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ANALIZAN LOS PERIODISTAS: LOS 500 DÍAS DE LA GESTIÓN CORNEJO EN LA COMUNA PROVINCIAL DE CHICLAYO

Escribe: Semanario Expresión
Edición N° 957

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Sabido es que al alcalde de la ciudad no le agradan las críticas que se han realizado hasta el momento a su gestión y que ha calificado en más de una vez como “opinólogos de escritorio” a sus opositores. Pues bien, Expresión buscó a cuatro reconocidos periodistas locales para que, en base a la información diaria que reciben, contrastan y difunden, analicen lo que son, hasta ahora, los 500 días del gobierno de David Cornejo Chinguel. El resultado es preocupante.

 

Una de las primeras decisiones que tomó el Concejo Municipal en enero del año pasado fue la declaratoria de emergencia administrativa del municipio local. Aunque no se presentó un plan sobre lo que se realizarían durante los 90 días de este período, se dijo que el objetivo era ordenar la casa después de los casi ocho años de gobierno de Roberto Torres Gonzales.

 

Así, en abril, hace un año, el alcalde David Cornejo Chinguel anunció, precisamente para el aniversario de la provincia, la restructuración del municipio, supresión de gerencias y subgerencias y adopción de nuevas nomenclaturas. A esto le denominó “la reingeniería”, “el tiempo nuevo”.

 

DESPUÉS DE LA EMERGENCIA

¿Cuánto de percibe como avance hasta el momento? La periodista Deysi Cubas Cubas, productora de Radio Programas del Perú – RPP, señala que muy poco, al punto de calificar al tiempo transcurrido en la gestión municipal como intrascendente.

 

“La verdad es que yo calificaría la actual gestión de Chiclayo como intrascendente, más allá de los escándalos, que no han sido tan exagerados, no ha pasado absolutamente nada. Varias veces recibimos notas de prensa de la municipalidad sobre la pavimentación de alguna calle o que terminaron un parque, pero son básicamente obras que dejó la gestión anterior, a pesar de los problemas que se tenían, y obras que también habría que evaluar si tienen o no cuestionamientos. Me parece que no ha llenado las expectativas, en lo más mínimo, aunque tampoco se tenían muchas expectativas con David Cornejo, para ser honestos”, refiere.

 

Juan Vejarano Vergara, editor del diario La República, es de la opinión de que la autoridad edil no encuentra aún el equipo ni el mecanismo adecuado para conducir a la comuna y responder, con eficiencia, a las expectativas de la población.

 

“Él sabía a lo que se metía, no era una novedad encontrar la ciudad en una situación catastrófica y una gestión deficiente, y él tenía que ver la manera e ingeniarse cómo afrentar ese tipo de situaciones. Ha pasado poco más de un año y vemos cómo todavía le está costando a David Cornejo enrumbar al menos en algo a la ciudad. La gestión misma es un tanto deficiente. Él busca liderar este equipo municipal para la ciudad, pero no encuentra en sus colaboradores lo que espera. Por ejemplo, el gerente general no ha dado la talla con el cargo”, sostiene.

 

No menos severa es la percepción de la editora del diario La Industria, Cecilia Martínez Romero, quien considera que un severo error de la autoridad fue abundar en las promesas electorales, sin tener claro si eran viables para su ejecución.

“Pienso que todo lo que se ofreció durante su campaña y mostró a la ciudadanía no se ha cumplido. Al margen sí habíamos decidido elegirlo o no, más importante era el desarrollo de la ciudad. Si los chiclayanos lo eligieron como autoridad, ciframos nuestras esperanzas en que se arme un buen equipo de trabajo y consigan todos esos cambios que lamentablemente no se han cumplido. Ofrecieron demasiadas cosas tal vez por desconocimiento, porque dirigir una empresa privada es distinto que dirigir a una ciudad. A parte, el equipo de trabajo con el que cuenta, al estar cambiándolo constantemente, no ayuda. Parece que no tenían nada concreto, es lo que se percibe. Que no tenían equipo y un plan reflejado en estos momentos. Ojalá que enderece la gestión”, reflexiona la periodista.

 

Martínez Romero añade que la administración ha retrocedido en la aplicación de las normas y ordenanzas dadas para alcanzar el objetivo de ordenar Chiclayo. Cita e caso de las zonas rígidas y paraderos para el transporte.

 

“Se publicaron ordenanzas municipales sobre diversos problemas de Chiclayo; por ejemplo, del tránsito. Se habló de paraderos, de educar a la población, pero no se cumple”, resalta.

 

A decir del conductor de Radio Capital Chiclayo, Ruperto Arroyo Coico, la emergencia administrativa y la reingeniería municipal siguen sin dar resultados tangibles de mejora en el manejo del gobierno provincial.

 

Desde su óptica, existen dos escenarios para analizar el desarrollo de la gestión Cornejo Chinguel hasta el momento: el administrativo y el político.

