En Lambayeque ganó cinco mil soles al ocupar el primer puesto, y en Lima obtuvo 10 mil soles como capital semilla.
El pujante distrito azucarero de Tumán podría contar con una fábrica de cartón vegetal, ambicioso proyecto que ya fue puesto en práctica por tres alumnos del Colegio Privado Amancio Varona, al ganar en Lambayeque el primer puesto del Concurso Emprendedores Junior 2016, organizado por la Universidad César Vallejo, y a nivel nacional entre 16 centros educativos de todo el país.
Tomás Serquén Montehermoso, promotor y director del centro educativo, destacó que el concurso, en el cual obtuvieron como premio la suma de cinco mil nuevos soles en Lambayeque y 10 mil soles en Lima como capital semilla, al hacerse de los primeros puestos con el proyecto ambiental empresarial “Transformando el bagazo en cartón vegetal”, sirvió para que los alumnos Huber Inoñán Damián, Hebert Inoñán Damián y Antony Bulnes Vergara, de cuarto y quinto año de secundaria, puedan desarrollar y exponer sus ideas más innovadoras. Su tutor fue el profesor Jorge Cieza Herrera.
“El Desafío Emprendedor Junior 2016 es un innovador concurso que fue organizado por la Universidad César Vallejo con el objetivo de impulsar el emprendimiento en alumnos de cuarto y quinto año de secundaria a nivel nacional, permitiéndoles desarrollar sus ideas más creativas e innovadoras con el apoyo de un capital semilla. Los alumnos, en este caso del Colegio Amancio Varona, tuvieron el asesoramiento del Centro de Emprendedores de la universidad organizadora del evento”, señala.
Revela que los trabajos elegidos compitieron por premios en efectivo de cinco mil, tres mil y dos mil soles, que sirven como capital semilla para el desarrollo del proyecto.
“El primer puesto fue para nosotros, el segundo lugar para el Colegio Félix Tello”, explica Tomás Serquén.
A LIMA
Agrega que tras haberse hecho del primer lugar en la etapa departamental, automáticamente clasificaron a la competencia nacional denominado “Desafío”, cuyo premio fue un fondo emprendedor adicional de 10 mil soles.
“En Lima competimos con 18 proyectos, de los que el nuestro obtuvo el primer puesto. El jurado quedó impactado con nuestro trabajo, debido a que uno de los factores fundamentales es la protección y cuidado de la salud de las personas, así como el cuidado del medio ambiente. Llevamos fotos y maquetas de la forma cómo se encuentra el distrito de Tumán debido a la contaminación de la empresa azucarera por causa de muchos factores, entre ellos el bagazo de caña”, comenta.
Los tumaneños deberían despertar –señala- y darse cuenta que tienen una gran materia prima que bien podrían explotar para hacer empresa y generar divisas económicas.
“Viene gente de fuera a llevarse nuestra materia prima para luego transformarla en un producto derivado que luego nos lo venden a nosotros mismos. La empresa compra el papel en el que envasa el azúcar, cuando en realidad nosotros podríamos fabricarlo”, advierte.
Insiste en que esta materia prima muchas veces queda almacenada en la fábrica y el mismo viento termina esparciéndola por toda la comunidad tumaneña.
“En vez de estar almacenado, por qué no la transformamos en producto, que va a dar ingresos económicos y trabajo a muchos jóvenes. De esta manera también vamos a reducir el impacto de la contaminación en el medio ambiente”, detalló.
Resalta que la oportunidad que les dio el concurso les hizo ver también que los jóvenes no deben esperar a empezar la universidad ni terminar sus estudios de pregrado para desarrollar proyectos que beneficien a la sociedad y que fortalezcan su liderazgo.
“El reto que tenemos como colegio es que los jóvenes se conviertan en actores activos de nuestra sociedad y busquen un cambio, aplicando soluciones a los problemas que surgen a diario”, explica el docente.
Añade que tras los resultados del concurso, ahora se busca que más jóvenes se reten a sí mismos para alcanzar una meta clara que involucre a su comunidad.
EL PROYECTO
El educador explica que el proyecto consiste en transformar el bagazo de la caña de azúcar en cartón vegetal.
El bagazo – detalla- nace como un subproducto de la materia prima que sale de la producción de azúcar, la que es arrojada a un lado del ingenio agroindustrial, pero si se le toma atención y se le dedica un interés económico empresarial, se puede transformar en un producto comercial y saludable para el ser humano.
“Nuestra escuela tiene como propósito tratar de resaltar lo bueno de Tumán. La prensa a diario informa cosas negativas de nuestro distrito, pero nosotros nos hemos propuesto a gestar cosas buenas. Estamos cansados de escuchar problemas de corrupción, de querer tomar el poder y control de la empresa, de casos de extorsión y de delincuencia”, señala el educador.
Afirma que como empresa educativa tienen el compromiso de revertir esa triste realidad y poner en la juventud una realidad esperanzadora que no será para el futuro, sino para el presente de toda la población tumaneña.
“Como escuela, como maestro y como corporación educativa, estamos comprometidos a mirar así la educación, a que nosotros seamos los que tratemos de darle solución a la problemática. Si hay algún problema, hay que darle solución y evitar que la juventud se convierta o sea parte de la problemática futura de nuestra localidad”, detalla.
EL FINANCIAMIENTO
Hubert Inoñán –alumno participante y ganador del concurso - señala que la idea de desarrollar algo innovador y que aproveche los deshechos que deja la fábrica después de la producción de azúcar, nació hace cinco años, cuando recién cursaba el primer año de secundaria.
Recuerda que el proyecto nació de la observación que hizo en su casa, al ver a su madre que en horas de la tarde barría el patio de su vivienda y recogía gran cantidad de restos de bagazo de caña, el cual “volada” por los aires por acción del viento.
“Ello me llevó a debatirlo en clase y juntarme con mi hermano Hebert y mi compañero Antony Bulnes, con quienes tras investigar por buen tiempo nos informamos que el bagazo de caña genera enfermedades ópticas y respiratorias, pero que también es aprovechable”, señala.
Explica que el proyecto está plasmado en el papel y tienen que desarrollarlo, pero el grave problema es que las maquinas que se necesitan, las cuales son fabricadas en Europa, tienen un costo de cinco mil dólares cada una, lo cual les es un problema ya que el “capital semilla” que ganaron no les es suficiente.
“Este proyecto no solamente nos significará trabajo como empresa, sino que nos ayudará a terminar con la contaminación y con los problema de salud. Además, nos ayudará a dar una buena calidad de vida a los tumaneños”, sostiene.
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