Quince regidores conforman el concejo provincial de Chiclayo, y solo dos son mujeres: Liliana Barrantes Piscoya y Laura Hernández Gonzáles. Para ambas no ha sido sencillo desarrollar su labor, sobre todo cuando de cuestionar el desarrollo de la gestión que lidera el alcalde David Cornejo Chinguel se ha tratado. Actitudes machistas o insultos en las sesiones o por las redes sociales, han recibido de los concejales oficialistas. Es el costo de ser de la oposición, afirman.
Expresión las buscó y conversó con ellas al cumplirse un año y tres meses de iniciada la administración municipal actual. Sus reflexiones están cargadas de preocupación y son conscientes que en la provincia no se perciben aún los cambios que el alcalde y sus funcionarios dicen estar encaminando, y que eso alimenta el descontento de los vecinos.
Laura Hernández sostiene que en la comuna provincial hay aún mucho desorden, que se puede medir por la lentitud con la que avanzan los procesos internos, pero además con las quejas de los administrados. “No se ha cumplido a cabalidad el propósito de la reorganización municipal”, indica.
“Lamentablemente en el primer año no hemos tenido muchos resultados, hay poquísimas obras y quizá lo rescatable es que algunas subgerencias han logrado sus metas establecidas como sucede con Educación y Cultura, que alcanzó metas y la asignación de un mayor presupuesto, pasando de diez mil soles a 250 mil soles al año”, precisa la concejal, quien llegó al municipio como candidata del Partido Aprista Peruano.
Hernández Gonzáles sostiene que los problemas de la localidad no han sido mitigados con eficacia por la administración, citando al comercio ambulatorio, la limpieza y el desorden del transporte como principales puntos débiles.
“Lo feo es que Chiclayo sigue con un agudo problema por la basura, proyectando una imagen negativa a los visitantes”, asevera.
ANTES Y DESPUÉS
El caso de Liliana Barrantes como integrante del concejo de Chiclayo es especial. Ella integró la lista que acompañó a David Cornejo en su postulación al gobierno provincial como invitada por Alianza Para el Progreso, pero en septiembre del año pasado se vio forzada a presentar su renuncia a la bancada oficialista.
La decisión se motivó en el maltrato dado por sus colegas oficialistas cuando cuestionó las condiciones en las que se había acondicionado la Oficina de Control Interno – OCI. Desde entonces, Barrantes Piscoya ha pasado a las filas de la minoría, siendo uno de los rostros visibles de la oposición en el cuerpo edilicio.
“Se me llamó infraterna por cuestionar algo que me parecía malo para la transparencia y la buena gestión. Yo considero que la fraternidad no significa ser cómplice con el silencio. Fui convocada y tuve muchas expectativas en el desarrollo de la gestión porque se propuso empoderar a las juntas vecinales, bajo la Ley 27933, en la lucha contra la inseguridad, que es el tema en el que he venido trabajando en los últimos años. Sin embargo, muchos de los ofrecimientos electorales no se dieron, y eso en verdad me decepciona, además de la soberbia del alcalde, quien como candidato siempre se mostró abierto a las sugerencias, pero ya como autoridad es todo lo contrario”, remarca la regidora.
“Lo que más nos preocupa es que el alcalde se niega a corregir muchos aspectos que no andan bien. No acepta las sugerencias, como regidores de minoría le hemos hecho saber nuestra oposición a muchas cosas que el busca imponer con el respaldo de la mayoría. Él está muy equivocado”, añade Barrantes Piscoya.
GENERAR CONFIANZA
Ambas concejales refieren que como tarea pendiente de la comuna provincial en conjunto está el recuperar la confianza de la población, propósito en el que influye mucho la capacidad de concertación de la autoridad municipal y su equipo gerencial.
“La función de un asesor es contribuir al buen desarrollo de la gestión, y el alcalde tiene asesores, sin embargo la decisión política y ejecutiva es de él y hay muchos temas en los cuales él ha hecho oídos sordos a las recomendaciones que sus propios asesores le alcanzan”, precisa Laura Hernández y acota que en más de una vez el alcalde “se ha mofado y ha hecho críticas duras y crueles” a sus opositores.
