Desde los albores del grito libertario en el siglo XIX hasta mediados del siglo XX, Chiclayo vivió un proceso evolutivo que consolidó sus destellos de modernidad, tiempo en el que notables personajes dieron forma a la heroica ciudad capital del departamento.
Para entender la declaratoria de independencia de Chiclayo del yugo español es preciso abordar la emancipación de Lambayeque como el primer pueblo peruano que se declaró libre sin ayuda del ejército liderado por el generalísimo José de San Martín, pese a que para ese entonces el militar argentino y sus tropas ya se encontraban en el Perú.
El hecho histórico de Lambayeque sucedió la noche del 27 de diciembre de 1820, en el proceso que condujo la sociedad secreta conocida como Logia, formada por esclarecidos patriotas.
La logia lambayecana desarrollaba sus actividades tanto en la vecina ciudad como en los pueblos cercanos y sus socios trazaron un plan inicial que consistió en asaltar el cuartel realista y posteriormente marchar triunfantes sobre Trujillo. Según lo ideado el asalto debió realizarse el 12 de diciembre “en un impulso conjunto del pueblo armado, de los numantinos y los batallones de milicias de Lambayeque Chiclayo y San Pedro”.
Después del memorable 27 de diciembre de 1820, Juan Manuel Iturregui y Pascual Saco convocaron a los patriotas para que se enlistaran a las filas del ejército libertador.
Se presentaron voluntarios de Lambayeque, Chiclayo y Ferreñafe y fue de lo más notable cómo gente distinguida y prestigiosa se presentó con valiosos donativos en dinero y especies para el sostenimiento de la lucha por la independencia.
LA INDEPENDENCIA DE CHICLAYO
En cabildo realizado el 31 de diciembre de 1820, los chiclayanos se adhirieron a la proclamación de la independencia de Lambayeque y proclamaron la suya. Fue líder de este movimiento y prócer de la independencia local el ciudadano José Leonardo Ortiz y Salcedo, quien al lado de muchos vecinos apoyó la lucha patriótica, llegando ante el propio general San Martín, acantonado en su cuartel general de Huaura, con combatientes, armas, víveres y caballos.
Consecuencia de ello, Leonardo Ortiz fue elegido representante del gobierno local como un reconocimiento a su valiosa intervención en la causa de la independencia, en tanto se definía la gloriosa jornada de la libertad. Más tarde, el prócer chiclayano fue honrado por San Martín con el título de Benemérito de la Patria y se le concedió el grado de coronel, mientras su tierra lo reconoció como “Hombre del Pueblo”.
LA VILLA DE CHICLAYO
A diferencia de Zaña o Lambayeque, Chiclayo alcanzó poca notoriedad durante el virreinato. La primera ciudad estuvo a punto de convertirse en capital del Perú colonial y su belleza arquitectónica se debió al asentamiento de familias españolas que tras la inundación de 1720 se trasladaron a Lambayeque, formado como pueblo de indios que supieron relacionarse con los descendientes ibéricos.
Es recién al iniciarse la República que Chiclayo empieza a tomar fuerza por su ubicación de enlace geográfico y el desarrollo de actividades agrícolas, productivas y comerciales.
El ingreso a la República significó la ruptura de la demarcación político – administrativa del virreinato. En tal razón, Lambayeque dejó de ser el partido de la intendencia de Trujillo para convertirse en provincia del departamento de Trujillo (luego La Libertad). Las tierras de Chiclayo pasaron a pertenecer a esta provincia. Esto ocurrió en 1821 por mandato de San Martín, quien ordenó una nueva demarcación política del territorio peruano.
Primero “parcialidad” y después anexo y pueblo en 1826; el 22 de noviembre de 1827, por decreto del mariscal José de la Mar, Chiclayo fue declarado “villa”, considerando su importancia económica y social, razón por la que el Congreso autorizó que “… el pueblo de Chiclayo, perteneciente a la provincia de Lambayeque se denominara villa”.