 

“Cornejo Chinguel asume la alcaldía con un cuarto del apoyo de la ciudadanía (según los resultados de las elecciones 2014), ofreciendo muchas cosas. Él decía que el Servicio de Administración Tributaria de Chiclayo – SATCH, era represor con el contribuyente. Todos imaginaron que lo iba cerrar, pero en vez de cerrarlo, siendo el SATCH un organismo público descentralizado, donde solamente el alcalde tiene injerencia en la denominación del titular, se le cambió el nombre y dispuso su reorganización. Todos recordamos, por ejemplo, que nombró a un jefe del SATCH sin título profesional, luego sacó a la reemplazante porque esta pidió autonomía y terminó colocando a quien no ha alcanzado las metas. El SATCH sigue teniendo atribuciones que no le competen, pese a que fue creado solo para recaudar impuestos. Solo este caso sirve para demostrar que los indicadores, metas y modernidad están muy lejos de la gestión”, anota.

 

Ruperto Arroyo es enfático al añadir que la reducción y reconversión de gerencias en el municipio tampoco ha significado mayor avance para la administración.

 

“Se supone que tenía un plazo que largamente ha rebasado y hasta ahora no vemos nada, y dentro de eso estaba el tema de la conformación de un Servicio de Gestión Ambiental de Chiclayo, al igual que en Trujillo, como es el SEGACH, que tampoco se ha dado”, explica.

 

NO APRUEBA

Por su análisis, Juan Vejarano considera que a Cornejo Chinguel le será difícil el cumplimiento de su plan de gobierno municipal, pero además concretar los proyectos de desarrollo y gran infraestructura que se demandan como solución ante la problemática local.

 

“Le va a quedar corto el tiempo para realizar todo lo prometido en la limpieza pública, en el transporte público y en el comercio ambulatorio. Sobre los bypass, considero que va a ser bien difícil que al menos haga uno en la ciudad, así como con el nuevo Mercado Modelo, en lo que tanto se tuvo esperanza. También veo muy difícil realizar el terrapuerto de Chiclayo con todos estos contratiempos que ha habido. Si le tuviéramos que poner un calificativo del uno al diez, le pondría todavía un signo de interrogación”, asevera.

 

Deisy Cubas cuestiona que el alcalde no haya cumplido el compromiso de tender puentes y concertar con la sociedad civil y los organismos técnicos para formular soluciones consensuadas a los problemas de la provincia.

 

“Una gestión municipal no es solamente el alcalde, seamos realistas. Chiclayo es una ciudad con muchos problemas y no podemos pedir un cambio completo porque no se va a lograr en cuatro años. Sin embargo, sí deberían por lo menos presentar un plan de trabajo con lineamientos en el que se indique hasta dónde se desarrollará y en dónde empezaría a trabajar la siguiente gestión; eso sería proyección. Esto se lograría con buenos funcionarios en todas las áreas, personas que quieran realmente a Chiclayo y quieran trabajar. David Cornejo debió cumplir con la única promesa más o menos creíble, que era convocar a los colegios profesionales y de ahí extraer a los mejores técnicos”, remarca.

 

CAPACIDAD DE ESCUCHA

Los periodistas consultados por Expresión coindicen en que la tolerancia a las críticas sigue siendo una tarea pendiente para la administración municipal.

 

“Él empezó con un cuarto de aprobación, lo que lo obligaba a abrir puentes vinculantes con la población. Más allá de la legalidad, que es el Presupuesto Participativo y el Consejo de Coordinación Local, lo que debió hacer es convocar al tejido social, a la representación de la sociedad civil para que pueda validar sus decisiones y no lo ha hecho, más bien se ha distanciado. Y una prueba ahí es el tema de la conformación de la Comisión Especial de Promoción de Inversiones – CEPRI, que ha terminado dándole un total descrédito a lo que estaban haciendo”, anota Ruperto Arroyo.

 

A su turno, el editor de La República comenta que los periodistas han percibido falta de apertura y capacidad de concertación del alcalde, lo que le resta apoyos a una administración carente de fuerza.

 

“Por algunas situaciones que he recogido de los reporteros y he visto por algunos medios, conozco que es un personaje que no tiene mucha correa y tolerancia con la prensa. Él sabe que todo funcionario está sometido al escrutinio público y a Cornejo no le gustan los temas de fiscalización o que se le diga las cosas que están mal. Le falta un poco más de tolerancia y entender que los medios solamente cumplen su papel, aunque hay algunos que se saltan de este”, señala.

 

En la misma línea, la productora de RPP Lambayeque lamenta que conductas que lindan con la soberbia, sean el modo de respuesta dado ante las críticas a la gestión.

 

“Se nota que no escucha y que no se está rodeando de las personas adecuadas, que no cumple con su promesa inicial de concertar, que era lo más destacable. Un político soberbio y que no acepta críticas resta mucho”, argumenta Cubas Cubas.

