El director de Ética Profesional del Colegio de Abogados de Lambayeque, Luis Heredia Clavo, invoca a los abogados jóvenes, recientemente colegiados, como a los demás miembros de la orden a realizar un trabajo profesional dentro de la ética, la moral y los valores, a fin de proyectar una buena imagen a la sociedad.
El letrado se pronuncia en el marco de la celebración del centenario del Ilustre Colegio de Abogados de Lambayeque, que se celebrará el próximo 10 de julio.
Heredia Clavo manifiesta que es una satisfacción personal y profesional ser parte del Consejo Directivo que preside el decano Carlos Martínez Oblitas. “Hemos asumido con mucha responsabilidad esta conducción, porque recibimos el colegio en medio de una crisis que es de conocimiento público”, señala.
Para salir de la situación económica y crisis institucional, el Consejo Directivo ha desplegado esfuerzos y hoy el colegio atraviesa una etapa diferente. “Estamos tratando de celebrar con mucha algarabía y con mucha responsabilidad estos 100 años de nuestra ilustre orden profesional”, acota.
Indica que lo más importante es que el Consejo Directivo mantiene su unidad y eso es gracias al liderazgo de Martínez Oblitas, quien tiene la virtud de saber conducir a este grupo humano para posteriormente instituir la responsabilidad de quienes asuman en el futuro el decanato, a fin de mantener esa línea, así como la gratitud con los abogados que les darán su confianza.
Esa responsabilidad – anota - debe proyectarse al pueblo en general, “porque nuestra orden no solo vierte opiniones en Derecho o abogacía en favor de los abogados, sino también de lo que ocurre en nuestra región y el país”, anota.
Función directiva
Como director de Ética Profesional del Consejo Directivo del Colegio de Abogados de Lambayeque para el período 2021- 2022, señala que se rige en torno al Código de Ética de los Abogados del Perú y una de sus competencias es instaurar, si se da el caso, procedimientos administrativos disciplinarios contra los abogados que son denunciados por mala praxis.
“Somos un colegiado presidido por el suscrito e integrado por cuatro profesionales más. Los cinco resolvemos si a un abogado le corresponde ser absuelto de los cargos o en su defecto ser sancionado”, remarca.
Precisa que han encontrado expedientes del año 2015 y 2016, debido a que los anteriores Consejos de Ética no han realizado una labor responsable. “Este Consejo Directivo ha asumido tanto el pasivo como el activo, algunos de ellos han sido absueltos y en otros casos, lamentablemente, hemos tenido que sancionar porque se ha demostrado en el expediente o en el proceso que han incumplido el Código de Ética”, agrega.
La sanción más drástica es la expulsión y queda a criterio de otro colegio de abogados del país si acepta o no acepta la incorporación del sancionado a su gremio, pese a la medida impuesta.
“El Código de Ética señala, por ejemplo, que si un abogado ha sido condenado por un delito doloso su máxima sanción debería ser la expulsión del colegio. Es lo más factible, ya que no es posible que un abogado que conoce el Derecho esté incurso en delitos dolosos, puesto que no será orgullo mantenerlo como colegiado”, apunta.
Condenados por corrupción
Señala que en el caso de condenados por corrupción, si es de conocimiento del Consejo de Ética, les va a corresponder la máxima sanción.
“Hay tres opciones, puede ser una denuncia de parte o que el mismo juzgado al tomar conocimiento que el condenado es un abogado ponga de conocimiento al Colegio de Abogados para que el Consejo de Ética asuma y abra el procedimiento disciplinario sancionador; y la otra opción es que el Consejo de Ética tome conocimiento público, pues hay que considerar que no todos los abogados que son condenados son de conocimiento público, entonces, la Comisión de Ética podría asumir de oficio y abrir el procedimiento disciplinario”, explica.
Sobre el mal llamado espíritu de cuerpo, puntualiza que va a depender de los valores que ostenten cada uno de los integrantes del Consejo de Ética. “En este caso yo puedo hablar con mucho orgullo que mis demás consejeros, pues si hemos tenido que sancionar lo hemos hecho”, resalta.
En lo que va su gestión un promedio de 20 abogados han sido sancionados con amonestaciones que van desde una a dos Unidades de Referencia Procesal – URP, y seis meses en caso de faltas leves; en tanto, otras sobrepasan los seis meses, un año, incluso se puede llegar hasta los dos años, si son faltas graves.
En el marco de la celebración del centenario de la orden profesional de abogados de Lambayeque envía su saludo a los abogados y los invitó a participar de todas las actividades programadas para demostrar que los agremiados de la región se encuentran unidos.
“Como presidente del Consejo de Ética hago un llamado tanto a los abogados jóvenes recientemente colegiados como a los demás para realizar un trabajo profesional dentro de la ética, de la moral y de los valores a fin de proyectar una buena imagen a la sociedad”, anota.
Agrega que los abogados están para contribuir con la paz y la justicia y que eso redunde en toda la sociedad.
El Consejo de Ética del ICAL lo conforman los abogados: Julia Farroñan, Luis Chú, Ricardo Muro y Brayan Velásquez, quienes a iniciativa del director de Ética han sido propuestos ante el Consejo Directivo, que finalmente plasmó su conformación con una resolución.
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