“Desde el colegio nos enseñan que debemos estudiar para entrar a la universidad, terminar una carrera y conseguir trabajo para tener una vida digna, que no está del todo mal, pero ese modelo convierte a las personas en máquinas orientadas a un solo fin: el dinero. Para contrarrestar esto existen otros enfoques educativos con miras a ser mejores humanos, a pensar en los problemas, tomar acciones y resolverlos”, señala el doctor Julio César Fernández Alvarado, condecorado en el 2017 con las Palmas Magisteriales por contribuir con el desarrollo educativo del país.
De acuerdo con Julio Fernández, vivimos en un momento en el que urge reconocer que las personas tienen mucho que ofrecer. Desde el más pequeño hasta el adulto mayor, por ello se debe animar a los centros educativos a trabajar con un enfoque más participativo, inclusivo y humanitario, que no solo prepare a las personas para superar los retos del presente, sino que contribuya con su crecimiento moral y espiritual.
“Los seres humanos tienen su propia pasión que debe motivarlos a crear un futuro justo y sostenible. Cada vez hay más personas trabajando en proyectos sociales cuyo fin es generar recursos para las futuras generaciones y eso está muy bien. Cada problema es una oportunidad para involucrarse y una manera de encontrar un propósito en el mundo. Esas muestras de humanidad son las que enriquecen no solo a la persona como individuo, sino también a la sociedad”, dice.
LA LABOR DEL DOCENTE
“Un docente tiene una misión especial, pues es él quien debe propagar la idea que las personas no son robots programados para realizar acciones mecánicas. Nosotros somos grandes seres humanos con mucho que ofrecer y hacia ello se debe orientar el trabajo de un educador”, sostiene.
Todo ser humano es creativo, capaz de hacer y participar en la construcción del futuro en el que quiere vivir, anota Julio Fernández, quien agrega que la cualidad de un educador es la honestidad.
“En estos tiempos ser docente no es muy rentable, pero lo bonito de esta profesión es la vocación y la idea de formar a personas que en algún punto mejorarán las cosas para el otro. Entonces, a fin de cumplir con ello, un educador debe ser honesto y su palabra debe tener valor. Nosotros no podemos pedir puntualidad si no somos puntuales. No podemos pedir combatir la corrupción si estamos inmersos en ella”, manifiesta.
Según Julio Fernández, la educación vuelve a las personas más humanas, pues una persona sin educación no entiende muchas cosas, es insensible, totalmente ajena y frívola frente lo que pasa en su país.
MEJORAR
“Dicen que hay que cambiar las cosas. Yo creo que no se trata de cambiar, sino de mejorar. La sociedad no va a cambiar si nosotros no mejoramos primero, mucho menos la sociedad peruana donde prima el egoísmo”, expresa.
Aquí la labor del alumno cobra un rol importante, pues en él debe despertar esa conciencia desde pequeño. Conciencia que debe ir desde arrojar un papel en el tacho de basura, hasta ayudar a un anciano a cruzar una pista, por ejemplo.
“Esas pequeñas acciones generan grandes cambios no solo en el niño que las realiza, sino en las demás personas que lo observan. Aunque no parezca, genera un impacto muy fuerte en los demás. Entonces, si de las 10 personas que lo observan, solo una replica su acto, ya es un gran avance”, señala.
PROBLEMAS
“Mucho podemos hablar de la educación con un enfoque participativo y de la apertura hacia los demás, pero poco se hace y ese es el problema. A nivel de educación, el Perú tiene ciertas falencias y aunque existen mejores condiciones que hace unos años atrás, las medidas adoptadas no son suficientes”, manifiesta.
En cuanto a la educación básica regular existen deficiencias a nivel de contenidos, pues cada vez hay menos temas relacionados con la historia o el turismo. Refiere que en el nuevo Plan Curricular Nacional se debe incluir a la interculturalidad y la identidad como cursos, no como temas tratados de manera ligera, pues se debe buscar que el ciudadano tenga una base sólida de sus raíces y su cultura.
“Otro aspecto es que los docentes que laboran en escuelas altoandinas, por ejemplo, no tienen las condiciones o los permisos para capacitarse. Entonces, al no hacerlo no tienen la capacidad necesaria para brindar una buena educación a un niño. Ahora, tanto en la sierra como en el oriente no todos son profesores titulados, sino que se han hecho ahí. En los lugares alejados ser policía, ser profesor, hasta gobernador de la comunidad edil da un ingreso mensual y mayormente en esos lugares se escoge al que, por lo menos, tiene secundaria completa”, explica.
