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LEÓN XIV: EL PAPA QUE HABLÓ DE ETEN Y EL TERMINAL PORTUARIO

Escribe: Semanario Expresion
Edición N° 1400

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La elección de León XIV es quizá la noticia más feliz que ha recibido el pueblo peruano en los últimos años. Es la primera vez en la historia (y posiblemente la última), que alguien identificado y nacionalizado en el Perú llegue a tan alto cargo, no solo como líder de la Iglesia Católica, sino como líder universal.

Pero es Lambayeque la región donde más jubilo existe, pues se trata del obispo emérito de Chiclayo, el pastor con olor a rebaño que durante ocho años caminó junto a su pueblo y no solo lo alimentó con el evangelio, sino también lo cuidó en tres momentos difíciles: el Niño Costero 2017, la pandemia del Covid-19, y el Ciclón Yaku del 2023.

La emoción se puso a flor de piel cuando el jueves 8 de mayo, desde el balcón de la Basílica de San Pedro, en el Vaticano, el nuevo papa apreció ante más de 40 mil personas reunidas ahí para conocer quién era el sucesor de Francisco. Mayor fue el júbilo cuando, pidiendo permiso, se dirigió al mundo entero en español y se refirió a Chiclayo y al Perú.

“Si me permiten también una palabra, un saludo, a todos aquellos y en modo particular a mi querida Diócesis de Chiclayo, en el Perú, donde un pueblo fiel ha acompañado a su obispo, ha compartido su fe y ha dado tanto, tanto, para seguir siendo iglesia fiel de Jesucristo”, dijo entre lágrimas y visiblemente emocionado.

Sus orígenes

Robert Francis Prevost Martínez nació en Chicayo, Estados Unidos, el 14 de septiembre de 1955. Por línea materna, tiene raíces afrocaribeñas, españolas, francesas e italianas. Sirvió como monaguillo y fue ordenado sacerdote en 1982. Aunque se mudó a Perú tres años después, regresó regularmente a Estados Unidos para servir como párroco y prior en su ciudad natal.

"Nací en Estados Unidos, pero mis abuelos eran todos inmigrantes, franceses, españoles (...) Me crié en una familia muy católica, mis dos padres estaban muy comprometidos con la parroquia", contó Prevost en una entrevista con Radio Televisión Italiana mucho antes de ser elegido papa.

Pasó su infancia y adolescencia como estudiante en el Seminario Menor de los Padres Agustinos en su ciudad natal y después en la Universidad de Villanova, Pennsylvania, en donde estudió licenciatura en Matemáticas. A sus 22 años ingresó al noviciado de la Orden de San Agustín de Saint Louis y se licenció en Teología.

Luego fue enviado a Roma, donde estudió Derecho Canónico. En 1987, obtuvo su doctorado y ese mismo año fue elegido director de vocaciones y director de misiones de la provincia agustiniana "Madre del Buen Consejo" en Illinois, Estados Unidos.

Un año después de su nombramiento en Illinois, Prevost fue enviado a la misión de Trujillo, en La Libertad, como director del proyecto de formación conjunta para aspirantes agustinos en los Vicariatos de Chulucanas, Iquitos y Apurímac.

Obispo de Chiclayo

A fines del 2014, el papa Francisco lo nombró obispo de la Diócesis de Chiclayo, cargo al que llegó luego de haberse desempeñado como pior general de la Orden de San Agustín, el cargo más alto a nivel mundial de esta orden religiosa con fuerte presencia en países en vías de desarrollo.

Fue en ese marco que, cumpliendo el Concordato suscrito entre el Vaticano y el Estado Peruano, que Prevost Martínez acogió la nacionalidad peruana, pues de acuerdo al tratado toda autoridad eclesial en el Perú debe tener la nacionalidad. Robert Prevost tramitó su Documento Nacional de Identidad – DNI, en Chiclayo e incluso ejerció la ciudadanía plena participando como elector en las votaciones presidenciales del 2016.

