Por: Pérez Pacheco André Guillermo (*)
En la novedosa sociedad del conocimiento en que vivimos ahora, se hace presente la competitividad y progreso continuo de cada uno de nosotros en un ámbito determinado. Actualmente, ante la escasez de modelos innovadores, las personas en su mayoría acuden al estudio y aplicación de los mismos fundamentos en la resolución de situaciones propuestas. Son los enfoques plasmados en la realidad los que marcan una gran diferencia en los resultados previamente planificados al campo de trabajo.
Como la psicóloga Teresa Amabile manifiesta, la amalgama de pericia en un tema, disposición a correr riesgos, e inclinación hacia una intensa curiosidad, constituye nuestro espíritu creativo. Así, el desarrollo intelectual de cada ser humano se ve complementado por la amplia gama de posibilidades o criterios a considerar frente a las circunstancias de un caso en particular. Según el psicólogo Dean Simonton, el creador de éxito brinda una nueva perspectiva del mundo, y esta conlleva la cualidad de ser fuera de lo habituado. Partiendo de ello, por medio de una prolija investigación adquirimos la habilidad para cuestionar cualquier supuesto, empero, debemos ser capaces de dominar la voz de autocensura interior cuyo mayor detrimento se ve reflejado en las críticas constantes.
Es cierto que, así como hay los períodos de grandes ideas, de la misma forma pasamos por periodos de frustración en que experimentamos un límite de actividad racional en la búsqueda de soluciones; aquí toma un rol importante el factor perseverancia, haciendo de los periodos de angustia una etapa natural del proceso para el entendimiento y no un motivo para desistir en cualquier esfuerzo. De esta manera, es posible alcanzar un hallazgo no solo de carácter exclusivo en comparación con otros ya existentes, sino también uno de beneficio en su totalidad para un propósito colectivo.
Si bien el pensamiento creativo a la problemática es clave para el proceso de su respectiva solución, no presenta efecto alguno si no es llevado a la acción, tan solo permanecería en el plano mental donde nació la idea. Tomando como paradigma próximo la carrera profesional de ingeniería civil, nos vemos en la necesidad de contar con nuevas metodologías que surgen a partir de la creatividad como elemento esencial del diseño y ejecución de proyectos constructivos; estimando el mejoramiento de aspectos como productividad, tiempo y eficacia; y que vayan en concordancia con la funcionabilidad, economía y estética de las obras.
Estudiante del curso de Metodología de la Investigación
Ing. Civil – UNPRG
Marzo, 2021
Deja tu Comentario