El mundo artístico es para muchos un pasatiempo y el escape perfecto para las actividades académicas y laborales. Para Javier Morales Sánchez, un joven de 30 años que baila marinera, la danza significa un reto personal y un estilo de vida que desafía a sus limitaciones físicas.
Javier Morales es el mayor entre sus hermanos Marina y Jesús. Sus padres son Julio Enrique Morales Saldaña y Liliana Sánchez Terán, quienes en todo momento son motor y razón principal para salir adelante.
“Mi familia está compuesta por las personas más maravillosas que Dios me dio. Tengo unos padres ejemplares y unos hermanos que son también mis mejores amigos, ellos han estado conmigo en todo momento. Todo se los debo a ellos”, cuenta.
EMBAJADOR DEL PERÚ
Javier Morales Sánchez, licenciado en Administración de Empresas, aficionado al gimnasio, al canto y la lectura, ha participado en Trujillo del Récord Guinness de Marinera en dos oportunidades. Sus capacidades y sus logros a lo largo de su vida lo convierten en una persona excepcional, ejemplo para la sociedad.
También participó en la segunda temporada del programa ‘Perú tiene Talento’, donde llegó a la semifinal, además de otros concursos de marinera a nivel nacional. El 3 de diciembre del año pasado se coronó campeón del Concurso de Marinera Alma Peruana en Ferreñafe.
“La marinera norteña es, sin lugar a dudas, una de las manifestaciones culturales más ricas del Perú. Esta danza expresa identidad nacional con ritmo, elegancia y picardía que cautiva a propios y extraños por su peculiar andar y yo estoy orgulloso de dedicarme a ella y de representar a Chiclayo y al Perú”, sostiene.
El bailarín relata con entusiasmo el orgullo de representar al país mediante este baile que derrocha coqueteo y galantería entre el hombre y la mujer, en donde el varón corteja a la dama con pañuelo y sombrero en mano y ella responde con una sonrisa coqueta.
“Una de las experiencias más hermosas fue viajar el año pasado a Tokio – Japón, para representar al Perú y al Club Libertad de Trujillo en el VI Concurso Selectivo Mundial de Marinera. El hecho de sacar cara por el país con mi pasión más grande, que es la marinera, para mí fue genial. Estar en la pista de baile hondeando mi pañuelo y escuchar el redoble de los tambores me llena de orgullo”, cuenta.
“Uno de los momentos más maravillosos del 2017 fue viajar hasta el otro lado del mundo para disfrutar de la danza más hermosa del mundo: nuestra marinera norteña y ver cómo personas de otro país que no hablan el idioma, bailan nuestra danza”, narra.
Javier Morales desde niño vio bailar marinera a sus abuelos, a sus padres, a sus tíos y a sus primos. Gino Morales Padilla, su primo, Campeón Laureado del Club Libertad de Trujillo fue su mentor en la danza, quien lo impulsó a bailar marinera e inculcó en él el amor por esta manifestación artística.
ORGULLO LAMBAYECANO
“Debemos sentirnos muy orgullosos del país que tenemos. El Perú posee amplia cultura y riqueza y creo firmemente que los lambayecanos debemos identificarnos más con nuestras costumbres y amar cada pequeño detalle. Amar nuestras danzas, nuestras comidas y nuestras raíces”, dice.
La marinera, expresa, es la danza más maravillosa del universo, es mi felicidad y el motivo para sentirme más peruano.
“Al momento de bailarla son tantos sentimientos juntos que logran que mi corazón se acelere. Por ahora, sé que bailaré marinera hasta que Dios me lleve junto a él. La marinera es una bella danza nacional propia de nuestra cultura, que expresa nuestra identidad a través de una sonrisa y el compás de la música”, cuenta.
Agrega que la belleza paisajística de Lambayeque es impresionante y esta se convierte en una amalgama perfecta con la danza, cobrando principal protagonismo playas como Pimentel, Santa Rosa y Puerto que contribuyen a la presencia turística.
“Chiclayo como provincia ha sido escenario de un gran legado cultural producto del desarrollo social a lo largo de nuestra historia. Nuestra identidad se ha configurado con el aporte de mochicas, sicanes y chimúes, pueblos originarios de nuestra tierra. Por ello, la diversidad étnica y cultural está presente en cada uno de nosotros como un factor que enriquece nuestro ser”, afirma.
De acuerdo con Javier Morales, la música tiene muchas utilidades en la sociedad. A ella se le emplea para acompañar celebraciones, para crear ambientes, para las sanas distracciones y para despertar emociones.
“Las personas con alguna discapacidad también la escuchamos, la sentimos, la bailamos. Perú, dentro de todas sus manifestaciones artísticas, tiene el festejo, la zamacueca, los huaynos y la marinera, que para mí es lo mejor que puede existir”, refiere.
ROMPER PREJUICIOS
"No podrás lograrlo es una frase común entre las personas. Sucede que muchas veces no creemos en las capacidades de los demás, pero para mí ello no existe. La sociedad es cruel y cree que una persona con discapacidad tiene muchas limitantes y no puede valerse por sí mismo y eso es falso”, anota.
El bailarín confiesa que en oportunidades sufrió discriminación y muchas veces le dijeron que “no podría hacerlo”, pero en ese momento daba lo mejor de sí, no por el hecho de demostrárselo a los demás, sino porque tenía la suficiente confianza en él.
Para remediar un poco esta situación y mejorar el panorama para las personas con discapacidad, Javier Morales cree que es necesario sensibilizar a las personas y hacerles entender que no se debe juzgar por la raza, el color de piel o por tener una discapacidad, pues lo que debe primar son los valores.
“Definitivamente lo que me hizo fuerte son todas las pruebas que me puso la vida en el día a día en todos los aspectos. Siempre hay momentos para reír de alegría y otros para aprender. Las únicas limitaciones son las mentales, pues uno no puede detener sus sueños porque los demás digan: ‘No puedes’. El problema de la discapacidad en realidad radica en la actitud de la sociedad’”, indica.
Agrega que es importante que a pesar de los tiempos y situaciones difíciles, se sepa reconocer la valía de las personas y la solidaridad de la gente que se toma de las manos y apoya a los demás para salir juntos adelante, pues esa es una labor loable.
“La sociedad percibe a una persona con discapacidad como alguien que no puede trabajar, recibir educación ni participar en actividades sociales como el resto. Ello es prejuicioso y de alguna manera indispone a que una persona haga algo”, asegura.
FUTUROS PROYECTOS
“Tengo en mente infinidad de cosas por hacer, pero definitivamente mucho tienen que ver con aportar valor en las personas y ser el coach con habilidades diferentes más influyente de Latinoamérica”, relata.
Javier Morales Sánchez sostiene que para empoderar a más personas con habilidades diferentes es necesario conocer qué les apasiona y de acuerdo a ello orientarlas a fin que desarrollen lo que les motiva y así ser plenamente felices.
“Creo que uno no debe perder esa capacidad de soñar como si fuera un niño. Mis sueños se basan en ayudar a más personas, en sumar y aportar mucho en la sociedad, además de recorrer el mundo con la marinera, dejar en alto a mi país”, manifiesta.
Según Javier Morales, ser usuario de silla de ruedas y tener movilidad reducida no es impedimento para bailar. La danza en silla de ruedas sirve como profesión, como herramienta para fines solidarios o como terapia rehabilitadora.
“La danza puede cambiarle la vida a una persona, tal como lo hizo conmigo. Sin duda, todos los días se aprende algo y yo me descubro día a día”, finaliza.
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