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ANTE LA INSEGURIDAD CIUDADANA: ¿Es viable el modelo Bukele en el Perú?

Escribe: Limberg Chero Senmache (*)
Edición N° 1315

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En medio de la crisis que vive Perú, surge la idea en el Ejecutivo de tomar en cuenta el modelo de Nayib Bukele, presidente de El Salvador, para combatir la delincuencia. Pero, ¿es realmente viable o incluso deseable importar un modelo de otro país, especialmente cuando las realidades son tan contrastantes?

La crisis que vive el Perú ha ocasionado la exacerbación de un problema público: la sensación de mayor inseguridad ciudadana. Han aumentado el número y la crueldad de los atracos en 2023 respecto de 2022 y si vemos los pronósticos, que asocian el aumento de la delincuencia a los períodos de mayor pérdida de poder adquisitivo y ralentización de los incrementos salariales, el problema se va a complejizar.

Esta situación obliga a una respuesta de política pública. Hacer política pública requiere de metodología basada en evidencia y un análisis desapasionado de las causas. La crisis que enfrenta Perú es compleja y multifacética. Importar un modelo de política pública de otro país, sin adaptarlo al contexto peruano, es una receta que podría asegurar desastrosas consecuencias. Es esencial que las soluciones sean diseñadas considerando las particularidades y necesidades de Perú, y no simplemente copiando lo que parece funcionar en otro lugar. La estabilidad y el futuro del país dependen de decisiones bien informadas y adaptadas a su realidad.

Contexto diferente, soluciones diferentes

Vamos a partir de lo evidente: Perú no es El Salvador. Mientras que El Salvador ha lidiado con las maras, Perú enfrenta una amalgama de desafíos: las consecuencias económicas y sociales de la pandemia, la repercusión de la guerra en Ucrania en la economía global, el fenómeno Yaku y las protestas sociales que han paralizado la economía. Cada uno de estos factores ha dejado cicatrices profundas en la sociedad peruana, y no se pueden abordar con una solución única y simplista.

El riesgo de la militarización

Endurecer las políticas de seguridad y militarizar la respuesta, como ha hecho Bukele, podría exacerbar las tensiones en Perú. En un país con antecedentes de conflictos armados y violaciones de derechos humanos, la militarización podría reabrir heridas pasadas y generar más desconfianza en las instituciones. Ya tiene Bukele problemas por este tema. Han sido arrestados muchos inocentes, algunos de ellos incluso han desaparecido, según muestran los documentales que han tratado el tema. En esos mismos documentales,  algunos familiares de los arrestados denuncian que sus familiares nunca estuvieron relacionados con algún tipo de acto delictivo.

Libertad de prensa en jaque

Una de las críticas más fuertes al modelo salvadoreño ha sido la restricción a la libertad de prensa. En un momento en que la transparencia y la información son vitales, limitar la capacidad de los medios para informar sería un retroceso democrático para Perú. Es un fenómeno que es difícil de apreciar sobre todo cuando, como en El Salvador, cuentas con el respaldo popular logrado por la sensación de haber hecho frente exitosamente a un problema público que ningún otro presidente en el pasado pudo resolver.  

Resulta impopular hablar de los casos en los cuales los militares se equivocaron, resulta complicado hablar de los casos en los cuales muchos de los arrestos terminaron en la desaparición de algunos inocentes. De hecho, no es algo que la población esté preparada para escuchar. Por el contrario, lo asumen como una crítica despiadada originada por una oposición que ha perdido el poder y sus privilegios.

Reacción internacional y reputación en riesgo

La comunidad internacional ha mirado con escepticismo las medidas de Bukele. Si Perú decide seguir este camino, podría enfrentar críticas y sanciones, afectando su posición en el escenario global y sus relaciones diplomáticas. Ya tenemos dificultades en este momento frente a gobiernos ideologizados como el de México, que nos han complicado la situación internacional.  También tenemos problemas con una presidente que viaja, según algunos, sin las adecuadas consideraciones a la Carta Magna. Ante esta coyuntura, más pareciera un mensaje para activar una discusión que quitaría del centro del interés público temas más urgentes como el aumento de la pobreza y el aumento de los precios de algunos alimentos importantes dentro de la canasta básica familiar.

¿Solución o parche temporal?

Aunque las medidas de Bukele han mostrado resultados en la reducción de la delincuencia a corto plazo, no abordan las causas subyacentes de la violencia. Perú necesita soluciones sostenibles que ataquen la raíz de sus problemas, no solo parches temporales. Aumentar las penas por los delitos relacionado con asaltos y otros tipos de delincuencia no va a resolver el aumento de los atracos. Las causas están más o menos claras y se relacionan con una situación cada vez más complicada para más del 40% de la población que vive en situación de pobreza o que son altamente vulnerables a los cambios en la economía. En estos tiempos de crisis se tendría que buscar soluciones que tengan que ver con esta Cara esas causas por ejemplo un intensivo y contigo programa de ayuda a los emprendedores de las micro pequeñas y medianas empresas Punto uno de los vehículos más interesantes para promover el desarrollo especialmente entre la personas que viven en pobreza o son vulnerables es el desarrollo de nuevas líneas de ofertas turísticas el Perú tiene mucho potencial para hasta cuadruplicar en el mediano plazo el número de visitantes extranjeros en los principales atractivos turísticos naturales, históricos, costumbristas, religiosos, que tiene el país. Debemos apuntar con todo a ello.

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(*) Economista y dicente universitario.

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