El cinco de junio el electorado peruano decidirá quién será el nuevo presidente de la República. En esta segunda vuelta participarán los candidatos de los partidos políticos Fuerza Popular, representado por Keiko Fujimori, y Peruanos Por el Kambio, representado por Pedro Pablo Kuczynski, quienes fueron los más votados en el primer balotaje, con una presencia mayoritaria del fujimorismo.
César Cardoso Montoya, sociólogo y catedrático principal de la Facultad de Ciencias Histórico Sociales y Educación de la Universidad Nacional Pedro Ruiz Gallo – UNPRG, señala que el panorama de la segunda vuelta electoral se divide claramente en dos fuerzas: “la autoritaria y corrupta, y la democrática y decente”. Sin embargo, agrega que ambos candidatos presentan un discurso monótono, donde se prioriza la estabilidad económica, mas no el desarrollo humano.
Menciona que al presentarse dos candidatos de derecha, que representan la misma opción que limita al Estado a participar en las tareas económicas del mercado, se presumiría un gobierno con las mismas características del de Ollanta Humala Tasso.
“Un Estado débil, el cual no se reconstruye y no vitaliza sus órganos de control interno, permitiría que el Poder Judicial y el Ministerio Público no jueguen ningún papel protagónico, siendo Keiko Fujimori quien gobierne. El discurso de campaña ha sido monótono y neoliberal, en el que se privilegia la inversión privada, o mejor aún si es extranjera respecto a la inversión pública, en el cual se sataniza la participación del Estado, por ende no va a haber ningún cambio”, manifiesta.
El sociólogo define que el discurso político se enriquece cuando forma parte el Estado, el cual ha sido un tema casi obviado entre ambos candidatos presidenciales. Asimismo, señala que los candidatos deben luchar por una reforma electoral en la que se establezca una nueva ley de partidos, una reforma penitenciaria, del Poder Judicial y el Ministerio Público, y una profundización de la reforma educativa.
Sobre esto último, reconoce a Ollanta Humala por los avances en educación y programas sociales, en vez de centrarse solamente en una estabilidad económica.
“Gane Keiko o PPK van a estar preocupados por el crecimiento económico, la estabilidad de la moneda y la inversión extranjera. Como estamos frente a un Estado evaluador, el cual busca resultados, no se orientan a invertir en capitalización, desarrollo y capacitación. Lo más temeroso es, como dijo Jorge Basadre Grohmann, que vamos a llegar al bicentenario con una hipótesis de política inconclusa. El Perú sigue siendo un Estado en formación con casi 200 años de independencia nacional, y políticamente aún no cuajamos como nación”, advierte.
POLARIZAR EL VOTO
Por otro lado, indica que aquellos electores que no han apostado por ninguno de estos candidatos anteriormente, tendrán que votar el 5 de junio por el mal menor, es decir “el menos autoritario y corrupto”, representado – en su opinión - por el candidato presidencial Pedro Pablo Kuczynski”.
“La clase media, la cual es la más reflexiva ya que tiene intelectuales y representantes propios, va a tener que polarizar su voto. O apostamos por el autoritarismo y la corrupción, o apostamos por la decencia y la democracia, que lamentablemente está representada por PPK, creando así un gran dilema. PPK tendría que construir un discurso político donde reivindique la cuestión social, que es la educación y la salud. A la vez, ver la medida en cómo capitalizar los votos de Cajamarca y Puno, donde Gregorio Santos tiene una presencia gravitante y, por otro lado, equiparse de excelentes asesores, ya que él no es político sino un técnico, que traten de capitalizar la representación variopinta del congreso. Solo así ganaría las elecciones presidenciales, a pesar que el partido Fuerza Popular tenga 17 regiones a su favor”, explica, agregando que el electorado peruano es voluble debido a la falta de información y formación política.
No obstante, el catedrático principal de la UNPRG remarca que el candidato que desarrolle un discurso de campaña audaz, basado en lo positivo, redes sociales y buena propaganda, ganaría las elecciones, citando de esta manera al politólogo y sociólogo nacional Ignacio López Ramírez, quien define que el electorado peruano ve al candidato como un chicle, que al perder el sabor es cambiado por otro.
