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CANTOS Y ENCANTOS: EL BOSQUE DE PÓMAC

Escribe: Carla Soto y Rosita Montalvo (*)
Edición N° 1093

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La inmensidad del Bosque de Pómac nos cautivó apenas ingresamos en él. El canto de las más de setenta especies de aves crea uno de los coros más hermosos que hemos escuchado en nuestras vidas, mientras que, el sonido del aire golpeando las hojas termina por crear uno de los ambientes más relajantes donde quisiéramos estar. La luz del sol atraviesa las ramas de los grandes algarrobos, zapotes y faiques hasta llegar a acariciar nuestra piel. Nos rodean cientos de árboles que superan los cuatro metros de altura, y entre sus ramas caídas se abre un ancho sendero bordeado por cadillos.

 

Podrían pensar que por tratarse de un bosque seco con un ecosistema árido, la vista podría ser algo descolorida y aburrida. Nada más equivocado. A lo largo de  sus casi 6,000 hectáreas apreciamos un hermoso espectáculo natural. Mientras que, la flora nos brinda una vista maravillosa con las verdes y frondosas copas de los árboles, la avifauna llena de color el sereno cielo azul.

 

Debido a la gran cantidad de aves se ha creado la Ruta de Aves. Un punto estratégico para avistamientos de aves a nivel mundial. El cielo se convierte en testigo del juego de los chilalos, cortarramas, golondrinas, lechuzas, loros, chivilus y muchas especies más. Pero estos no son los único animales, también encontramos unos rápidos cañanes de madriguera, iguanas y pacasos.

 

El camino es muy impredecible con sus encantos. Por momentos, las ramas se juntan tanto que parecen formar unos cortos túneles naturales haciendo mucho más fantásticos los paisajes. Aunque sin duda, la mejor vista la tuvimos al subir al Mirador Las Salinas.  Aquí vimos el colosal e imponente bosque en su máximo esplendor, médanos y las 36 históricas huacas de la cultura Sicán, resguardados por una gran cordillera de montañas en el horizonte. Parece que nos hemos adentrado a un edén a solo 45 minutos al norte de Chiclayo.

 

Al igual que muchos curiosos turistas y visitantes, no pudimos evitar fotografiar al imponente Árbol Milenario. Este majestuoso algarrobo ocupa un área de 40 metros aproximadamente y tiene más de 500 años de vida. ¡Es un invaluable tesoro ecológico! Algunas de sus ramas se han quebrado debido al peso y al tiempo, lo que hace que su forma sea aún más mística. Muchos lugareños y foráneos lo consideran un árbol milagroso al que se le han atribuido diferentes mitos y leyendas. Lo que sí podemos afirmar es que este viejo árbol es el hábitat de distintos reptiles, aves e insectos.  

 

Este bosque fue ocupado por el hombre hace 3,500 años Hoy, es considerado un santuario por su gran riqueza biológica e histórica. Posee pirámides que conforman una riqueza singularmente bella en combinación con el cielo, el bosque y la gama de colores en diferentes momentos del día. La huaca Las Ventanas, Huaca del Oro y Huaca la Merced están ubicadas en la parte media del valle del río La Leche, el mismo que atraviesa el bosque seco.

 

El Bosque de Pómac es importante porque reúne las condiciones atractivas para reforzarse como un extraordinario foco turístico. Es el escenario ideal para disfrutar de hermosos paisajes, avistamiento de aves, realizar caminatas, cabalgar, pasear en bicicleta e, incluso, acampar.  Actualmente, forma parte de los cuatro Santuarios Históricos que existen en el Perú junto a Chacamarca, Pampa de Ayacucho y Machu Picchu.

 

La administración del Bosque de Pómac está a cargo del Servicio de Áreas Naturales Protegidas por el Estado (Sernanp), quien se encarga de cuidar y proteger el bosque, atender a los turistas, promover el conocimiento de esta zona y guiarlos por el bosque, ya sea a caballo, bicicleta o mototaxi.

 

(*) Estudiantes de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Piura.

 

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  • En el bosque habitan alrededor de 7 familias que viven desde antes de la creación del Santuario.
  • El costo de la visita es de S/. 11 con tu DNI y S/. 30 para extranjeros. Lambayecanos pagan S/. 5.

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