En cuanto a las políticas educativas con enfoque de género, el catedrático sostiene que ciertos países desarrollados siguen esta línea. Sin embargo, el Perú no está preparado para esta tendencia.
“Recordemos que el Ministerio de Educación suspendió la implementación de este aspecto en el Currículo Nacional de Educación Básica. Yo no estoy de acuerdo con que se implemente, pero reconozco su importancia, contribuye a que los niños reconozcan sus derechos, a prevenir la violencia y a relacionarse de manera respetuosa”, indica.
ENSEÑAR A TRAVÉS DE LA CULTURA
Entre las dificultades tanto visibles como invisibles con las que se enfrenta un docente al momento de enseñar destacan la cantidad de saberes, valores, formas de hacer y vivir que el alumno debe aprender.
“Estas son cuestiones que poco se abordan como tales en los espacios educativos y, lo que es peor, no se les otorga la importancia que merecen. También sucede que en muchos casos la actitud del alumno, ante una cultura ajena a la suya, es indiferente”, indica.
Agrega que como peruano todos los días escucha críticas, comentarios negativos y que todo anda mal en el país, por ello vía redes sociales tiene dos espacios: uno titulado ‘Recordemos esta fecha’, en el que cada semana realiza un resumen de una fecha emblemática de la macroregión norte del Perú.
El otro espacio se llama ‘Un chiclayano sabe’, en el que lanza post para que las personas conozcan acerca de su historia de manera positiva y constructiva.
“La educación y la cultura son herramientas poderosas, por ello se debe enseñar desde esa perspectiva. Si el Perú es amplio y megadiverso se deben fortalecer los lazos entre la educación y la diversidad cultural. Ello incluye planes de estudio y de capacitación a los docentes, la participación y comprensión de la cultura local, así como de la ajena y el respeto hacia las diferencias”, dice.
EDUCACIÓN DEMOCRÁTICA E INCLUSIVA
“Es imperativo reflexionar si en el Perú la naturaleza de la pedagogía es democrática. Una educación democrática forja virtudes morales y políticas expresadas en el accionar del ciudadano y su aporte en la sociedad. Pero, ¿realmente tenemos eso?”, anota.
La educación democrática es aquella que brinda a los estudiantes elementos para formar en ellos un sentido de comunidad que no solo se basa en coexistir en el mismo territorio, sino en la conciencia de compartir una historia común.
“Es algo complejo porque no solo es cuestión de líneas políticas. Si comparamos nuestra educación con la de Argentina, Chile o Ecuador existe un abismo terrible. La inversión que hace el Perú en educación es poca. Hay necesidad de invertir no solo dinero, sino también tiempo; es decir, más horas de estudio”, sugiere.
De acuerdo con Julio Fernández, en el país se habla de innovación y emprendedorismo, pero estos aspectos no se desarrollarán al punto de generar grandes impactos si no se trabaja en una educación más tecnológica, que es el complemento necesario.
El docente menciona que urgen más laboratorios, pues no se puede propiciar el emprendedorismo o la innovación si no se dan las condiciones mínimas en las instituciones educativas. Las comunidades altoandinas, por ejemplo, carecen de una buena educación, carecen de infraestructura y tecnología, pero no es imposible mejorar su panorama.
“Es necesario realizar una educación tecnológica en la zona rural. Si las actividades económicas que ahí se realizan son la agricultura, la ganadería o la apicultura, entonces lo que necesitan son cocinas técnicas, por ejemplo. Creo que esto no solo es cuestión del Estado, cualquier persona puede proponer un proyecto y con ayuda de instituciones generar oportunidades en estas zonas del Perú”, expone.
Añade que también se debe trabajar en base a la interdisciplinariedad, la cual acerca la complejidad de las matemáticas y de las otras ramas a la vida cotidiana para hacerlas más comprensible y amigable.
“Mientras existan situaciones de desigualdad, falta de oportunidades y acceso a la educación habrá terrorismo, narcoterrorismo y otros problemas que enfrenta el país en los que niños están inmiscuidos. Eso sucede porque no hay posibilidades de desarrollo y lo único que les queda es estar dentro de la droga o realizar trabajos forzados o en su defecto entrar a la subversión, porque ello les da lo que el Estado no”, finaliza.
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