“Si hay algo que diferencia a Keiko de PPK, es que ella revela las fuerzas autoritarias y corruptas de la derecha peruana, a diferencia del otro candidato que reivindica la derecha peruana moderna y tecnológica, con una postura menos autoritaria. Sin embargo, en el caso que salga electo como presidente en la segunda vuelta, tendría que gobernar con la bancada minoritaria del congreso, los medios de comunicación y trabajar con los movimientos sociales de las diferentes regiones apostando por la descentralización, que ha sido un punto olvidado en el proceso electoral, para acortar distancias. Asimismo, trabajaría directamente con los movimientos regionales, con la juventud a través de las universidades, y trataría de capitalizar, respetando siempre la independencia, con los medios de comunicación y el clero, teniendo así un parachoques fundamental para frenar el autoritarismo y la prepotencia de este congreso eminentemente fujimorista”, expone.
DESPUÉS DE LAS ELECCIONES
El sociólogo señala que el proceso electoral del presente año tuvo una participación abrumadora de candidatos presidenciales, de los cuales terminaron por diputarse el sillón presidencial solamente diez.
“Es un proceso político extraordinario inducido desde arriba, donde los jueces y abogados han señalado quién debe ser el nuevo presidente de la República. En el caso de Acuña, se excluyó por cuestiones de clientelismo, a pesar que la política peruana siempre ha sido clientelista y que forma parte de la tradición. En la época de Odría se presentaba el clientelismo gamonalista. Ahora estamos frente a un nuevo tipo de clientelaje oportunista, por ejemplo, por el cual se recibe dádivas, pero no es coercitivo, es decir que uno puede recibir pero no hay ningún compromiso que vote por ti. Otro tipo es el clientelaje de los meetings, en el que se paga por la presencia y que en estos que no se da. Y por último el clientelaje autoritario, siendo un ejemplo específico el APRA, el cual impuso en Lambayeque la candidatura de Javier Velásquez Quesquén, quién representa para el Perú la no renovación de los políticos”, explica.
Además, el sociólogo advierte que el punto más importante del proceso electoral estuvo marcado por la guerra de tachas, ya que “la campaña electoral no fue atendida por las ideas o propuestas, sino por una atención permanente, de los electores y medios de comunicación en las tachas, generando así la caída de la democracia”.
Asimismo, señala como excluida de contienda la participación del Partido Aprista Peruano – PAP, y del Partido Popular Cristiano – PPC, que postularon al expresidente Alan García sabiendo que los resultados no iban a ser favorables.
“Él era consciente de que tenía un voto antipersonalista mucho más fuerte que el mismo fujimorismo, reflejando que el pueblo no lo quería en esta tercera oportunidad como presidente. Hay dos resultados catastróficos y penosos referidos a la gravitante situación de los expresidentes Toledo y Alan García. El alma de Nicolás de Piérola siempre acompañará a Alan García hasta su muerte, porque nunca más llegó a la presidencia de la República, y el mismo destino le pasará factura a él. Otro factor de su fallo, es la mala alianza realizada con Lourdes Flores Nano, que expresa la no renovación de su partido. Es una candidata que no gozaba de simpatía, peor aún con su discurso de campaña a favor de su viejo adversario, convirtiéndose así en una candidata antipática. El aprismo, al igual que el peronismo argentino y el Partido Revolucionario Institucional – PRI mexicano, representan los partidos más corruptos de Latinoamérica, sumándose el fujimorismo. Alan García no goza de buena imagen como político decente, pero jamás se retiraría de la política”, puntualiza.
EL FACTOR IZQUIERDA
Por otro lado, el sociólogo resalta la presencia de Verónika Mendoza, que – según sostiene - representa la renovación, la esperanza y el cambio.
Menciona que el sondeo realizado por el Instituto de Opinión Pública de la Pontificia Universidad Católica del Perú señaló que el 60 % del electorado apostaba por el cambio, que estaba simbolizado por el Frente Amplio, subiendo del 1 % en enero a casi 19 % de votos el 10 de abril.
