La comunidad afroperuana tiene una importante participación en la cultura, la gastronomía, la literatura, el folclore y la identidad nacional, desde los inicios de la colonia hasta la independencia del país. Forma parte indispensable de nuestra sociedad, actualmente es el segundo pueblo más grande del país, conformado por más de 800 mil personas a nivel nacional, y representa el 3,6% total de la población.
Toda la costa peruana tiene influencia negra, pero ésta se manifiesta con mayor intensidad en las danzas, el canto, la literatura y la gastronomía. También en las manifestaciones religiosas y el deporte popular, los afroperuanos han tenido mucha participación. Son dignos representantes de esta comunidad, los artistas Nicomedes Santa Cruz: autor de décimas y poemas patrióticos y didácticos; y su hermana Victoria Santa Cruz: compositora, coreógrafa, diseñadora y exponente del arte afroperuano.
La presencia del pueblo afroperuano en las zonas costeras del territorio nacional, debido a procesos históricos con es la esclavitud, se concentró especialmente en la costa, por la importancia de esta mano de obra en las actividades económicas de la región, y también por la despoblación indígena del siglo XVI. Así, del total de esclavos del virreinato, el 92% (37019) se concentró en la costa.
Además, el pueblo afroperuano conserva costumbres, saberes y prácticas; pero sobre todo ha brindado aportes invaluables a la construcción de la nación.
Sin embargo, pese a los aportes del pueblo afroperuano al país, este colectivo afronta diversas formas de discriminación étnico-racial. Estas permanentes prácticas han sido derivadas del racismo, entendido como una ideología que justificó la trata esclavista en la colonia e inicios de la República, para así esclavizar a millones de africanos (as) junto a su descendencia en las Américas.
Además, estas prácticas se fueron normalizando con el pasar del tiempo y se instalaron tanto en la forma de pensar de las personas, así como en las instituciones propias a la conformación de los Estados, ocasionando que se profundicen y justifiquen distintas formas de desigualdad y exclusión, que fueron conformadas y configuradas durante siglos. De esta manera, el pueblo afroperuano actualmente afronta severas limitaciones para ejercer sus derechos.
Política nacional en marcha
En respuesta a esta situación, en los últimos años el Estado peruano ha realizado una serie de esfuerzos para mitigar los problemas que afronta el pueblo afroperuano. Así, mediante el Decreto Supremo Nº 004-2015-MC, se declaró de interés nacional la atención prioritaria respecto del pleno disfrute de los derechos fundamentales de la población afroperuana, que tiene por objetivo fortalecer las medidas de desarrollo e inclusión social establecidas durante el periodo comprendido como el Decenio Internacional de los Afrodescendientes (2015-2024), proclamado por la Organización de las Naciones Unidas.
De esta manera, mediante Decreto Supremo Nº 003-2016-MC se aprobó el primer instrumento de atención específica a este colectivo en el país, denominado Plan Nacional de Desarrollo para la Población Afroperuana, pero que concluyó su implementación durante el 2020, dejando una serie de desafíos pendientes, entre los que se encuentra iniciar el proceso de reconocimiento territorial colectivo del pueblo afroperuano en el ámbito normativo nacional.
En ese contexto, el Ministerio de Cultura inició el proceso de construcción de la Política Nacional para el Pueblo Afroperuano (PNPA), que aborda los derechos económicos, sociales, culturales, así como los civiles y políticos de este colectivo. Esta política plasmada en el Decreto Supremo Nº 005-2022-MC, ha sido formulada de acuerdo a la metodología establecida en la Guía de Políticas Nacionales del Centro Nacional de Planeamiento Estratégico (Ceplan), y ha sido el resultado de un proceso participativo y deliberativo que contó con la activa participación de las organizaciones representativas del pueblo afroperuano a nivel nacional, permitiendo así que los elementos constitutivos de la política sean pertinentes y coherentes, tanto al interior del propio Estado como de la sociedad civil.
En suma, esta política hacia el año 2030 es una consecuencia de una serie de esfuerzos colectivos que han colocado como centro del actuar público al pueblo afroperuano. Finalmente, cabe destacar que mediante la aprobación de esta política, el Ministerio de Cultura, junto a las entidades que garantizarán su implementación, afirma su compromiso por mejorar la calidad de vida del pueblo afroperuano.
