Sube!

El Niño en el Perú

Escribe: Orestes Pantoja.
Edición N° 1309

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Mientras en Perú los políticos siguen sacándose las tripas por sus intereses y preparándose a forro para nuevas elecciones, que si se realizan será en medio de lagunas de agua y montones de barro, Ecuador nos da el ejemplo.

El gobierno del hermano país solicitó ayuda internacional para enfrentar los desastres que inevitablemente causará El Niño y el aceleramiento del cambio climático, obteniendo respuesta favorable del Banco Interamericano de Desarrollo y del Banco Europeo de Inversiones, organismos multilaterales muy importantes.

En la misma ruta el gobierno del vecino del norte ha creado una página web en la que cualquier ciudadano puede obtener respuesta a sus inquietudes, sobre cómo actuar en inundaciones, incluso como cuidar a sus animalitos.

Según la prensa ecuatoriana el gobierno publicará el mapa de amenazas, donde los ciudadanos encontrarán la información precisa sobre cuan vulnerable es la ciudad, sector o barrio donde viven, si es más susceptible a deslizamientos, inundaciones u otro evento de complicación. En esta parte del globo los países más afectados por El Niño serán Ecuador, Perú y Chile.

Cuantificando los daños

El Dartmouth College, universidad privada en el estado de New Hampshire en Estados Unidos, acaba de publicar un estudio en la revista “Science”, recordando los efectos financieros negativos en todo el orbe de El Niño de 1982-1983 estimados en 4.1 billones de dólares. El estudio también calcula que El Niño de 1997-1998 produjo daños por 5.7 billones de dólares, superando en muchos países el 10% del PBI.

Para el presente del fenómeno el costo global será de3.4 billones de dólares, o sea 3.4 millones de millones de dólares.

Mientras tanto el Banco Mundial sostiene que los efectos negativos durarán cinco años, lo que en Perú es como echar gasolina a los conflictos políticos que no tienen como resolverse, porque el presidente Pedro Castillo está preso sin acusación formal, sin juicio y sin sentencia. Está como “depositado”, ante el estupor del mundo civilizado, porque en Europa, Asía y América, que a lo mejor saben cosas que nosotros ignoramos, se preguntan como es posible tamaña afrenta, aplaudida a rabiar por la prensa limeña que marca el paso temático a la prensa provinciana.

El Ejército peruano

Después del desmantelamiento de la infraestructura y equipos mecánicos del estado, por esa locura neoliberal que aún impera en el país, estamos recurriendo al apoyo del Ejército Peruano, que por su profesionalismo y disciplina está en capacidad de encabezar la prevención y la reconstrucción, pero como estamos en el Perú se acaba de aprobar un magro presupuesto de un poco más de cien millones de soles para que la institución militar compre equipos mecánicos modernos y apoye la tarea.

Los especialistas saben que se necesitan varios miles de maquinarias y que las empresas privadas no están capacitadas para afrontar los eventos devastadores de El Niño, porque no tienen el número suficiente de máquinas, la obsolescencia de sus equipos, la inexistencia de un sistema de mantenimiento y repuestos, las prácticas mafiosas cobrando más horas de servicio que las operadas y su falta de disciplina y profesionalismo como empresarios.

Recordemos que la gigantesca carretera marginal de la selva, con justicia bautizada Fernando Belaúnde Terry, fue construida por los batallones de ingeniería del Ejército Peruano, que como sostiene el dos veces alcalde de Puerto Eten, Jaime Contreras, las obras viales que hace el ejército cuestan cuarenta por ciento menos que lo que cobran las empresas privadas, envueltas en escándalos  por coimas a  alcaldes y presidentes regionales, presentar cartas fianza falsas, abandonar obras después de cobrar el total del costo y otras perlas que le cuestan al Perú decenas de miles de millones de soles.

¿Y nosotros qué?

Millones de peruanos nos preguntamos ¿qué hacer? sobre todo los de las zonas marginales, llamados pueblos jóvenes, los agricultores y campesinos, los empresarios industriales y comerciantes, etc.

Un importante grupo de dirigentes populares están reorganizando la Confederación Regional Unitaria de Pueblos Jóvenes para enfrentar los desastres que causarán las intensas lluvias, cambios bruscos de temperatura, exceso de humedad, estrés emocional, plagas, las pandemias (Dengue, La Covi 19, Chikungunya, Guillain Barre, Malaria, Leptopirosis, etc) y la proliferación de insectos masticadores como grillos y langostas.

Por eso hay que agradecer y apoyar a Oscar Paz, Israel Chilcón, Mateo Pacherres, William Crisanta, Nilo y Asunción Guanmuro, Coni Balderrama, Mariflor Lara, Arturo Cheves, Yelsen Humbo, Miguel Segura y otros tantos que están haciendo la tarea de juntarlos.

Como se extraña a Toribio Villafana Corcino, organizador de Pueblos Jóvenes y de Cois, a mi amigo Ciro Fernández, organizador en San Antonio, a Pedro Silva de Simón Bolívar, Lorenzo Infante de La Pradera, a Warner Gómez del Castillo, estudiante universitario, se graduó de ingeniero civil en “la Pedro” y el maldito cáncer lo mató.

Sin olvidar a Lorenzo Falconí y a Daniel Vásquez, alejados del trajinar popular jaqueados por penosas enfermedades.

A Jorge Vilca Pérez, líder indiscutible en San Antonio, cristiano de base, preso catorce años por sus ideas, cumplió su pena, regresó a la universidad, terminó su carrera de sociólogo, ingresó a trabajar en la misma “Pedro” y fue despedido acusado de comunista por vicerrectores amigos, suponemos por recomendación de ese maldito a quien su hijo le rompió la pierna a patadas por pegarle a la mamá y a quien las brasas del infierno lo esperan cantando canciones de amor.

Un capítulo final, perdonando las ausencias, para Marisa Mocarro, negra linda y generosa, a quien el COVI se la llevó. Vivía en Nueve de Octubre y lideraba explícitamente a mucha gente en los barrios.

Actuemos todos

Los sectores urbanos y rurales deben elegir y renovar sus directivas, poner en orden y en limpio sus requerimientos e iniciativas, comenzando con las urbanizaciones mesocráticas como Santa Victoria, casi, casi,  una Ucrania bombardeada por misiles, los pueblos jóvenes para quienes no hay programa, los campesinos y agricultores, sobre todo los de las partes bajas de los valles -que deben señalar las zonas inundables y de refugio- las nuevas urbanizaciones construidas en terrenos por debajo del nivel del suelo, las urbanizaciones y pueblos jóvenes ubicadas a orillas de acequias y canales, etc.

Insistimos, debe formarse un estado mayor, comandado por el presidente de la Región Lambayeque y alcaldes provinciales, cuyo mando operativo debe ser entregado a la Fuerza Armada con el apoyo de la Policía Nacional presente en todo el departamento.

En las zonas fronterizas con Cajamarca debe auspiciarse la estrecha coordinación entre los municipios distritales para sumar esfuerzos.

En las zonas altoandinas deben de afinar sus tradiciones y cultura comunal, cuya base es la reciprocidad y la cooperación y esperar poco de los gobernantes para quienes son invisibles, llamen a sus mejores hijos, que son profesionales y si no quieren regresar tráiganlos de las orejas.

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