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VISITAS OBLIGADAS: Dos candidatos “chiclayanos” en la casa de Sarratea

Escribe: Jorge Chávez Pita (*)
Edición N° 1275

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Como no podía ser menos, dos candidatos a la gobernación regional de Lambayeque, desfilaron por los linderos del bunker ubicado en el pasaje Sarratea, del distrito limeño de Breña, donde acudían personalidades, unas “disque” paras saludar al entonces ensombrerado Pedro Castillo, quien por las noches se trasladaba del Palacio de Gobierno hacia ese siniestro lugar, donde no solo lo esperaba su dueño – hoy fugado – sino también su parafernalia familiar, para recibir a los funcionarios públicos citados de ocasión, quienes ataviados de un gran acervo documental – según ellos – llegaban a tratar temas inherentes a su gestión respecto a la defensa nacional y, supuestamente, manejar con tino las contrataciones del sistema de salud.

Como bien se sabe, el programa dominical Cuarto Poder instaló por varios días un estudio de televisión portátil en las cercanías del anexo del palacio presidencial (Sarratea) con las miras puestas en la puerta de ingreso a dicho inmueble. Durante días pudo captar el desfile aligerado de lobistas, asesores, entre ellos dos personajes conocidos en la región Lambayeque. Uno de ellos, el exfiscal Juan Carrasco Millones, supuestamente paladín de la investigación – en ese entonces Ministro de Defensa y hasta hace poco aspirante a candidato a la gobernación regional y, el otro, el efímero excongresista del partido Somos Perú Jorge Pérez Flores, quien por esos tiempos ocupaba un cargo estratégico en Essalud, hoy pugnando por ser gobernador regional.

¿Cómo y para qué fueron a Sarratea?

El cómo,ya lo sabemos. Las imágenes irrefutables mostradas por Cuarto Poder lo dicen todo. Entraron de noche, con la cervical inclinada y la mirada gacha, no podían hacerlo de otra manera. El perfil que mostraban los delataba. El por qué y para qué entraron, ellos y los anfitriones ocasionales lo sabían, según sus dichos, para dar cuenta y coordinar con el maestro las labores a realizar. El primero aduciendo el trato de los temas de la defensa nacional – contradicho por él mismo – y Pérez Flores, con basta documentación a cuestas y un apresuramiento inusual, salió diciendo que no pudo conversar con Castillo. Lo concreto es que Carrasco Millones entró y Pérez Flores también.

El efecto Sarratea

Indudablemente, aquel que visitó la casa ubicada en el Pasaje Sarratea, cometió un error grotesco y clamoroso, no solo por los grandes desmadres que habrían sido cometidos en ese claustro del engaño y la ratería, sino porque a la luz de las evidencias y las delaciones de aquellos que la frecuentaron, producto de la acción investigativa del Ministerio Público, ahí se habrían gestado nombramientos indebidos y arreglos bajo la mesa para asaltar las arcas estatales. Es decir, los que entraron con frecuencia o una sola vez, hoy en día están desprestigiados y sometidos al olfato ciudadano de la duda y la desconfianza, más aun si aquel que entró a Sarratea, como es el caso de Pérez Flores, pretende cautivar a un electorado.

Reflexión necesaria

Seguidor de los dichos de mi amigo Fernando Noblecilla, en los últimos días tomé especial atención en una de sus tantas meditaciones que circulan en las redes sociales, vía su programa Noblecilla Opina bajo el título “El efecto Sarratea y el doctorcito”. Fernando, conocedor del expertis profesional de Pérez Flores, resalta su juventud y  calidad profesional, nos dice algo que se puede confirmar: Él no es político, nunca desempeño un cargo público, fue parlamentario y la única actividad laboral que se le conoce es haber ocupado el cargo de Gerente Central de Operaciones de Essalud por nada más y nada menos cinco meses del año pasado, y para de contar.

Es decir, el aún candidato a la gobernación regional habla bien, muy técnico y conocedor de los temas de salud, refiere Fernando, pero no conoce ni sabe de gestión pública, acepción nada lejana de la realidad. Efectivamente, como político aún es un aprendiz, gestor no es, experto en políticas públicas tampoco es, experiencia en gobernanza subnacional, no tiene. En conclusión, podría ser un buen médico como se dice que es, pero no el gobernador regional que Lambayeque necesita para superar la crisis aguda, cada vez más extendida, en la que hoy se encuentra nuestra región.   

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(*) Especialista en Contrataciones del Estado.

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