“La primera moraleja es que la candidata de izquierda ha demostrado que para poder participar en un proceso electoral no necesita de la unidad izquierdista. La segunda, es que el electorado peruano no vota en sí por la organización, sino por el candidato. Hemos tenido a una candidata carismática, joven, más cercana al pueblo y la mejor que ha podido testimoniar las necesidades del pueblo. Tengo la impresión que si el electorado votó por ella es porque encontró sinceridad, transparencia y fundamentalmente principios, porque su discurso y agenda se han mantenido en un 90 %”, resalta, dándola como ganadora, ya que después de 30 años el socialismo toma presencia en el Congreso de la República, siendo esta “la esperanza para el bicentenario nacional”.
Asimismo, indica que según su lectura de candidatos presidenciales, Alfredo Barnechea ha sido el mejor, siendo la persona mejor preparada que postuló en el momento oportuno para tomar el mando presidencial, que lamentablemente “en una sociedad civil débil y sin educación política no se ha sabido valorar”.
“Barnechea representó a un partido político tradicional, Acción Popular, y gracias a las características personales como candidato pasó la valla logrando estar presente en el congreso. Su discurso fue de centro orientado a la clase media, el cual denominé un discurso del gaseoducto, basándose en una crítica sobre la negociación de las gestiones anteriores respecto al gas de Camisea, ganando así credibilidad. Lamentablemente decayó por sus poses, que son la fachada social que abarca la personalidad, los sentimientos y los gestos, factores que le hicieron perder credibilidad ganada anteriormente. Al final termina con un electorado que apostó por él, pero en porcentajes bajos de un 7 %”, indica.
respuesta de C.V. el 2023-01-27.
Me da asco tanta hipocrecia. Ese cura fue asqueroso, atacó a mas de joven mientras era parroco de la Medalla Milagrosa en Miraflores. Por eso lo trasladaron a Chiclayo, en lugar de que vaya preso. Ustedes idolatran a un mounstruo que tuvo varias caretas. Que Dios lo perdone, y a sus alcahuetes tambien.
respuesta de C.V. el 2023-01-27.
Me da asco tanta hipocrecia. Ese cura fue asqueroso, atacó a mas de joven mientras era parroco de la Medalla Milagrosa en Miraflores. Por eso lo trasladaron a Chiclayo, en lugar de que vaya preso. Ustedes idolatran a un mounstruo que tuvo varias caretas. Que Dios lo perdone, y a sus alcahuetes tambien.
respuesta de C.V. el 2023-01-27.
Me da asco tanta hipocrecia. Ese cura fue asqueroso, atacó a mas de una jovencita mientras era parroco de la Medalla Milagrosa en Miraflores. Por eso lo trasladaron a Chiclayo, en lugar de que vaya preso. Ustedes idolatran a un mounstruo que tuvo varias caretas. Que Dios lo perdone, y a sus alcahuetes tambien.
respuesta de Mayo el 2021-10-03.
Ese cura era un hipocrita, fue trasladado de Miraflores, Lima a Chiclayo luego que abusara de una jovencita, la madre de esta lo acuso al arzobispado y solo lo trasladaron. Tuvo varias acusaciones, pero en ese tiempo los curas españoles y de cualquier otra nacionalidad, eran intocabes y hacian lo que les daba la gana. Se morian por ser enviados a Lima, Peru, donde podian abusar a sus anchas de jovenes vulnerables, ya que el abuso familiar era comun, en general las hijas mujeres eran maltratadas en sus casas, donde al hijo hombre se le trataba mejor. Los abusos a varones eran tambien graves, pero no se denunciaban en ese tiempo, por la deshonra y veguenza. Maldito cura hipocrita, dicen que en sus colegios no hizo mal, buscaba chicas muy jovencitas fuera de su trabajo. Dudo que el viejo ese este en el Cielo como claman su gente, al menos un purgatorio muy duro es donde debe esta, violador maldito.
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