Sube!

LA EPIDEMIA QUE HA PUESTO EN JAQUE AL SISTEMA DE SALUD: El dengue desnuda, otra vez, precariedades de este sector

Escribe: Semanario Expresión
Edición N° 1306

  comentarios   

  • Producto del mal manejo de la enfermedad renunció la ministra de Salud; pero en Lambayeque las autoridades regionales no asumen responsabilidades.

La deficiente gestión en la lucha contra el dengue, las estrategias poco efectivas para eliminar al zancudo transmisor de esta enfermedad, que permitan controlar el elevado número de contagios, le pasó la factura a la ministra de Salud, Rosa Gutiérrez, quien renunció ante la retahíla de críticas a su administración. Durante su periodo se contabilizaron más de 140 mil enfermos y aproximadamente 230 muertos a causa de este mal.

Ahora, esta papa caliente lo ha asumido el médico y militante de Alianza Para el Progreso, César Vásquez Sánchez, quien tendrá que tomar decisiones contundentes de corto plazo, para evitar que este virus siga cobrando más vidas humanas, así como tratar de fortalecer el debilitado sistema de salud pública nacional.

Si bien el Ministerio de Salud (Minsa) es el órgano rector de la salud pública en el país, los gobiernos regionales son los entes operadores a través de las Gerencias Regionales de Salud, en el marco del proceso de descentralización. Es decir, esta instancia de gobierno recibe partidas económicas del nivel central, y le han transferido funciones y competencias para acabar con el histórico centralismo limeño.

Es innegable que la Gerencia Regional de Salud (Geresa) de Lambayeque reaccionó tardíamente frente a esta enfermedad, no puso en marcha las acciones necesarias de prevención y un efectivo plan comunicacional, para evitar tener el acelerado número de personas contagiadas que hay en la actualidad, sobre todo si consideramos que la región ha tenido un verano inusual con altas temperaturas, lluvias intensas por el ciclón Yaku, que provocaron inundaciones en la ciudad, así como el colapso del sistema de alcantarillado.

No admiten responsabilidades

Pero pese a esta aparente negligencia de las autoridades de salud con poder de decisión, para evitar llegar a estadíos complejos del dengue, así como a la ausencia de planes integrales para fortalecer los centros de salud del primer nivel de atención y promover campañas de fumigación sostenidas para matar al zancudo Aedes Aegypti en sus primeras etapas (de larvas), ningún funcionario regional ha hecho un mea culpa y ha admitido responsabilidades. 

Por lo menos la exministra Gutiérrez tuvo las agallas para dar un paso al costado; pero en Lambayeque las autoridades hacen mutis y nadie es capaz de reconocer errores, porque sabe que ello macará su prestigio. Sin embargo, tiene que haber algún tipo de responsabilidad, porque si hubieran hecho las cosas adecuadamente no estaríamos hablando de más de 17 mil personas infectadas y más de 85 muertos que está dejando esta enfermedad.

Incluso, hubo una demora desde el sector Salud en reconocer que ya estábamos en una epidemia, por el alto número de contagios que se venían registrando desde los primeros días de mayo. Se seguía viendo a la enfermedad como si fuera algo endémico, cuando la realidad demostraba lo contrario. Recién cuando la cifra de muertos y enfermos comenzó a subir de manera imparable, admitieron que se había entrado a una epidemia.

Pero a esas alturas, los hospitales del Ministerio de Salud ya estaban colapsados, debido a la gran cantidad de personas que llegaban para recibir atención médica, ante los síntomas que hacían suponer que tenían dengue. Los pacientes eran atendidos en los pasillos y en todo ambiente posible ante la falta de camas y espacios adecuados. No se anticiparon a tomar medidas preventivas para evitar que el dengue rebase la capacidad del Estado y se ponga en peligro la vida de los enfermos.

Se repite la historia

El año 2020, la pandemia de la covid-19 expuso las precariedades del sistema de salud pública y las debilidades del Estado para enfrentar con creces este mal. Dejó en evidencia que el crecimiento económico que había tenido el país en las últimas dos décadas, no fue a la par con el fortalecimiento que debieron tener los establecimientos de Salud en cuanto a infraestructura y equipamiento, con la finalidad de brindar un servicio de calidad a los usuarios.

Dos años y medio después de ese episodio que dejó más de 210 mil fallecidos en Perú, hoy la epidemia del dengue nuevamente ha expuesto la fragilidad del sistema de salud. Si bien la diferencia entre una pandemia y una epidemia son abismales, pero denota que después de la covid-19 es muy poco lo que han hecho los gobiernos Nacional y regionales para vigorizar a los hospitales del Minsa, tanto a los de mayor resolución como a los del primer nivel de atención, para resolver con eficacia escenarios complejos.