Afrontan una serie de limitaciones
De acuerdo al Censo Nacional de Población y Vivienda 2017, el pueblo afroperuano ascendió a 828 mil 894 personas y representa el 3,6% del total de la población a nivel nacional. Este grupo étnico representa una situación de vulnerabilidad, debido a las desigualdades estructurales que permanecen históricamente y se manifiestan a través de la exclusión, racismo, discriminación étnico-racial hacia este grupo.
Si bien la Constitución Política declara el carácter multiétnico y pluricultural de la nación peruana, actualmente un amplio sector de la población se encuentra en situación de desventaja y marginación, debido a su pertenencia a un grupo étnico determinado. Uno de esos grupos es el afroperuano, que afronta una serie de limitaciones que imposibilitan el ejercicio de sus derechos, pese a que la normativa nacional como internacional, reconocen a los derechos como normas que protegen la dignidad de los seres humanos.
De acuerdo a esta política nacional, el pueblo afroperuano ha transitado por distintos procesos históricos asociados al tráfico, la trata, el esclavismo, al racismo, la discriminación étnico-racial y a la exclusión social. Estos elementos han recortado el ejercicio de sus derechos civiles y económicos, dada su situación de pobreza histórica; políticos, debido a su reducida representación en espacios de toma de decisión; sociales, en vista a su limitado acceso a servicios básicos como la culminación de la educación básica regular o a seguros de salud.
Asimismo; culturales, puesto que sus posibilidades de inserción en la visión de desarrollo nacional y de salvaguardar su identidad cultural han atravesado por una serie de obstáculos, generando brechas sociales y económicas que lo ponen en desventaja en comparación con otros grupos poblacionales; así como ambientales, al no disponer de un entorno seguro y propicio para el disfrute de un medio ambiente saludable con respecto a su identidad.
Déficit en educación
En cuanto a los derechos económicos, entre los años 2012 y 2019 la incidencia de la pobreza en los hogares afroperuanos se incrementó de 21,1% a 26,4%; mientras que en el mismo periodo, ésta se redujo del 25,8% al 20,2% para el promedio nacional. Asimismo, para el año 2020, por motivos de la pandemia de la covid-19, se observa un incremento importante de la pobreza a nivel nacional, resultando el pueblo afroperuano (32,1%) más afectado en comparación con el promedio nacional (30,1%).
Respecto a los derechos sociales, el Censo de Población y Vivienda 2017 reveló que el porcentaje de personas afroperuanas que solo cuentan con educación primaria como máximo nivel educativo es mayor al promedio nacional (25,2% y 19,3%, respectivamente), situación que se replica en el caso de los afroperuanos con educación secundaria frente al promedio nacional (46% y 41,3%, respectivamente).
Del mismo modo, el porcentaje de personas afroperuanas con educación superior no universitaria es menor al promedio nacional (12% y 14,3%), al igual que para el caso de la educación universitaria, donde solo el 11,5% de afroperuanos tiene este nivel educativo alcanzado, en tanto que a nivel nacional se sitúa en 19,7%.
¿Dónde se concentra esta población?
La población afroperuana se halla principalmente en dos sectores: costa norte (entre Lambayeque y Piura); y en la costa surcentral (especialmente en Lima, Callao, y en las provincias de Cañete, Chincha, Pisco y Nazca).
La mayor concentración de afroperuanos en el país se halla en el distrito de Yapatera, provincia de Morropón (Piura), compuesta de cerca de siete mil agricultores, cuya mayoría es descendiente de antiguos esclavos africanos, en donde destaca una gran cantidad de población de origen "malgache" o "mangache" (venidos de Madagascar).
La provincia de Morropón es conocida por sus comunidades negras en ciudades como la misma ciudad capital de Morropón, alrededores de Chulucanas, como Chapica del Carmelo, Salitral, Buenos Aires, La Mantaza, (Hacienda Pabur), San Juan de Bigote y Canchaque.
En Lambayeque tenemos presencia de pobladores afroperuanos en el distrito de Zaña. El año 2017 Zaña fue reconocido por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) como “Sitio de la memoria de la esclavitud y la herencia cultural africana”. Este reconocimiento fue el primero que recibió una población afrodescendiente en el Perú y en los países de la Costa del Pacífico.
De esta manera el pueblo de Zaña se integró al proyecto “La Ruta del Esclavo”, de carácter internacional. Esta distinción se inscribe dentro del Programa Memoria del Mundo de la Unesco.
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