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EN BUSCA DEL S�MBOLO DE CHICLAYO

Escribe: Rosa Amelia Chambergo Montejo
Edición N° 1058

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Hace 21 años escribí este homenaje a Chiclayo, tierra bendita y generosa en la que he nacido y cumplido grandes anhelos. Hoy que cumple 183 años de elevada a la categoría de provincia reedito mi deseo de buscar el símbolo de Chiclayo.

 

Podrían ser símbolo de Chiclayo los dos titanes del mar: Elías Aguirre y Diego Ferré, que cayeron para siempre en el "Huáscar" junto a Miguel Grau, más grande marino que Nelson, el inglés. Ferré murió mutilado junto a Grau, cuando una grana explotó en el puente de la torre de mando. Muerto el gran almirante, tomó el mando Elías Aguirre, pero pronto, una ráfaga de cañones lo destrozó.

 

El símbolo de Chiclayo es la juventud, innegable por cierto. Juventud que hará que Chiclayo, el departamento y el Perú, crean en su propio destino, pero siempre pensando en la unidad política, plenamente integrada con otros países y otros continentes. Esta juventud se inspirará en el pasado, pero no con nostalgia frustrante, no con mentalidad inerte, sino impregnada de historia luminosa, dirigirá su visión al presente con perspectiva del futuro y en esto jugamos papel especial los padres desde nuestros hogares y los maestros desde la escuela y la universidad para re-crear la historia con lo bueno y lo malo y así seguir aprendiendo.

 

La vida no es sino una búsqueda y el hallazgo no es sino la preparación para otra búsqueda, a través de lo bello. Los que amamos a Chiclayo sentimos que florecen árboles en nuestra fe y rosas en la fantasía, por eso queremos buscar el símbolo de esta tierra bendita y bendecida.

 

Símbolos de Chiclayo, los poetas y escritores como el célebre Nixa, a quien anhelamos su buena salud por toda una eternidad; Teodoro Rivero Ayllón, con su prosa galana y sus pies que han nacido para irse; José Escajadillo Farro y su "pueblo llamado Chiclayo", canción que lugareños y foráneos la escuchan y cantan de pie, o Jorge Lazo Arrasco, maestro de maestros, escritor y periodista, que recorre el mundo dictando conferencias pero lleva siempre grabado en la parte más ancha de su corazón a Chiclayo, pueblo de soñadores, refugio de enamorados.

 

También pueden ser símbolos de nuestra tierra otros que se han adelantado en el camino de la vida, pero supieron desafiar el olvido y hermanarse con la gloria como José León Barandiarán, periodista y jurista de gran valía; José Arana Cuadra, periodista de fuste, hermano de ese hombre y amigo genial, Guillermo; José Eufemio Lora, el famoso Jelil, sobre todo con su canto la "Soledad, soledad, madre mía" y que recuerda a Cervantes: "Oh soledad alegre, compañía de los tristes". Hombres de inspiración como Alfonso Tello Marchena, con su canto a "las callecitas de mi tierra", que eran estrechas para estar más cerca unos de otros.

 

Podría ser símbolo de Chiclayo José Leonardo Ortiz, a cuya intermediación se debe que a Chiclayo se le llamara "Heroica" y fue quien gestionó su elevación a la categoría de provincia.

Podría ser símbolo de Chiclayo los anónimos cañeros, quienes en su mayoría ante el inclemente sol siguen sembrando, cortando y limpiando los campos de la caña de azúcar, o los agricultores que año tras año, generación a generación, siembran nuestro arroz o los diversos productos de pan llevar y ahora los productos agroeportables como la uva, el páprika, el limón y la palta Has.

 

Podría ser símbolo de Chiclayo Pedro Ruiz Gallo, aquel que inventó un ave voladora con la que quiso cruzar el espacio y estallada la guerra con Chile apresuró sus inventos, pero murió en infernal explosión en el Callao.

 

Podría ser símbolo de Chiclayo Enrique López Albújar, cuya cuna, como la de Homero, la disputaban Piura y Tacna, pero él antes de fallecer confesó que era chiclayano hasta sus cansados huesos. Tan chiclayano como "el sol que se mete hasta la cuenca de los ciegos.

Podría ser símbolo de Chiclayo Naylamp, personaje mitológico del antiguo Perú. De acuerdo a relatos recogidos por cronistas españoles, se dice que provino del mar, trayendo la civilización a las tierras lambayecanas, donde fundó un reino o señorío en el que se sucedieron varios reyes.

 

Podría ser símbolo de Chiclayo el recordado y modernista alcalde Alfredo Montenegro de la Oliva, solo superado hasta hoy por Arturo Castillo Chirinos, quien prosiguió su obra.

Podría ser símbolo de Chiclayo nuestra Catedral, no porque se parezca a la de "NotreDae" de París como le pidieran las damas del lugar a Balta, sino por su bella construcción arquitectónica de gran orgullo para todos los chiclayanos.

