Pareciera que conforme la crisis social y económica avanza en el país, los operadores de las contrataciones en los diferentes organismos públicos gubernamentales, como son el Poder Ejecutivo y Legislativo y los gobiernos sub nacionales, se hacen cada vez más fuertes, cuando se trata de comprar bienes o contratar servicios favoreciendo temerariamente a cuanto postor ellos decidan elegir.
El tamizaje totalmente irregular se muestra cuando, buscando formas indebidas e ilegalmente extendidas, los funcionarios encargados de realizar las compras y contrataciones se atreven a contratar a proveedores o ejecutores de obras, a pesar que no reúnen las condiciones para ser adjudicatarios de los procesos de selección que el Estado convoca a nivel nacional.
La manifiesta erosión ascendente de la moral y la ética que hoy ha contaminado gran parte del aparato estatal, ha degradado a la función pública, pues los corruptos y ladrones de toda calaña ven en ella el espacio para obtener mucho dinero y enriquecerse ilícitamente.
Son estos, quienes haciendo uso y abuso del cargo otorgado y el encargo concedido para decidir a quién se le compra o contrata, cual pájaros fruteros, saquean sin reparos y obstinación adictiva los recursos del país, como si todo ello fuera parte de una labor formalizada, que al fin y al cabo termina convirtiéndose en una cultura del lucro informal arraigada en la gestión pública.
No hay controles
La permisibilidad de los entes de supervisión y control acelera el crecimiento sostenido de la falta de honradez y probidad faltante en todos los niveles del Estado, lo cual nos muestra que los controles son tardíos o inexistentes, como es el caso del Órgano Supervisor de las Contrataciones del Estado - OSCE, que a pesar de la labor encomendada de investigar todas las contrataciones públicas, se aleja de la realidad tangible de los mecanismos que cada vez los corruptos utilizan para forzar contrataciones indebidamente.
El OSCE es un organismo cada vez más burocrático e ineficiente, lo que le impide al menos advertir que algo indebido ha ocurrido en una contratación estatal, incumpliendo descaradamente con la labor encomendada.
La brutal corrupción
La indecencia en el ejercicio de la función pública, hoy en día – de acuerdo a la medición funcional de sus actores – no deja de crecer exponencialmente en el Perú, lo cual se ve reflejada en una potencial e incontenible corrupción, donde el lindero de la moralidad ha sido superado largamente por aquellos personajes de saco y corbata y por qué no, de aquellos que no lo lucen, quienes como bandas delincuenciales organizadas, escamotean fundamentos de respuesta para desnaturalizar las alicaídos cuerpos normativos y, de esta manera, con insania pura, asestar el golpe certero de apropiarse de lo ajeno y enriquecerse bajo el manto de una supuesta legalidad.
Sin duda que el daño que ocasiona la corrupción es irreparable, el deterioro sistémico de la moral peor aún, tal es así que, el peor escollo de la lucha contra la corrupción, resulta ser la misma corrupción, al final, la falta de la acción conjunta de los órganos competentes, el hartazgo y el rechazo ciudadano a este mal endémico, permiten que el gran robo en el país, donde los corruptos moran principalmente en los gobiernos regionales y municipales, no hacen sino colocar al Perú en un lugar vergonzoso, que termina colocandolo como uno de los países más corruptos de la orbe mundial.
Sigamos luchando
Se sabe y se sostiene que la corrupción es un monstruo de dos cabezas – qué duda cabe - , en ese contexto, y con el enemigo a la vista, no podemos abstraernos de una lucha frontal contra este mal que nos arrecia y denigra la moral ciudadana, más aún, cuando bien sabemos que el enemigo ancestral es visible y es causa real del arrebato sistemático de nuestra dignidad y la progresiva destrucción de nuestro derechos fundamentales tan venidos a menos cada vez más, dicho todo ello, entendamos que la corrupción aprende de sus errores, por eso crece, se mantiene y hay que combatirla.
El capital humano sano y honesto en su mayoría, es capaz de lograr la parálisis de aquellos operadores corruptos, en razón de ello, la conciencia ciudadana debe primar pensando que nada ni nadie librará esta batalla si no somos nosotros, por lo tanto, lo único imposible es aquello que no se intenta y así lograr que el mal que nos aqueja comience a decrecer cuando los ciudadanos honestos nos pongamos de pie y digamos ¡Basta ya de tanta ratería!
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(*) Especialista en Contrataciones del Estado.
respuesta de HIDALGO TORRES TELLO el 2018-11-09.
Que el nuevo Gobernador regional convoque a la sociedad civil organizada y a los profesionales idoneos para el progreso y desarrollo de nuestra region. Los cargos de gerencias regionales deben ser ocupados no solo por personal del partido politico, sino debe de convocarse a un concurso publico para ejercer los cargos. Con respecto a la provincia de Chiclayo, tambien deben convocar a la sociedad civil organizada y a profesionales idoneos que por concurso y experiencia puedan ejercer las gerencias y sibgerencias.
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