Disparatada e irracional decisión es la que ha tomado el Poder Ejecutivo al autorizar mediante el Decreto de Urgencia N°024 – 2023 – PCM, la transferencia de recursos para contratar “empleados de confianza” para fortalecer, supuestamente, la gestión de las Empresas Prestadoras de Servicios de Saneamiento – EPS, en zonas declaradas en estado de emergencia por el advenimiento del Fenómeno El Niño.
La ocurrencia desmedida del gobierno de Dina Boluarte, propiciada por cierto en la interna del Palacio de Gobierno, donde se ubica la presidencia del Consejo de Ministros - PCM, gestor del disparate autentico de mal gastar nuestro dinero, ha decidido con total desparpajo e irracional argumentación entregar a diferentes EPS millonarias sumas dinerarias, para según ellos, fortalecer la gestión de las entidades prestadoras que como bien sabemos caminan en reversa, dañando la salubridad de la población donde operan y cobrando por servicios deficientemente prestados.
La base legal
Según dicho decreto, la medida dictada discrecionalmente, se basa en el artículo 7-A de la Constitución Política del Perú, el cual reconoce el derecho de toda persona a acceder de forma progresiva y universal al agua potable, y establece que el Estado garantiza este derecho, priorizando el consumo humano sobre otros usos; además señala que el Estado promueve el manejo sostenible del agua, el cual se reconoce como un recurso natural esencial y como tal, constituye un bien público y patrimonio de la Nación.
Dice también el argumento legal, no ajustado a la realidad, que es por dicha razón que mantener la continuidad de los servicios de saneamiento es esencial para preservar la vida y la salud de las personas, así como la higiene personal, limpieza y desinfección de sus hogares, bajo este contexto y siguiendo su línea argumentista plagada de una mentira absoluta, la PCM ha impulsado su decisión a todas luces fuera de la realidad calamitosa que atraviesa la población y la precariedad funcional de las mal llamadas entidades prestadoras de servicios, que como tales sólo son el refugio de una burocracia dorada, engordada con los dineros recaudados por la prestación de servicios que más daños causan antes de mejorar la salubridad poblacional, otorgándoles dineros para supuestamente mejorar su funcionabilidad, cuando su paupérrima gestión técnica y administrativa de cada una de ellas es cada vez menos efectiva e inoportuna.
EPSEL
De acuerdo a lo decretado, la Entidad Prestadora de Servicios de Saneamiento de Agua Potable y Alcantarillado de Lambayeque – EPSEL, a través del Organismo Técnico de la Administración de los Servicios de Saneamiento – OTASS, recibirá parte de los recursos asignados para financiar la contratación de personal de confianza, supuestamente con la finalidad de mejorar la alicaída calidad de sus cuadros funcionales que mantiene por largos años con una realidad tangible difícil de superar, tal es así que los colapsos constantes de aguas servidas y el servicio mal prestado para resolver los mismos, están provocando un progresivo deterioro de la salud pública en varios ámbitos de la región, incluyendo Chiclayo y, por qué no, la erosión constante de las pistas y veredas de las ciudades, donde la infraestructura vial, vetusta y mal tratada, se derrumba en forma sorpresiva y desmedida poniendo en vilo hasta la vida de las personas, producto de los colapsos de las aguas servidas que discurren por el sub suelo sin que estas sean advertidas.
Los recursos mal dirigidos
Ad portas del Fenómeno El Niño, la asignación de millonarios recursos para mejorar la gestión de las EPS, no hacen sino prescindir del sentido común aplicado para su aprobación, por cuanto la contratación del “personal de confianza” que debiera incrementar la burocracia de cada entidad, no es de necesidad imperativa para lograr amortiguar los embates del fenómeno natural, en razón de ello, es que es necesario dejar de lado la contratación de personal que bien podrían ser de gabinete, cuando la ocurrencia natural próxima exige contar con el equipamiento adecuado plenamente operativo, que permita en el tiempo oportuno evacuar las aguas pluviales y amenguar por lo menos los colapsos y embalses de las aguas servidas, las cuales se verán incrementadas en mayores volúmenes comparativamente con las que ya se tiene día tras día en diferentes puntos de la región.
Los resultados medibles
Luego de las precipitaciones pluviales producidas por el ciclón Yaku y el Fenómeno El Niño, estas han ocasionado daños irreparables en el ámbito de su ocurrencia, tal es así que la inyección de los dineros asignados para reparar lo dañado no han sido bien utilizados para el fin que fueron orientados, preponderantemente en la región Lambayeque, donde la velocidad del deterioro de las ciudades que la componen sigue siendo vertiginosa y traumática en sus estructuras básicas que, en buena cuenta, permiten medir que así existan recursos para superar el daño causado, la burocracia y la falta de decisión política, proactiva y transparente de sus autoridades, no permiten enfrentar y superar los embates de cuanto fenómeno natural ocurra en esta jurisdicción.
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(*) Especialista en Contrataciones del Estado.
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