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MANUEL GARCÍA PEÑA: “Después de Olmos no se ha hecho otra obra de impacto en la región”

Escribe: Semanario Expresión
Edición N° 1324

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El past presidente de la Sociedad Nacional de Industrias – SNI Lambayeque, Manuel García Peña, señaló que es preocupante el escenario que se tiene a nivel económico por la falta de liderazgo y la ausencia de proyectos que impulsen el desarrollo productivo a nivel regional.

El ministro de Economía y Finanzas, Alex Contreras, confirmó que el país se encuentra en recesión y ha señalado que con una serie de medidas, sobre todo para impulsar el gasto público, será posible la recuperación económica. ¿Cómo empresario y past dirigente gremial, cuál es su análisis de la situación que atraviesa el Perú en estos momentos?

Es un momento complicado y podemos decir que es tardía la reacción del ministro de Economía, porque se venía diciendo desde los primeros meses del año que había desaceleración económica y productiva, los consumos internos habían bajado enormemente y se proyectaba una caída. Estamos próximos al fin de año y no hemos tenido ningún síntoma de recuperación.

Los paliativos que se están dando para supuestamente reactivar la economía no van a tener impacto, porque son sobre todo de gasto de fondos públicos para emergencia. No hay una reactivación económica en los niveles que quisiéramos. Las intervenciones que se están haciendo en los ríos, como prevención por el Fenómeno El Niño, no aseguran un despegue sostenido de la economía.

¿Considera que al gobierno le falta una visión clara de lo que se quiere con el sector empresarial? No hay proyectos mineros en marcha ni mayores inversiones en infraestructura o agroindustria, por ejemplo.

Hay pérdida de empleo, pérdida de producción y empresas que desde principios de año han visto disminuida su capacidad, incluso despidiendo trabajando y declarándose en quiebra financiera. En Lambayeque, sin ir muy lejos, hemos tenido estos casos.

El empleo se ha desacelerado, hay muchas empresas que han dejado de contratar o están reduciendo planillas.

Lo que se necesitan son medidas que se ajusten a las necesidades del sector empresarial y permitan el despegue económico. Ahí es urgente que el sector financiero dé facilidades para que las empresas puedan restructurarse, pues hay falta de liquidez y se necesita un salvataje inmediato.

¿Tienen problemas para el desarrollo de actividades económicas y productivas, además del escenario de desconfianza por la crisis política?

Sí, se ha planteado una nueva zonificación industrial y bajo ese marco muchas municipalidades están cursando cartas a las empresas industriales para que se reubiquen, porque las zonas donde actualmente se encuentran son consideradas como áreas de expansión o zonas urbanas. Ya no hay áreas de amortiguamiento para zonas industriales.

Ese es uno de los grandes problemas que estamos enfrentando y que se suma a una larga cadena. Primero tuvimos El Niño 2017, luego la pandemia, la crisis política, el ciclón Yaku, ahora la recesión y vendrá nuevamente El Niño.

¿Sienten que el clima político ha pasado una fuerte factura sobre la economía y el sector productivo?

Desde luego, el asunto político ha influido demasiado en la caída de la economía porque las inversiones se han ahuyentado y el consumo interno ha bajado, de tal manera que las consecuencias soy muy fuertes. Los empresarios y productores estamos pasando momentos críticos, por lo que hacemos un llamado a los grandes gremios empresariales y a la clase política para que dialoguen y vean qué se puede mejorar en el mediano plazo a fin de recuperar al país.

Otro aspecto necesario es que se impulsen proyectos relacionados con el sector productivo como los parques industriales o el Terminal Portuario Regional, en el caso de Lambayeque. ¿Es correcto?

Desde el sector empresarial hemos pedido reiteradas veces que se trabaje en grandes obras, proyectos definitivos para el desarrollo de las regiones. Por ejemplo, en Lambayeque es impostergable la necesidad de trabajar en un plan integral de agua, desagüe y colectores, así como el drenaje pluvial de Chiclayo, que es una obra de impacto y puede alentar el consumo. Lo mismo que con la infraestructura hidráulica para el almacenamiento del agua y la ampliación de la frontera agrícola.

