Hasta un cementerio dedicado se puede encontrar en el Museo Túcume, y otros amigos en Sicán, Chotuna Chornancap y la sede de la Dirección Desconcentrada de Cultura de Lambayeque, recintos que promueven el cuidado y la revaloración de la raza milenaria del país.
Como hace miles de años, nobles, fieles y atentos podemos encontrar a Celeste, Ñamlam, Sicán, Mochica, Cium, Chaman, Chicha, Huaba y Tucmi, los perros sin pelo del Perú de los museos lambayecanos, Túcume, Sicán, Chotuna Chornancap y la Dirección Desconcentrada de Cultura de Lambayeque - DDC, que este domingo 12 conmemoraron su día nacional.
En el marco de este día, la Dirección Desconcentrada de Cultura de Lambayeque rindió homenaje a los engreídos de los museos de Lambayeque y de las familias peruanas, dedicadas a su crianza, cuidado y conservación de esta especie canina oriunda del país, declarada Patrimonio de la Nación.
En Túcume y Sipán
En la región, el Museo de Sitio Túcume es uno de los principales promotores de su revaloración a través de su proyecto educativo, no solo los alberga, sino que tiene un cementerio dedicado a los perros sin pelo del Perú, en donde se sepultan las mascotas del museo, este espacio forma parte de su ruta turística y es muy atractivo para los visitantes.
Asimismo, como en ediciones anteriores, el Museo de Sitio Huaca Rajada – Sipán, promueve a través de la virtualidad un concurso fotográfico del Perro Sin Pelo del Perú, cuyo objetivo es visibilizar y difundir el cuidado del patrimonio y como respuesta se ha obtenido que diversas familias peruanas y en el extranjero envíen fotografías y emocionantes y conmovedoras historias que narran el valor que tienen.
Sicán
Por su parte, el Museo Nacional Sicán, a través del Proyecto Arqueológico Sicán, dio inicio a la creación del recinto, y después con los trabajos propios de campo ha documentado restos físicos de los caninos y vasijas encontradas en las tumbas más notables, descubiertas en Pómac, lugar que albergó la cultura Sicán o Lambayeque.
La raza
El 12 de junio es importante para destacar la presencia de los caninos en las milenarias culturas del norte, considerados como un animal que ayudaba a los muertos en su viaje eterno, de ahí la presencia en cerámicas encontradas en entierros prehispánicos como en tumbas de Pómac, en donde se ha documentado restos físicos y vasijas. Entre sus cualidades más resaltantes de este perro denominado “viringo” está su desnudez con una variación de color de su piel es muy amplia que va desde el negro, negro pizarra, negro elefante, negro azulado, toda una gama de grises, bronce, cobre, marrón oscuro en gradiente hasta el rubio claro. Todos estos colores pueden ser uniformes o presentar despigmentación en cualquier parte del cuerpo.
Además, del calor corporal que permite sentir una temperatura corporal elevada, su comportamiento noble y afectuoso lo convierten en una raza maravillosa, que no fue la única que existió en el país desde tiempos prehispánicos.
Otras importantes fechas que revaloran a esta milenaria raza peruana sucede en 1995, cuando la Federación Cinológica Internacional – FCI, lo reconoce como raza pura, luego en el año 2001 se le otorga el título de Patrimonio Cultural de la Nación por su calidad de raza oriunda del Perú, además ese año el Instituto Nacional de Cultura, hoy Ministerio de Cultura, dispuso la ubicación de perros sin pelo peruano en todos los museos de sitio y zonas arqueológicas.
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