 

EL CONCEJO

Cecilia Martínez considera preocupante la inacción de los regidores para la fiscalización y la formulación de iniciativas legislativas de orden municipal, funciones para las cuales fueron elegidos por los ciudadanos.

 

Esta situación, señala, merece un llamado de atención al rol que están desempañando a favor del avance de la provincia  su gobierno.

 

“Hay una cierta pasividad de los regidores para fiscalizar y ordenarse. Tienen ideas de qué está mal pero no concretan algo lógico para señalarle al alcalde. Hablan y critican, pero no proponen ni alcanzan un resultado concreto, y por eso siento que no se logran los objetivos que se persiguen”, expresa.

 

Juan Vejarano lamenta que el equipo de concejales no sea lo suficientemente compacto en disposición y capacidad para ser un brazo de apoyo a la gestión.

 

“Hay mejores regidores que en la gestión de Roberto Torres, por lo menos en su segunda parte, pero hay otros que dejan mucho que desear en el trabajo legislativo edil. Han tenido sus pequeños escándalos y tampoco están a la altura para presentar y generar proyectos en beneficio de la ciudad. Si bien ha habido cambio de nombres, todavía le falta a este concejo municipal. También se le suma el apoyo de la gestión que requiere el alcalde. Sus propios concejales no le están brindado todo su apoyo y hemos visto en algunas sesiones de concejo discusiones y discrepancias entre los propios regidores oficialistas. Quizá la constitución sea un poco mejor, pero no está a la altura de lo que la ciudad demanda”, afirma.

 

Por su parte, Ruperto Arroyo va más allá y se enfoca en el comportamiento entre oficialistas y oposición, resaltando que se han evidenciado actitudes incluso antidemocráticas al interior del concejo edil.

 

“El concejo ha cambiado en la forma pero no el fondo. El hecho que sean profesionales es muy importante y relevante para llegar a un nivel de entendimiento. La política exige que tengamos universalidad de pensamientos, pero que también seamos capaces de ponernos de acuerdo, y eso es lo que principalmente yo reclamo. El fondo es el interés colectivo. Esa agenda que estamos reclamando, esa herramienta de la gestión que tiene que tener el alcalde, no la vemos tampoco porque los regidores no la exigen. El concejo no solo está facultado para convocar a cada gerente y pedir explicaciones, sino también para plantear soluciones. Ahora están guardando en silencio, pensando en el qué dirán. Considero que este concejo hace más bulto que el de antes. El anterior hacía más bulla”, enfatiza.

 

SEGUNDO AÑO

Deisy Cubas sostiene que se debe esperar el discurso que por el aniversario de Chiclayo ofrecerá el alcalde este 18 de abril, para a partir de ello proyectar cómo concluirá este segundo año de gestión.

 

“Sin embargo, si no hace cambios radicales en funcionarios, sino convoca a los colegios profesionales para que se haga un concejo consultivo, esta gestión quedará en nada trascendente. Es más, ni siquiera investiga o audita la gestión anterior en varias áreas. Es un caso judicializado, pero bien puede la municipalidad ir investigando para saber más sobre la corrupción que se vivió en el período anterior. Simplemente se han sentado y se han dejado llevar por la rutina. Ese creo que es el principal problema de la administración Cornejo”, señala.

 

Vejarano Vergara confiesa guardar pocas esperanzas en los resultados y advierte que de mantenerse como hasta hoy el curso de la administración, esta podría generar el malestar generalizado entre los habitantes de la provincia.

 

“Espero como un ciudadano que por el bien de Chiclayo se concreten las obras más prioritarias para la ciudad. No podemos pedirle que cumpla todas en corto período, pero sí las más importantes. Veo que no hay un timón o proyectos que puedan generar ese cambio de la ciudad. Lo que veo es que, al segundo año, ya se viene el proceso de revocatoria y vaya a ser esto lo que desestabilice la gestión de Cornejo. Remarco, ojalá se concreten las obras más prioritarias que necesita la ciudad”, manifiesta el editor de La República.

 

Finalmente, Arroyo Coico indica que es preocupante también el resquebrajamiento de relaciones entre el alcalde y el primer regidor, pieza clave de la organización política con la cual ganó el proceso electoral pasado.

 

“Veo bastante difícil el escenario, para Chiclayo en específico, por la poca capacidad que tiene el alcalde, que incluso quiso ser representante a nivel nacional de los alcaldes. Y encima hay un factor adicional que es la pelea que ha tenido con su primer regidor. Eso desdibuja más el plan que él expuso, porque no hay respaldo. El nexo con la organización política era el primer regidor y él respaldo que tenía hoy lo ha perdido. Ha perdido la brújula y sin esta es difícil el desarrollo”, enfatiza. 

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