Sube!

PASTELERÍA SAN ANTONIO: Ejemplo de innovación empresarial en tiempos de crisis

Escribe: Semanario Expresión
Edición N° 1320

  comentarios   

Fernando Carriquiry Daly es el CEO de la Pastelería San Antonio, la empresa que durante la pandemia por el Covid-19 alcanzó connotación nacional a reinventar sus operaciones e incluso incursionando en nuevos rubros para evitar su desaparición y, sobre todo, dejar sin empleo a sus trabajadores. Hoy, la firma factura más de 100 millones de soles al año.

“El propósito de una empresa es muy importante y en nuestro caso, junto a la misión, la visión y los valores nos ayudaron a reaccionar rápidamente durante la pandemia, transformarnos y seguir creciendo en una coyuntura bastante compleja”, señaló durante el Desayuno Empresarial organizado por la Universidad Católica Santo Toribio de Mogrovejo – USAT.

Comentó que su ingreso en San Antonio se produjo en el 2018 como gerente Comercial. Al siguiente se realizó una reunión estratégica en la que se sentaron las bases sobre el propósito, misión, visión y valores de la empresa. El propósito elegido fue “transformar al mundo a través del servicio”.

“Nosotros asumimos que no importaba el rubro en el que estábamos, pues mientras sigamos dando servicios tenemos que destacar. Esa ventaja competitiva no se puede perder. Una de las decisiones más importantes es que la familia, que son los propietarios de esta empresa que tiene 64 años, dé un paso al costado para poner las riendas en manos de profesionales externos. Cuando todo esto empezó había dos empresas en el grupo: Europan, que era la planta, y la panadería, con seis tiendas”, relata.

Actualmente el grupo cuenta con Central San Antonio, que tiene la parte administrativa y brinda servicios a las empresas del grupo y también de manera externa; Europan, que se convirtió en una unidad de negocio independiente; la Pastelería San Antonio con ocho tiendas; 360 Callcenter; está en proceso de desarrollo de Emilia, una empresa fuera del rubro, y la Escuela San Antonio, que tiene el objetivo de formar a técnicos en panadería, pastelería y chocolatería.

Visión y cambio

“Antes de la pandemia teníamos seis locales, facturábamos 80 millones de soles anuales, teníamos 700 empleados, una fábrica de 800 metros cuadrados y 100 empleados por tienda. Cada tienda era una minifábrica, lo cual no era sostenible en el tiempo. Había un plan para hacer cambios y la pandemia nos ayudó a agilizar esos cambios”, revela.

Remarca que la visión acuñada desde el 2019 es “ser la cadena retail más admirada y querida del Perú”. “No la más grande, no la que más vende, nosotros lo que queremos es ser la más querida, lo demás será una consecuencia de nuestras ventajas competitivas”, señala.

Actualmente, se ubica como la primera empresa en el rubro gastronómico a nivel nacional y dentro de las 27 más importantes del país. “Creemos que hemos cumplido nuestra visión. Los dueños ya no están en la parte gerencial, pero todas las semanas participan de los comités y nos ayudan a mejorar”, afirma.

Crisis y trabajadores

Carriquiry Daly comenta que el principal activo de San Antonio son sus trabajadores y, en consecuencia, fueron la prioridad cuando inició la crisis por la pandemia del Covid-19. Esa filosofía se sustenta en la lógica de que la gente es la que hace el servicio y el servicio es el que atrae al cliente. “Cualquiera puede vender butifarras, pero nadie como San Antonio”, remarca.

“Uno de nuestros pilares es cuidar a nuestra gente y eso nos permitió continuar. Hay cosas que no se saben, pero en un momento de la pandemia la empresa nos pidió a todos reducirnos el salario y todos lo hicimos, porque la empresa nos cuidó de abril a septiembre del 2020 con el mismo sueldo, estando todas las tiendas cerradas. Los accionistas pusieron plata de su bolsillo para poner dinero a pérdida y no dejar sin sustento a los trabajadores”, cuenta.

Refiere que la empresa podía mantener sus locales abiertos al ofrecer productos de primera necesidad. Sin embargo, los directivos fueron conscientes que no estaban listos para enfrentar la situación de crisis y cuidar tanto al personal como a los clientes.

“Repartimos toda la comida ese día. Nuestro gerente general de ese momento publicó un post muy simple, muy espontáneo, en el que anunciaba el cierre de nuestras actividades y que ningún trabajador sería despedido. ¿Por qué? Porque teníamos claro que la ventaja competitiva eran los trabajadores”, señaló.

La empresa aplicó mecanismos de comunicación apoyada en redes sociales, implementó la bodega desde abril del 2020, comprando todos los productos que tenían supermercados como Wong, a excepción de congelados y carnes. Se donaron cinco toneladas de insumos de panadería y los trabajadores empezaron a retornar, pero con nuevas funciones: los mozos pasaron al delivery, por ejemplo.

En el 2021, San Antonio abrió tres tiendas más, pasó la facturación de 120 millones de soles, 850 empleados y la fábrica con dos mil metros cuadrados.

Deja tu Comentario