DECISIONES DE CONCEJO
Hernández Gonzáles ha presentado cuatro iniciativas de legislación municipal, todas orientadas al aspecto educativo. Dos de ellas son: ofrecer capacitación en industria textil a las madres de los comedores populares para generar en ellas capacidades de desarrollo socio productivo, propuesta que fue aprobada el año pasado pero aún no se implementa, y poner en marcha un programa de educación en lenguaje de señas para los servidores municipales y profesores de educación básica regular a fin de promover el trato inclusivo a las personas con discapacidad auditiva. Este proyecto fue rechazado por el pleno del concejo.
“En todo lo referido a Educación y Cultura alcanzamos las propuestas contenidas en el Plan de Gobierno que elaboró el Partido Aprista Peruano, para la elección municipal del 2014, a la actual administración. Sin embargo, han prevalecido los lineamientos señalados por el plan del partido de gobierno y aún muchos están pendientes de aplicación”, manifiesta.
“Como minoría tuvimos que observar la iniciativa privada del Terminal Terrestre debido a que la empresa postora no garantizaba solvencia económica para ejecutar, si así hubiese sido el caso, una obra de esa naturaleza, y eso ponía en riesgo el desarrollo de un proyecto tan importante para la ciudad. Nuestra posición a veces es interpretada por el alcalde y los regidores oficialistas como negativa, sin entender quizá que el único afán que como integrantes del concejo tenemos es procurar lo mejor para Chiclayo”, anota Liliana Barrantes.
EQUIPO MUNICIPAL
La regidora lamenta que hasta el momento el equipo técnico convocado por la autoridad municipal no haya cubierto competencias que se requieren para inyectarle eficacia a la administración.
“No tenemos un equipo idóneo y esa fue una de las primeras críticas que se le hizo al alcalde al inicio de la gestión y esto se manifiesta en la renovación constante de los funcionarios, lo que ha generado que no haya continuidad en el trabajo que se desarrolla. Todo nuevo funcionario llega con sus formas de trabajar y esto a veces genera retraso, lejos de buenos resultados. Hay funcionarios que tienen serios cuestionamientos y, sin embargo, han sido premiados y colocados en otros puestos sin tener el perfil profesional que se requiere”, manifiesta.
“Tenemos un gerente general con experiencia, que quizá pudo dar mucho en nuestra gestión, pero desgraciadamente la decisión política la tiene el señor alcalde. Ruperto Castellanos está atado de manos, atado de pies; es más, está amordazado. Él ya se pronunció respecto al caso Henry Chiclayo, pero el alcalde le tapó la boca porque lo ratificó y le renovó su confianza al funcionario. ¿Para qué convoca entonces a asesores o a un gerente general si no lo va a escuchar?”, cuestiona Liliana Barrantes.
Las regidoras precisan que los cambios son urgentes, por ello ven con buenos ojos el anuncio de renovación de cuadros gerenciales que se ha anticipado desde el despacho de alcaldía.
“Hay muchos funcionarios que hace rato debieron irse, como sucede con el actual jefe del Centro de Gestión Tributaria – CGT, que no ha logrado la metas programadas ni dado mayores resultados. Estuvo en Programas Sociales y no funcionó, lo mandaron al CGT y tampoco, ya debe irse entonces. En el 2015 Residuos Sólidos no cumplió las metas programadas y sin embargo se le está favoreciendo con incremento presupuestal, tampoco se explica aún la situación de trabajadores eventuales, algunos sin pago desde hace tres meses. Las evidencias están ahí y el pareciera que el alcalde cree que nosotros somos ingenuos”, asevera Barrantes Piscoya.
Finalmente, la regidora aprista manifiesta que el respeto y atención a los aportes de la bancada de minoría en el seno del concejo sería un paso sustancial para que se corrijan muchos de los errores en lo que se incurre la actual administración edil. En ese sentido, exhorta al alcalde a reflexionar sobre los resultados que se esperan para el progreso de la provincia.
“Nosotros estamos en el concejo municipal por la voluntad del pueblo y con la intención de hacer las cosas bien. Las críticas que nosotros podemos hacer a la gestión son constructivas, para mejorar y encaminar al gobierno edil, porque en la actualidad tenemos demasiado rechazo de la colectividad y eso tiene que entender el alcalde. Si hay rechazo es porque las cosas no están bien, se debe reflexionar para mejorar el trabajo que se está realizando”, precisa Laura Hernández.
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