Su labor pastoral en Chiclayo fue sumamente rica. Lideró el proceso de una iglesia que, en sintonía con lo señalado por Francisco, salía a buscar a los pobres. Recorrió todos los distritos de las tres provincias de Lambayeque, además de la provincia de Santa Cruz, de Cajamarca, que pertenece a la Diócesis de Chiclayo.

Tuvo una gran devoción por imágenes como el Divino Niño del Milagro de Eten, el Nazareno Cautivo de Monsefú, cuya festividad comparte con el día de su cumpleaños, por el Señor de los Milagros y la Cruz de Chalpón, siendo uno de los promotores para sea el madero de Motupe el que precisa la misa ofrecida en Huanchaco, cuando el papa Francisco visitó el Perú en el 2018.

Pastor con olor a rebaño

Robert Prevost cree firmemente en la iglesia sinodal, como postuló Francisco durante su pontificado. Una iglesia que camine en unidad y salga a buscar a quienes más necesitan.

Cuando ocurrió El Niño Costero del 2017, el entonces obispo de Chiclayo fue uno de los impulsores de la búsqueda de ayuda humanitaria para atender a los damnificados, esto a través de Cáritas Chiclayo, acción que repitió en el verano del 2023, antes de despedirse de su quería diócesis, cuando ocurrió el ciclón Yaku.

Durante la pandemia del Covid 19, Prevost Martínez puso nuevamente en evidencia su liderazgo, al convocar al empresariado para lograr la implementación de la primera planta de oxígeno que se instaló en Chiclayo y luego otra en Mochumí.

Fue además un líder frontal respecto a temas como la corrupción, la ineficacia política, la defensa del medioambiente, los derechos humanos y la lucha contra los abusos cometidos dentro de la iglesia.

Impulsó la reconstrucción de la Iglesia de Santo Domingo de Olmos, así como de Capilla La Verónica de Chiclayo, aunque no logró mayor avance. También fue un cercano protector de los migrantes, para quienes implementó dos comedores y buscó la manera de organizarlos para que puedan emprender. Ayudó a niños con discapacidad, ancianos y niños y adolescentes en situación de calle.

Al mismo tiempo, a lo largo de cinco años ocupó la vicepresidencia de la Conferencia Episcopal Peruana, desde donde defendió una postura de protección a los más necesitados y los derechos humanos, como cuando declaró que tras el indulto dado al exdictador Alberto Fujimori este debía perdón a las víctimas de la violencia de su régimen, o cuando accionó en el caso Sodalicio, siendo uno de los principales aliados de las víctimas que denunciaron los abusos dentro de ese instituto de vida consagrada, cuya disolución fue aprobada por Francisco.

El papa Francisco lo nombró cardenal y en abril del 2023 se despidió de Chiclayo para asumir dos cargos trascendentales: prefecto del Dicasterio para los Obispos, encargado de la designación y también de las medidas de sanción aplicadas a los obispos en todo el mundo, y presidente de la Pontificia Comisión para América Latina, que es el nexo de diálogo entre la Santa Sede y el continente.

También fue un férreo defensor de los anhelos lambayecanos. En la ceremonia de homenaje y despedida que organizaron los colegios profesionales y la Cámara de Comercio y Producción de Lambayeque en su honor, dijo que trabajaría desde el Vaticano para que se logre el reconocimiento de Eten como Ciudad Eucarística, por el milagro ocurrido en 1649, pero además que su anhelo era “ver a Lambayeque con su Terminal Portuario”, para lo cual exhortó a todos a trabajar unidos.

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  • El papa eligió su nombre como sucesión del legado de León XIII, conocido como el “Papa de la Doctrina Social de la Iglesia”. Su nombre también evoca a Fray León de Asís, el más cercano discípulo y defensor de las enseñanzas de San Francisco de Asís.

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