De esta forma Chiclayo inició su auge político y económico, marcándose desde entonces su ascendente progreso. En esta época, destacaba mucho la figura del hombre público y prócer José Leonardo Ortiz, a quien se debe mucho del avance de la hoy provincia.
En 1828, el coronel Ortiz afrontó la inundación de Chiclayo desviando el cauce de las acequias. En este mismo año representaba a la provincia de Lambayeque como diputado ante la Asamblea Constituyente el presbítero Antonio Arteaga, cuñado de Leonardo Ortiz.
En 1831, como alcalde de Chiclayo, Ortiz dirigió una petición a la Junta Departamental de La Libertad solicitando se creara en Chiclayo un colegio de educación secundaria. De esta forma, el 22 de diciembre de 1832 se creó el colegio por ley dada por el Congreso.
Agustín Gamarra, entonces presidente de la República, firmó la Ley el 17 de enero de 1833 y el Colegio Nacional de San José fue instalado, finalmente, el 18 de septiembre de 1859, siendo su primer director el doctor Clemente Peralta y el primer vicedirector el doctor Francisco Quevedo. El 24 de septiembre fue inaugurado oficialmente.
SALAVERRY Y LA PROVINCIA
José Leonardo Ortiz, nacido el 13 de octubre de 1782, fue amigo íntimo del caudillo Felipe Santiago Salaverry del Solar, quien desaprobó los procedimientos del gobierno de Agustín Gamarra y fue hecho prisionero en julio de 1833 siendo internado en la aldea de Huallaga. Sin embargo, al convencer a sus captores recuperó la libertad y junto con un puñado de partidarios marchó a Chachapoyas donde depuso al prefecto, desconociendo así el gobierno de Gamarra.
Ante la aproximación de las fuerzas gobiernistas fue abandonado por los suyos y capturado, siendo llevado encadenado a Cajamarca. Nuevamente convenció a sus captores para que lo liberaran y efectuó un nuevo pronunciamiento el 26 de octubre.
Marchó a Trujillo y en la Garita de Moche (actual puerto de Salaverry) se enfrentó a las fuerzas gobiernistas que comandaba el general Francisco de Vidal, siendo derrotado. Huyó entonces hacia el norte y se refugió en la hacienda Suipiro, en Paita. Sin embargo fue reconocido y entregado a Vidal. Se le embarcó con destino a Guayaquil, pero una vez más convenció a sus custodios e hizo que la nave desviara su rumbo.
Desembarcó en las playas de Lambayeque, pasando inmediatamente a Trujillo, en febrero de 1834. Durante el gobierno del presidente José de Orbegoso, Salaverry ascendió a general de brigada y aprovechando una crisis política iniciada por los seguidores de Agustín Gamarra el joven militar se proclamó jefe supremo de la República el 25 de febrero de 1835.
En un gesto de gratitud por el apoyo dado a su causa, Salaverry ofreció a Ortiz y Salcedo la elevación de la categoría de Chiclayo y en efecto el 15 de abril de 1835 convirtió la villa en ciudad, confiriéndole el título de “Heroica” por sus servicios prestados a la independencia y apoyo a los restauradores del honor nacional. Tres días después la creó como provincia.
Tras la elevación provincial, el gobierno dispuso que don Gervacio Arizola asuma el cargo de sub prefecto y don Juan Manuel Balcázar el de alcalde.
Dentro de la jurisdicción de la naciente provincia fueron incluidos los distritos Pisci, Reque, Eten, Monsefú, Zaña, Pueblo Nuevo, Guadalupe, Jequetepeque, Chepén, San Pedro, Tomoche, Cachén, Llama y Trinidad.
Al retornar al gobierno, Agustín Gamarra ratificó a Chiclayo como capital de la nueva provincia sumando a Chérrepe como uno de sus distritos. Años más tarde, en noviembre de 1864, Chongoyape pasó a pertenecer a Chiclayo.
De este modo, José Leonardo Ortiz vio coronada su más grande aspiración: darle a su tierra el valor que le correspondía al convertirla en provincia del departamento de Lambayeque.
