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EL BOOM DEL ARÁNDANO: IMPULSA LA ECONOMÍA DE LAMBAYEQUE Y GENERA EMPLEO

Escribe: Semanario Expresion
Edición N° 1399

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  • En 2024, este fruto representó el 42 % de la producción agrícola de la región y su exportación generó más de 120 mil empleos a nivel nacional.

 

El arándano se ha convertido en un producto estrella de la agroexportación peruana y viene dándole un fuerte impulso a Lambayeque, una de las dos regiones del país donde se cultiva a gran escala. Gracias al clima favorable y a proyectos de irrigación como Olmos, este pequeño fruto azul no solo aporta antioxidantes, sino que también conquista mercados internacionales, genera empleo y eleva la competitividad local.

En este contexto, la Red de Estudios para el Desarrollo (REDES) informó que Lambayeque aportó el 22 % de la producción nacional de arándanos durante 2024 (78,762 toneladas), consolidando su posición como el segundo productor más importante, solo superado por La Libertad. De hecho, Carlos León, economista de REDES, informó que el arándano lambayecano tuvo un desempeño sobresaliente el año pasado.

“El valor de la producción de arándano en nuestra región dio un gran salto, creciendo un impresionante 81,5 % frente al 2023 y alcanzando los 706 millones de soles. Así, el arándano se ha convertido en el motor del agro lambayecano. Solo en 2024, este fruto representó el 42 % de la producción agrícola en Lambayeque. Sin duda, el arándano está de moda”, sostuvo León.

Punta de lanza

Los arándanos también han reforzado su liderazgo en exportaciones, alcanzando el 49.5% de las exportaciones totales en 2024, por encima del 38.5 % en 2023, consolidándose como el principal producto de exportación de la región. Entre los principales destinos destacan Estados Unidos (52.4 %), Países Bajos (25.5 %) y China (7 %). Según la Asociación de Productores y Exportadores de Arándanos del Perú, las exportaciones de arándanos generaron alrededor de 120 mil empleos directos a nivel nacional, con una participación mayoritaria de mujeres.

“El crecimiento sostenido del arándano en las exportaciones de Lambayeque no es casualidad, sino el resultado de años de inversión, innovación y trabajo coordinado entre el sector privado y el Estado. Hay que destacar el impacto social: estamos hablando de un sector que genera miles de empleos formales, lo que contribuye a la inclusión económica y el desarrollo sostenible de la región. El reto ahora es mantener esta competitividad, diversificar mercados y seguir apostando por la sostenibilidad y la calidad como diferenciadores clave”, analizó León.

Desafíos y oportunidades

El crecimiento de la producción de arándanos en Perú ha sido una de las historias de éxito más destacadas del sector agroexportador. Sin embargo, aún existen desafíos importantes que deben ser atendidos para sostener este dinamismo en el tiempo. Uno de los retos más urgentes es la sostenibilidad del recurso hídrico.

“El arándano depende de una gestión hídrica eficiente y sostenible, pues es una planta que debe ser regada frecuentemente, y que necesita de un suelo constantemente húmedo. Si no se asegura el acceso al agua en los valles productivos, podríamos enfrentar una caída en los rendimientos y una pérdida de competitividad frente a otros países. Proyectos como Olmos son un ejemplo de cómo se puede enfrentar este desafío, pero aún falta mucho por hacer en infraestructura y gobernanza del agua”, señaló León.

Otro desafío clave es la alta concentración de las exportaciones en un solo mercado: Estados Unidos. Este país representa actualmente más del 50% de las compras internacionales de arándanos peruanos. Aunque la demanda se mantiene firme, la reciente imposición de aranceles por parte de EE.UU. subraya la necesidad de diversificar los destinos comerciales. Según León, para mantener una ventaja competitiva es imprescindible apuntar a exportar en contraestacionalidad.

“La contraestacionalidad ocurre cuando un país produce y exporta un bien en una época del año en la que otros países no pueden hacerlo. Por ejemplo, cuando en el hemisferio norte es invierno y no hay producción de arándanos, países del hemisferio sur, que están en verano, sí pueden cultivarlos y exportarlos. Esto les permite aprovechar la escasa oferta en el norte y vender a mejores precios”, explicó León.

Finalmente, la competitividad del sector –su capacidad de generar y mantener una oferta más atractiva que otros– también enfrenta retos internos. Si bien el Perú fue el segundo país con mejor rendimiento por hectárea en 2023, este rendimiento no ha mostrado mejoras significativas en los últimos años según las estimaciones, e incluso ha disminuido un 15% desde 2018. Este estancamiento plantea la necesidad de modernizar los procesos productivos, incorporar tecnologías más eficientes y promover la capacitación técnica de los trabajadores del campo.

“El futuro del arándano peruano dependerá de su capacidad para adaptarse a escenarios cambiantes, innovar desde el campo y diversificar sus rutas hacia el mundo. Con una estrategia clara, estos desafíos pueden convertirse en impulso para un nuevo ciclo de crecimiento”, concluyó Carlos León de REDES.

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