El anuncio oficial del Terminal Portuario Regional de Lambayeque, previsto para este fin de semana, marca el paso inicial hacia la concreción de una obra largamente esperada en el norte del país. Aunque el inicio de las obras está proyectado recién para el 2027, tras concluir los diseños y permisos correspondientes, la infraestructura promete transformar la dinámica logística y productiva de Lambayeque y regiones vecinas.
De acuerdo con el economista y docente de la Universidad de San Martín de Porres - USMP, Filial Norte, Bagner Salazar Salazar, el terminal no solo representará una mejora en la competitividad regional, sino que generará encadenamientos productivos, empleos y una integración logística de alcance macrorregional.
El Terminal Portuario Regional se desarrollará en diferentes fases. La denominada fase 0 corresponde al cabotaje, que permitirá operaciones iniciales de transporte marítimo a corta distancia. Posteriormente, se prevé la ampliación para el manejo de contenedores, minerales y un sistema multipropósito.
“La planificación no parte de cero. Existen estudios previos, como el plan maestro y los estudios de demanda, elaborados con apoyo técnico internacional. Estos documentos definen el uso, la infraestructura, la zona logística y la integración con un parque industrial, concebido como parte del proyecto para potenciar la capacidad productiva y exportadora de Lambayeque”, señala Salazar Salazar.
Inversión y escala
En términos de inversión, el terminal ha sido catalogado como un megaproyecto. La fase inicial requerirá aproximadamente 600 millones de dólares, cifra que podría escalar hasta 3200 millones de dólares al considerar las obras complementarias de alcance macrorregional.
“La magnitud del proyecto no se limita a Lambayeque, tendrá impacto directo en regiones del interior como Cajamarca, Amazonas, San Martín y Loreto, que podrán acceder a costos logísticos más bajos y a nuevas rutas de exportación”, menciona.
Menciona que uno de los principales beneficios del terminal será la reducción de costos logísticos en un rango estimado de 15 % a 20 %. Además, el tiempo de salida de productos hacia otros mercados disminuirá entre 10 y 12 días.
“Esto representa un alivio para los productores agroindustriales y mineros de la macrorregión, quienes actualmente enfrentan sobrecostos y demoras por depender de puertos ubicados en otras zonas del país. Con el nuevo terminal, se abre la posibilidad de una salida alternativa hacia Asia o Europa, utilizando el Canal de Panamá, lo que diversifica las opciones de acceso a mercados internacionales”, destaca.
Encadenamientos productivos y empleo
El impacto no se limita al transporte de mercancías. El economista señala que la existencia del puerto impulsará la instalación de plantas de procesamiento, empaque y valor agregado, lo que fortalecerá los encadenamientos productivos y elevará los niveles de formalización laboral y tributación.
En términos de empleo, se proyecta la creación de 40 mil puestos de trabajo vinculados directamente al parque industrial. La cifra aumentaría si se consideran las actividades conexas y los servicios que surgirán en torno al terminal.
“El desarrollo de un proyecto de esta magnitud implica también atender impactos sociales y ambientales. Entre ellos destacan los efectos en la actividad pesquera, asociados a la construcción de rompeolas y dragados”, menciona.
Salazar advierte que será necesario implementar mecanismos de compensación para las comunidades pesqueras, así como habilitar zonas de pesca adaptadas y programas productivos alternativos.
De igual manera, la llegada del terminal y del parque industrial incrementará la población flotante en la zona, lo que obliga a planificar mejoras en los servicios básicos, el transporte urbano y la infraestructura de saneamiento.
“El inicio de las obras, previsto para el 2027, demandará la implementación de un programa de empleo y capacitación local, tanto en la fase de construcción como en la de operación. La transferencia tecnológica será clave para garantizar que la población de Lambayeque pueda aprovechar las oportunidades laborales y productivas que generará el puerto. Esto implica coordinar acciones con el sector educativo y con los programas de formación técnica, en alianza con el sector privado”, indica.
Finalmente, señala que la sostenibilidad del proyecto dependerá de una adecuada gobernanza multiactor. El economista enfatiza la necesidad de que los tres niveles de gobierno, junto con la sociedad civil, participen en el seguimiento y fiscalización de los compromisos asumidos.
Asimismo, propone un esquema de cofinanciamiento público-privado para complementar la infraestructura urbana en materia de agua, saneamiento y transporte, de manera que la obra no se convierta en una carga para las ciudades aledañas.
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