AUGE DE CHICLAYO EN EL SIGLO XX
Desde sus inicios, los habitantes de la ciudad mostraron preocupación por el desarrollo educativo, por lo que el 21 de marzo de 1900 fue fundado el Colegio “Bolognesi” para brindar instrucción primara, media y comercial, siendo sus primeros directores el doctor Juan de Dios y Cordero y el maestro Nicolás La Torre.
El 5 de enero de 1902 se inició el funcionamiento del “Instituto Chiclayo”, que fue centro educativo de la Orden R.L. Estrella del Norte N° 29 (logia masónica) dirigido por la educadora Sara Bullón Lamadrid.
Con el trascurrir de los años Chiclayo fue afianzando en la etapa de las comunicaciones modernas, adquiriendo prestancia de gran ciudad. En 1912 llegó a Chiclayo el primer automóvil conducido por el trujillano Carlos Martínez de Pinillos.
El 28 de septiembre de 1918 llegó la moderna locomotora anunciando el progreso comercial de la zona. Fue traída por la Compañía del Ferrocarril y Muelle de Pimentel siendo alcalde don Manuel María Ízaga. Por después, el 30 de agosto de 1916, los chiclayanos inauguraron su Parque Principal, cuya iniciativa constructiva correspondió al filántropo Víctor Larco Herrera.
En el plano urbanístico, el dinámico ciudadano don Francisco Cabrera Chirinos, que el 3 de abril de 1917 fe elegido como alcalde de la provincia, ordenó la construcción de desaguaderos para evitar las inundaciones, construyó parques y avenidas, adoquinó las calles e inició la edificación del Palacio Municipal. También se creó la Escuela de Artes y Oficios hoy Politécnico Pedro Abel Labarthe.
Aspectos importantes en materia cultural también sucedieron en aquel tiempo. El 1 de mayo de 1918 se creó el Colegio “Nuestra Señora del Rosario”, durante el gobierno del presidente José Pardo, cuya regencia fue encargada a las Madres Dominicas de la Inmaculada Concepción de Tolouse (Francia), siendo su primera directora la reverenda madre María Diana. Ese mismo día fue fundado el diario El Tiempo de Chiclayo por el periodista Alejandro Leguía Álvarez. Su último director fue el destacado periodista limeño Julio A. Hernández.
Francisco Cabrera fue diputado nacional en 1919 en el gobierno de Augusto B. Leguía y alcalde nuevamente de 1922 a 1923 velando por el progreso de la educación, las vías de comunicación y la agricultura. Fundó y presidió la Liga Agraria Departamental, que tuvo como vocero al diario “El Bien Agrario” dirigido por Pedro Cusianovich.
PROCESO CULTURAL Y RELIGIOSO
El 6 de abril de 1948 inauguró sus actividades en Chiclayo el colegio particular “Manuel Pardo” en su moderno local construido por la Negociación Tumán, según testamento de la señora Mariana Barreda de Pardo, encargándose su dirección a la Congregación de la Misión de los Padres Vicentinos.
El 12 de abril de 1950 se emitió la Resolución Suprema reconociendo oficialmente a la Academia de Música “Bernardo Alcedo” de Chiclayo, siendo su primer director el músico limeño Julio Juapil Hidalgo.
Dos años después, el 17 de febrero de 1952, se fundó el diario “La Industria”, en 1963 se fundó la Casa de la Cultura que después de convirtió en el Instituto Nacional de Cultura – INC y hoy es la sede de la Dirección Desconcentrada de Cultura.
Chiclayo fue colocado bajo la advocación de la Virgen María llamada La Inmaculada o La Purísima, entronizada como patrona de la ciudad el 8 de diciembre de 1954 en solemne ceremonia realizada por el padre Jerónimo Mondoñedo, vicario general.
En 1960 la Iglesia Catedral de Chiclayo fue consagrada a los Sagrados Corazones de Jesús y María en ceremonia presidida por monseñor Daniel Figueroa Villón, primer obispo de la Diócesis Episcopal de Chiclayo, creada el 1 de diciembre de 1957 por el papa Pío XII.
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