La Defensoría del Pueblo de Lambayeque en su momento requirió a la Geresa implementar medidas urgentes ante el incremento de los casos de dengue en la región. Incluso, señaló que ello tendría su origen en la presencia de aguas estancadas en la vía pública en distintos puntos de Chiclayo y otras localidades, como resultado de las fuertes lluvias.

La situación en esta región norteña es de suma preocupación, porque la cantidad de contagios ha crecido de manera vertiginosa hasta alcanzar los más de 17000 casos y hay 81 fallecidos, según el último reporte de la Geresa- 21-06-2023. Esta cifra supera largamente a los registros históricos de los últimos años, donde la cifra no pasaba de los 1600 infectados y las defunciones no superaban los tres, en el peor de los casos.

Ante el colapso de los hospitales, la Gerencia de Salud -de manera reactiva- instaló once Unidades de Vigilancia Clínica en Chiclayo, Lambayeque y Ferreñafe, para la atención exclusiva de esta enfermedad. El objetivo era desembalsar a los nosocomios de mayor resolución que estaban atiborrados de pacientes.

¿Dengue cosmopolitan?

Pero la situación podría complicarse más con la circulación de una nueva variante del dengue en Lambayeque. Ello lo alertó el gobernador regional, Jorge Pérez, en el inicio de la mega fumigación contra el zancudo que se realiza en los distritos de La Victoria, José Leonardo Ortiz y Chiclayo.

Pérez señaló que de acuerdo a algunas investigaciones científicas es probable que en la región esté circulando el dengue cosmopolitan, que es una especie nueva que ya hizo una alta mortalidad en la región de Madre de Dios. “Si bien actualmente tenemos el dengue tipo 2, hay una alta probabilidad de que en los próximos años tengamos un cosmopolitan 2 y 3, eso sí sería fatal sino atacamos decididamente al vector transmisor en las campañas de fumigación”, refirió.

En ese sentido, la autoridad invocó a la población a colaborar permitiendo el ingreso de los brigadistas de salud para cumplir con la fumigación y así eliminar a las larvas. “La población debe entender que si de cien casas que visitan, veinte no abren sus puertas, en ese territorio no se habrá eliminado totalmente al zancudo, porque los huevos van salir en 10 días y vamos a tener por todos lados al Aedes Aegypti infectando a más personas”, sentenció.

Por su parte, el titular de la Geresa, Jaime Nombera, aclaró que el zancudo transmisor de la enfermedad no está en las chacras o sembríos, eso se debe descartar. “Este vector vive dentro de las viviendas donde existe acumulación de agua, que generalmente está en depósitos descubiertos, y más el calor hace que se multiplique más rápido”, subrayó.

Para colmo de males …

La Contraloría de la República alertó el riesgo de escasez de reactivos para el diagnóstico viral del dengue en el laboratorio del Hospital Regional de Lambayeque (HRL). “Esta situación representa una amenaza para los pacientes que necesitan acceder a estos reactivos, durante la emergencia sanitaria por el brote de esta enfermedad en varios distritos de Lambayeque”.

Según el informe N° 023-2023-OCI/0633-SOO, existe un stock mínimo de cuatro kits de reactivo IGM y tres kits de reactivo NS1 en todo el hospital (cada kit produce en promedio 47 muestras).

Señala que el Departamento de Apoyo y Diagnóstico ha solicitado los reactivos necesarios a la Oficina de Administración para hacer frente a la situación; sin embargo, la adquisición está retrasada por falta de asignación presupuestal, pese a las disposiciones establecidas y a la declaración de estado de emergencia por parte del Gobierno Central.

La Contraloría también alertó sobre los riesgos en el tratamiento y la atención de los pacientes, debido a la falta de ambientes adecuados en el área de emergencia. “Se han registrado casos confirmados de dengue y otras patologías en los pasadizos de esta área, lo que ha llevado a una saturación del lugar. Se constató que la sala de espera y admisión fueron adaptadas para recibir a pacientes con casos graves de dengue, y las 10 camillas disponibles con mosquiteros y hojas de monitoreo resultan insuficientes”.

Además, se observó que otros pacientes con dengue están ubicados en camillas en los pasadizos del área de emergencia, compartiendo el espacio con pacientes de otras enfermedades debido a la falta de un espacio exclusivo. Lamentablemente, dichas camillas no cuentan con mosquiteros ni otras medidas de seguridad.

Como decía César Vallejo en su poema “Los nueve monstruos”: Jamás, señor ministro de Salud, fue la salud más mortal. ¿Qué hacer? ¡Ah! desgraciadamente, hombres humanos, hay hermanos, muchísimo que hacer.

Deja tu Comentario