Respecto al Terminal Portuario, es un proyecto anhelado por los lambayecanos con un impacto sobre el comercio y la producción de todo el nororiente, hasta Loreto e incluso el noroeste del del Brasil, pero la clase política tiene que mirar con proyección futura y trabajar justamente en este tipo de obras que son necesarias.

También es urgente resolver el problema de la zonificación. Chiclayo ya tiene un Plan de Desarrollo Metropolitano, ahora falta que las autoridades no digan qué se va a hacer en función a esa herramienta. Necesitamos obras de impacto, porque después de Olmos no se ha hecho otra obra de impacto en la región. Eso nos preocupa enormemente.

¿Falta liderazgo de las autoridades políticas en Lambayeque?

Lambayeque parece tierra de nadie, veo que el gobernador regional suscribe convenios por todos lados, pero lo que se necesita es aterrizar y decir qué se va a hacer y cuándo. Necesitamos obras de impacto para que la región crezca y se genere bienestar para la población. Hacia ello debemos ir.

La sociedad civil se ha mostrado muy dispuesta de dialogar y proponer, creo que aún existe esa disposición, pero las autoridades no se han tomado el trabajo de asumir esos planteamientos con seriedad. Si el gobierno regional o los municipios tienen carencia de equipos técnicos, que se apoyen en la sociedad civil.

Problema transversal también es el de la corrupción y la inseguridad ciudadana, que ahuyentan las inversiones. ¿Cree que hay alguna propuesta concreta del gobierno nacional, los gobiernos regionales y locales al respecto?

El problema de inseguridad ciudadana no es nuevo, viene de hace varios años y es una situación ante la cual el Estado no se ha preparado en lo absoluto ni ha dado una respuesta razonable y concreta. El Ministerio del Interior y la Policía Nacional no han sabido estructurar un plan que sea efectivo, sumado a que no se ha tenido un verdadero control migratorio a quienes han ingresado al Perú procedentes de Venezuela y Colombia. Hoy vemos las consecuencias de esa negligencia a nivel estatal.

Lo que muy poco se dice es que producto del escenario de inseguridad que tenemos en el país, las familias y los empresarios tenemos que invertir más en tecnología y seguridad, lo que representa un sobrecosto, que no se compensa por el panorama económico actual.

No se ha formulado un plan de seguridad impulsado por la Policía Nacional en el cual se recoja las inquietudes o preocupaciones de los empresarios. No se trata de hacer reuniones sociales o aisladas, sino de promover espacios con resultados. Con inseguridad no habrá inversión.

Por su experiencia como empresario presente en diferentes regiones, ¿cuál cree que es la visión de desarrollo que se tiene, hay mejores condiciones por el liderazgo de sus autoridades o el panorama es similar al de Lambayeque?

Hay regiones donde el escenario es mucho más alentador como Arequipa, La Libertad y Piura, donde se observa el un acercamiento permanente entre las autoridades políticas, la academia y los gremios empresariales. Esa articulación, además del peso político que le dan sus representantes en el Congreso, hace posible mejores resultados. Miremos a La Libertad, donde ya se inicia la tercera etapa de Chavimochic o se ha puesto en operatividad el puerto de Salaverry pese a su arenamiento. Aquí todavía no se sabe qué va a pasar con la Presa Limón del proyecto Olmos, donde es urgente su recrecimiento.

Las inversiones han crecido en Piura y Trujillo, y en el centro estamos nosotros, un poco a la deriva.

¿Existe preocupación por lo que pasará en los próximos meses con el fenómeno El Niño?

Desde luego que sí, porque nuevamente estamos repitiendo historias. Después de El Niño Costero se centralizaron los recursos, se encargó al Programa Subsectorial de Irrigaciones – PSI, los trabajos de descolmatación y defensas ribereñas, y fue la corrupción la que estuvo presente en todo momento. Ahora se han encargado más de 190 millones de soles a la Autoridad Nacional del Agua – ANA, y Contraloría ya advierte la lentitud de los trabajos.

No queremos trabajos mínimos, que al primer crecimiento de los caudales desaparezcan, necesitamos obras definitivas para los próximos 30 o 40 años.

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