El centenario Club de la Unión de Chiclayo dio un paso decisivo en su trabajo por el fortalecimiento de la gestión cultural, al concretar la llegada de los representantes de la a Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura – UNESCO, con el objetivo de tender lazos de cooperación y trabajo conjunto con la sociedad civil.
El presidente del club, Carlos Ramírez Morales, indicó que pese a las dificultades por la pandemia y la crisis económica, la institución ha logrado avanzar en su objetivo de contribuir en la promoción cultural e identitaria de la comunidad, siendo su acercamiento a la UNESCO uno de sus logros más importantes.
“Vemos una luz de esperanza. Como club hemos realizado las caravanas culturales, conversatorios y actividades folclóricas, hemos abierto espacios para la discusión sobre la gestión cultural y proyectos regionales de inversión, apoyamos la realización de concursos audiovisuales con apoyo de la Dirección Desconcentrada de Cultura y del Instituto de Cultura de la Universidad Católica Santo Toribio de Mogrovejo, hemos difundido la historia de personajes ilustres de Lambayeque, organizado exposiciones de arte, presentado libros y publicado nuestra revista institucional con un alto contenido cultural”, destacó.
Señaló que junto a su consejo directivo ha compartido el convencimiento de que para alcanzar objetivos mayores era necesario tomar contacto con entidades especializadas y responsables directos del quehacer cultural.
“El club puede actuar propiciando el acercamiento y encuentro entre estos actores: instituciones vinculadas a la cultura y educación, artistas de las diferentes formas de expresión, agrupaciones y la sociedad civil organizada, con un aporte importante de presencia y participación integradora. Hoy, después del tiempo señalado, vemos con gran satisfacción que hemos podido concretar un paso significativo, que estoy seguro abrirá las puertas de una valiosa y perdurable alianza estratégica entre nuestra cultura y una de las organizaciones más representativas en el mundo como es la UNESCO”, expresó Ramírez Morales.
Actividades en Lambayeque
En ese marco, los representantes de la UNESCO en el Perú llegaron a Chiclayo para visitar diversos sitios de interés cultural, entre ellos el Valle de las Pirámides de Túcume y ofrecer, el jueves último, dos exposiciones sobre su gestión y los mecanismos en los que el sector público y el sector privado pueden sumar esfuerzos por la gestión cultural.
La UNESCO tiene presencia en el Perú hace 25 años. La manera cómo funciona la UNESCO a nivel global es a través de oficinas regionales. Tenemos Oficina Regional del sector Cultura, que está en La Habana; la Oficina Regional del sector Ciencias, con sede en Montevideo y la Oficina Regional de Educación, en Santiago de Chile.
Sin embargo, el Perú es uno de los tres países en Latinoamérica y El Caribe que tiene una oficina nacional.
“Esto significa tener una sede con los cuatro sectores de la UNESCO: educación, ciencia, cultura y comunicación, dedicado exclusivamente al servicio del país que nos acoge, en este caso el Perú. Los otros dos países con esa presencia son México y Haití, por motivos de carácter humanitarios. Entonces, el Perú, en todo el continente, es particularmente importante para la UNESCO”, refirió Enrique López Hurtado, coordinador de Cultura de la UNESCO en el Perú.
Anotó que en el Perú la diversidad cultural se ve marcada por dos ejes: el histórico, que marca una gran profundidad, y el medioambiental, por la riqueza y diversidad del territorio y las culturas.
“Para lograr esos objetivos, en la UNESCO tenemos tres líneas de trabajo: lograr una educación de calidad para todos, promover el diálogo intercultural y una cultura de paz para situar a la cultura como jefe fundamental del desarrollo sostenible de los pueblos, y, en tercer lugar, construir sociedades de conocimiento, integradas, respondiendo a la libertad de información, a la libertad de comunicación y a la libertad de creación”, precisó.
López Hurtado dijo que eso es posible a través del trabajo concertado entre educación, cultura, ciencias y comunicación, partiendo de un enfoque de derechos y promoviendo la igualdad de género, en el cual hombres y mujeres tengan la posibilidad de desarrollarse libremente y ser reconocidos por su trabajo.
Anotó que la gestión cultural debe responder también a los Objetivos del Desarrollo Sostenible al 2030, aprobados por la Organización de las Naciones Unidas – ONU, de tal manera que todo apunte a construir una sociedad de igualdad, de respeto a la diversidad, de oportunidades y accesible.
Pacto por la Cultura
A su turno, José Salazar Ríos, secretario técnico del Pacto por la Cultura al 2030, resaltó la importancia de la participación del sector privado en la generación de condiciones que permitan el desarrollo sostenible de los pueblos a partir de sus saberes y expresiones culturales.
“La cultura, mayormente ha sido abordada por agentes culturales, trabajadores de la culturas, artesanos o el ministerio del sector, pero hay actores que no pueden quedar ajenos en este esquema que se denomina Gobernanza Cultural, en el que deben participar los políticos, para mirar a la cultura como eje de desarrollo. En el Pacto de la Cultura lo que queremos es abrir la reflexión incorporando a un nuevo actor: el sector privado”, señaló.
Salazar Ríos anotó que el sector privado cumple un rol fundamental en el desarrollo económico de las regiones y del país.
“Cada región tiene su particularidad y sus actividades económicas más desarrolladas. En el caso de Lambayeque, las empresas han contribuido al crecimiento regional. Sin embargo, se han preocupado por seguir creciendo solo en lo económico y productivo, por lo que es momento de hacerles un llamado para cambiar esa narrativa y entiendan que la cultura es también una oportunidad para que contribuyan con el desarrollo de la región”, señaló.
Remarcó la finalidad del pacto es dinamizar el sector cultural, movilizando fuerzas y recursos del sector privado, sociedad civil y cooperación internacional, a través de alianzas, en favor de los derechos culturales, la promoción de las industrias culturales, la protección de patrimonio y la valoración de la diversidad cultural.
“La cultura tiene un impacto en el PBI global, nacional y local. El 40 % del turismo en el mundo es cultural, lo que quiere decir que los viajeros se desplazan para consumir cultura, como la gastronomía, los sitios arqueológicos, los espacios naturales y las festividades. Eso debe aprovecharse también desde el sector privado con una visión integradora”, precisó.
Añadió que la pandemia por el covid-19 agudizó los desafíos del sector cultura y según estimaciones de la UNESCO será el que más tardará en recuperarse.
“El Pacto por la Cultura representa la continuidad de políticas, pues se suma a la política nacional de cultura, contribuyendo a que los ciudadanos puedan ejercer los derechos culturales y más empresas aporten al desarrollo del país”, explicó.
El pacto se creó el año pasado para propiciar la recuperación del sector, movilizar recursos técnicos y financieros del sector privado, organismos internacionales y no gubernamentales para poner a la cultura como eje que impulsa el desarrollo, esto en cuatro líneas de acción: las industrias culturales y las artes; la gestión cultural, del patrimonio arqueológico e inmaterial; promover acciones para prevenir y luchar contra el racismo, y para fortalecer la gobernanza cultural.
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