Sube!

HISTORIA DE UNA BELLA CAPILLA: La Verónica de Chiclayo

Escribe: Martín Cabrejos Fernández (*)
Edición N° 1245

  comentarios   

La Capilla de “La Verónica” se encuentra ubicada en la calle Torres Paz 294. Fue construida a principios del siglo XIX (entre 1827 y 1845 aproximadamente) y declarada Monumento Histórico Nacional en 1987. Particularmente el sitio en mención trae a mi mente muchos recuerdos de mi niñez entre las calles Manuel María Ízaga y la antigua Torres Paz, cuando la Capilla estaba a cargo del anciano sacerdote Felipe Nery La Rosa, entre las décadas de 1960 y 70.

En 1927, la “Monografía General del Departamento de Lambayeque” de don Ricardo Miranda (p. 147) informa haber encontrado, sobre la capilla de “La Verónica”, un artículo publicado en un diario de la época, en el cual se informa que “siendo gobernador del distrito de Chiclayo, don Enrique Vela, los indígenas julcas, cedieron el terreno para la construcción de La verónica, al acaudalado hijo de esta población, don José Leonardo Chiclayo “El Calvo”, quien por tres veces la reedificó por haberse destruido en varias épocas”.

Entonces, la Capilla de “La Verónica” fue construida a principios, y no a fines, como algunos textos proponen, del siglo XIX en el terreno que ocupó la casa de José Leonardo Ortiz o José Leonardo Chiclayo (1782 -1854) quien, de acuerdo a Eddy Montoya y Guillermo Figueroa en “Lambayecanos en la Historia” era uno de los naturales más adinerados de la ciudad, hijo natural de don Francisco Ortiz y Doña Juana Salcedo; dedicado al negocio de la fabricación de azúcar en panes, propietario de una fábrica de jabón, de la llamada “Casa del Estado” (esquina de las calles Siete de Enero y Elías Aguirre) y de los fundos “Sarán” y “Casa Blanca”.

Walter Sáenz Lizarzaburu en “Los Orígenes de Chiclayo” relata: “En cierta oportunidad, que se hacían unas excavaciones en su casa, se encontró un entierro consistente en muchos objetos de plata labrada, destacándose por su tamaño, peso y adornos, una hermosa Cruz de plata maciza, que tenía por característica principal un delicado labrado de “La Verónica” secando el sudor del nazareno y que por una inexplicable rareza tenía una lejana semejanza con la hija del calvo llamada Ángela Chiclayo (Ortiz), descendiente directa de los caciques de Cinto, probablemente los primeros habitantes de Chiclayo. El calvo, hizo la promesa de construir con su propio peculio una Iglesia en su casa, o sea en el lugar donde se encontró el tesoro, si es que los gases de antimonio que despide la plata enterrada no le hacían daño. Como el “calvo” siguió viviendo y aprovechó el tesoro encontrado, cumplió con erigir la Iglesia, a la que puso por nombre “Verónica” en recuerdo de la imagen de esta santa encontrada y de la semejanza con su hija preferida”. Al construirse, la calle frente a la Capilla también se llamó Calle de “La Verónica” y, con el paso del tiempo, Alfonso Ugarte.

La edificación

Su estructura caracteriza por una planta rectangular, con torres gemelas del campanario y un pequeño atrio. Su techo abovedado está sostenido por vigas de algarrobos enyesados y su retablo mayor y hornacinas están revestidos con pan de oro.

Una llamativa nota del 16 de marzo de 1916, publicada en el periódico “El Departamento” de Chiclayo, refiere a la Capilla de La Verónica como un lugar que permanecía cerrado y en estado de abandono e inclusive se solicitaba "hacerla desaparecer o asearla convenientemente". Se le consideró "una amenaza contra la salud pública, nido de murciélagos y roedores”. Critica a los pobladores por convertir el pequeño jardín de ingreso en un urinario. La nota propone convertir la capilla en un centro de enseñanza.

Misas y abandono

Mientras en una nota anterior del 16 de marzo de 1916 "El Departamento" da cuenta del abandono por falta de funcionamiento de la Capilla "La Verónica"; otra nota del mismo medio fechada en 12 de junio de 1916 da cuenta de una misa celebrada el día 11 con alta asistencia de fieles católicos. De seguro, aquella nota de marzo logró su cometido.

Con una enorme concurrencia, según el periódico “El Departamento” de Chiclayo del 17 de julio de 1916, se celebra en la Capilla de La Verónica la fiesta en honor a la Virgen del Carmen. Hubo un castillo de fuegos artificiales y los asistentes disfrutaron con la música de la Banda Liberal de Chiclayo.

"Ahora" de Chiclayo, del 22 de agosto de 1934, informa que la reja de entrada de la Capilla de La Verónica se encuentra sin candado, lo cual permite el ingreso de parroquianos que convirtieron su pequeño jardín en urinario; es decir, se repite la denuncia de 1916 después de 18 años.

Actualmente, sus paredes caen como si se tratara de barro simple y sin significado a la vista y paciencia de las autoridades políticas y la población que nada hacen para evitar su desaparición.

(*) Historiador y educador.

Deja tu Comentario