmente ocurre durante los meses de verano. Si el agua que contiene la ameba entra por la nariz y sube al cerebro, puede causar meningoencefalitis amebiana primaria, así ‘N. fowleri’ y la ‘Acanthamoeba’ pueden representar un grave riesgo para la salud, incluso reportes dan cuenta su presencia en agua de uso para enjuagues de los senos paranasales o las fosas nasales. ‘Naegleria’ induce meningoencefalitis principalmente en niños sanos y adultos jóvenes, produciendo la enfermedad más violenta y mortal. A menudo, las infecciones cerebrales causan una mortalidad significativa en todo el mundo, con una tasa de letalidad superior al 90 % en individuos inmunocompetentes e inmunocomprometidos
Por otra parte, las lesiones cutáneas en forma de placa y sobre todo en la cara, después de que las personas estuvieron expuestas al suelo o agua estancada, deben considerarse señales de alerta ante la probabilidad de infección por Amebas libres
Impacto del cambio climático
El incremento de la temperatura favorece el desarrollo y la proliferación de las amebas, razón por la cual la mayor parte de los casos se producen en verano. Sin embargo, el calentamiento global, la explosión demográfica, la expansión de las áreas de actividad humana conlleva un mayor contacto con las amebas, lo que resulta en infecciones más graves y atrae mayor la atención pública. Por tanto, el cambio climático antropogénico definido por el impacto humano en el clima de la tierra desempeña un rol creciente, ya que modifica los patrones de distribución de los patógenos, entre ellos amebas, vectores, etc. generando nuevas dinámicas de transmisión, por ende, la costa norte del Perú debe ser un indicador para monitorear las fuentes de agua que quedan estancadas después de las precipitaciones.
Prevención
Evitar el contacto con fuentes de aguas que no garanticen una limpieza apropiada debido a que constituyen potenciales reservorios de microorganismos y vehículos potenciales de enfermedades. Por tanto, las instituciones como municipalidades y autoridades del ministerio de salud deben implementar la vigilancia en fuentes de agua como piscinas a fin de garantizar el cumplimiento del buen estado de salubridad con una correcta cloración, desinfección y circulación del agua.
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(*) Biólogo, investigador Renacyt y vicedecano del Colegio de Biólogos de Lambayeque.
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