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DE VISITAS Y POPULISMO: Castillo no trajo la varita mágica

Escribe: Jorge Chávez Pita (*)
Edición N° 1240

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La tan esperada y promocionada Agenda Lambayeque solo fue una toma de apuntes y discursos, con exceso de pedidos devenidos, por cierto, de algunas autoridades a las que se les permitió reclamar a voz en cuello obras benéficas, que – según ellos –, deben satisfacer necesidades postergadas y anhelos soñados. Al final, como siempre ha sucedido con la llegada de un gabinete ministerial de turno, en esta oportunidad liderada por el premier Aníbal Torres, los visitantes escucharon y anotaron los clamores, y nada más.

Sin embargo, la promocionada cita técnica del gabinete ministerial fue un fiasco, ya que los ministros solo se dedicaron a escuchar y anotar pedidos de autoridades, técnicos y asesores de la gobernación regional y los municipios provinciales y distritales para tratar de solucionar la problemática de cada jurisdicción, planteada con fe y esperanza.

Mientras ello sucedía, el premier Aníbal Torres y sus acompañantes se miraban de costado, sin saber cómo y de dónde iban a resolver los problemas invocados, si ellos no conocen la realidad de lo que se les estaba proponiendo; es decir, todo se concentraba en la toma de pedidos y escuchas diferenciadas.

Transcurrido el tiempo, como siempre, los reclamos lastimeros seguirán durmiendo el sueño de los justos, producto del engaño de los visitantes de turno, que solo llegan para aparecer en la foto y darse un baño de popularidad, cuando el piso se les está moviendo con gran intensidad producto de sus desaciertos y tropelías trasnochadas.      

Pedidos con quejido

La cereza del pastel se mostró tal cual, cuando al atardecer del día 18 del mes en curso, hizo su aparición en el escenario expectante, el dignatario - por cierto ya sin sombrero y con el cebiche digerido – Pedro Castillo Terrones para seguir escuchando los pregones recargados de alabanzas, peticiones, lamentos y quejas.

En primer lugar, y como tenía que ser en el orden jerárquico, habló el locuaz gobernador regional Luis Díaz, para luego, como no podía ser menos, trasladarle el micrófono al alcalde Marco Gasco, quien con franela en mano, le dijo a Castillo, que ese era un día memorable e histórico, por tal razón, tenía que despacharse a su antojo pidiendo con voz lastimera presupuestos que en casi cuatro años de su función edil no ha podido lograr, continuando luego los discursos de orden por parte de ciertos alcaldes, quienes no solo pidieron, sino lanzaron dardos a discreción a los personajes que los antecedieron en su alocución, increpándoles a gritos su mala gestión, todo ello, ante un espectador de excepción.

Palabras vacías

Continuando con el programa, Castillo tomó el micrófono con una postura firme y convincente del personaje más importante del conclave demandante, diciéndole a la platea esperanzada que su presencia y la de sus acompañantes era un punto de partida, pero que “no han traído la varita mágica”, acepción que en buen romance equivalía a decir, que él estaba ahí como presidente de la república, mas no como mago que crea ilusionismo. Solo le faltó decir que los pedidos clamorosos hechos desde el inicio del día, no podrían hacerse realidad, razón por la cual, con voz firme instó a sus ministros a generar más mesas de diálogo sobre la problemática regional planteada, que al fin y al cabo parte del gabinete visitante, no tenían ni la menor idea de lo que se trataba y la labor que deberían realizar para solucionar las cosas.

Es presupuestalmente difícil de lograr y de ser cumplida la retahíla de pedidos, por lo menos, en el mediano plazo, por lo tanto y sin compromiso alguno, el presidente de ocasión no hizo sino evitar dar anuncios importantes y ofrecer los presupuestos requeridos. Muy por el contrario, como si estuviera en campaña electoral, dirigió un discurso intrascendente al pueblo que lo esperaba habido del reclamo ciudadano que el en todo momento evitó responder, concluyendo de esta manera con el evento que de seguro es y será uno más del montón. 

Sobre la tantas veces postergada construcción del tan anhelado terminal portuario de Lambayeque, nos cambiaron gato por liebre, mientras un informe técnico real y efectista lo defenestraba del banco de proyectos para su ejecución, tras la marcha realizada y la voz cantante periodística, de un día a otro, con pocas palabras, lo sindicaron como un error, logrando de esta manera acallar las voces altisonantes de los gremios y ciudadanos lambayecanos, quienes al unísono lanzaron arengas a favor de la construcción y puesta en valor de la mega infraestructura portuaria, que al parecer, seguirá guardada en el baúl del olvido y los recuerdos, como hasta hoy sucede.        

(*) Especialista en Contrataciones del Estado.    

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