 

Símbolo de Chiclayo puede ser el poeta Juan José Lora Olivares quien le cantó a la Catedral: "Chiclayo ama, sufre, crece y muere al pie de ti. La Catedral es más bien un símbolo del olvido por los gobernantes con que han pagado su valiosa contribución al erario nacional, el tercero en el Perú. Y el olvido es la más descarnada de las maldiciones".

 

Podría ser símbolo de Chiclayo el Señor de Sipán descubierto por el arqueólogo Walter Alva, quien puso el nombre de nuestro pueblo en el mundo por el esplendoroso hallazgo.

Podría ser símbolo de Chiclayo el dueño del cielo José Abelardo Quiñones, quien supo hacer honor a la placa que luce en la Base Aérea; "Morir venciendo o morir matando". Con su avión envuelto en llamas, pudo salvarse, arrojándose en paracaídas, pero prefirió virar su nave humeante en dirección al bastión de ametralladoras ecuatorianas para hacerlas callar para siempre.

 

Podría ser símbolo de Chiclayo Eloy G. Ureta, quien junto al coronel Miñano se pasearon por el territorio ecuatoriano como Pedro en su casa. Y no le rendimos homenaje a Ureta como mariscal porque en Perú hemos tenido dos maris-cales ascendidos por un parlamento complaciente, sin haber pisado nunca un campo de batalla. Lo exaltamos como un gran sol-dado y no necesita más.

 

Podría ser símbolo de Chiclayo el gringo Karl Weiss, maestro de quilates, que cual Fidias moderno moldeó a muchas generaciones.

 

Podría ser símbolo de Chiclayo Alfredo José Delgado Bravo con su inmortal letra del Himno a la Ciudad, cosmonsefuano único de preclara pedagogía. O también Glicerio García Campos, periodista, escritor y hombre de servicio que dedicó su vida al voluntariado bomberil.

 

Podrían ser símbolo de Chiclayo Estrella Mora Risco con sus versos, las Hermanas Bulnes y Sara Bullón Lamadrid con su apostolado  educativo,  Fanny Abanto Calle con su lucha reivindicativa, Victoria Silva de Dallorso o Artemia Woyke por su solidaridad.

Podría ser símbolo de Chiclayo el amauta Guillermo Baca Aguinaga con su Casa Comunal de la Juventud; el cuco Luis Heysen o el orejón Andrés Townsend, aquel que decía que era chiclayano y sus hijas "limeñitas las pobres".

 

Podría ser símbolo de Chiclayo Nicolás Ayllón, el indio santo por aclamación popular o el Niño del Milagro de Eten o el Cautivo de Monsefú.

 

Podría ser símbolo de Chiclayo Elmer Yaipén y su Grupo 5, el "Cholo" Montenegro, Nicolás Seclén y Los Mochicas, los músicos de la Esquina del Movimiento o Tania Libertad. También "Chiclayanita" de Emiliano Niño Santisteban.

 

Podría ser símbolo de Chiclayo la Plazuela Elías Aguirre, el Parquecito Villarreal, la que vende caballitas frescas o la de los alfeñiques.

 

Podrían ser símbolo de Chiclayo la torta de choclo, la panquita de life, la empanada globo o el cebiche con rabanito de La Boni, existente hace más de 90 años. Podrían ser símbolo de Chiclayo el champús, las cachangas, las manías, El Fiesta y su creador Alberto Solís Serrepe.

 

Símbolo de Chiclayo puede ser la Familia Cannata con sus 45 años dedicados a la engreír el paladar de propios y extraños; Carlos Burgos Montenegro, quien ha demostrado que desde las instituciones se pude hacer mucho por la ciudad.

 

También Lupe Fernández Castillo, mujer institucionalista, emprendedora y creadora de círculos empresariales de la pequeña y mediana empresa; la Familia Gasco y sus empresas,

El símbolo de Chiclayo puede ser Juan Scander Juayeq, reconocido empresario y rotario, hombre de servicio con incalculable trabajo en beneficio de la educación de los más pobres; el juez Ismael Rodríguez Riojas, respetado profesional de la judicatura lambayecana.

 

Símbolo de Chiclayo puede ser José Luis Medina Acuña, intachable como hombre de prensa, de carácter independiente y vocación democrática.

 

Símbolo de Chiclayo podrían ser sus instituciones centenarias como el Club de la Unión, la Sociedad de Tiro 77, la Sociedad Amantes de las Artes, la Sociedad Primero de Mayo, la Sociedad Obreros de la Unión y la Cámara de Comercio y Producción de Lambayeque, cada una con historia propia y contribuyendo siempre al desarrollo de Chiclayo.

 

Símbolos de Chiclayo podrían ser los médicos César Hirakata, Carlos Cerrón, Félix Mundaca Guerra, Juan Julio Florián Ca-bellos, Gonzalo Delgado Meléndez, Nancy Mocarro Aguilar, Martín Inoquio Oliva y Jorge Enrique Núñez Polo, quienes desde sus diferentes especialidades brindan lo mejor de su profesionalidad a sus pacientes.

 

En fin, el símbolo de Chiclayo también puede ser usted en la medida que contribuya y entregue lo mejor de sí a esta noble tierra que nos acoge con amistad y amor.

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