El Perú es uno de los países con mayor potencial sísmico en el mundo, pues forma parte del Cinturón de Fuego del Pacífico. De acuerdo con la Sociedad Geológica, en esta zona de la tierra se libera más del 85 % de la energía acumulada en su interior, debido a los procesos de convección del manto terrestre.
De acuerdo con el docente de la Escuela de Ingeniería Civil Ambiental de la Universidad Católica Santo Toribio de Mogrovejo - USAT, Carlos Tafur Jiménez, esta situación debe mantener alerta a la población, ya que las emergencias y los desastres naturales no avisan. Los últimos sismos han puesto sobre el tapete la importancia de tomar las precauciones necesarias para salvaguardar la vida ante todo tipo de fenómenos naturales como huaicos, tsunamis, terremotos, aluviones, entre otros.
Tafur Jiménez señala que para estar preparados ante los fenómenos de la naturaleza es importante armar una mochila de emergencia, la cual es un elemento indispensable para la supervivencia posterior a un desastre natural.
“En cualquier desastre es posible que se genere la pérdida de los servicios de agua potable, alcantarillado, energía eléctrica, telecomunicaciones, entre otros. La mochila de emergencia es vital para sobrevivir hasta que llegue la ayuda humanitaria a la localidad”, explica Tafur Jiménez, quien es especialista en temas de seguridad y salud ocupacional.
El también docente del curso Seguridad e Higiene de la Construcción de la Escuela de Ingeniería Civil Ambiental de la USAT, explica que una mochila de emergencia debe contener los siguientes artículos:
Agua embotellada sin gas, comida enlatada, galletas, atunes, etcétera. Respecto a este punto, Tafur Jiménez menciona que es importante cambiar los alimentos cada cuatro meses, es decir, renovarlos por otros con una fecha de caducidad más lejana.
La radio sirve como canal de comunicación general para conocer la situación, tras el desastre natural: las alertas de evacuación, los lugares de refugio y otras transmisiones de emergencia.
Los desastres naturales generan la pérdida de servicios como la electricidad. Por lo tanto, las linternas son ideales para alumbrarse. Asimismo, es importante guardar uno o dos pares de pilas.
El especialista recomienda colocar mantas y frazadas en la mochila de emergencia.
Este debe contener alcohol, agua oxigenada, algodón, vendas, gasas, esparadrapos y alcohol yodado. Se debe evitar incluir medicamentos, a menos que uno de los integrantes de la familia los tome bajo prescripción médica.
Papel higiénico, dentífrico, cepillo y jabón.
Esto servirá para corroborar la identidad propia y la de los familiares.
Contar con efectivo es importante porque en los desastres naturales suelen malograrse los cajeros. El experto prefiere el uso de monedas antes que los billetes, pues estos últimos pueden dañarse, por ejemplo, en un tsunami.
En el caso de tener niños pequeños, se puede incluir fórmula láctea, biberones, papilla, pañales, cubiertos, juguetes, etc. Si la familia tiene adultos mayores, colocar sus medicamentos, pañales geriátricos, lentes y más. Si hay mujeres, se deben guardar toallas higiénicas. Para cada persona existe un escenario diferente.
Para que no se vea comprometido el ingreso a la propiedad.
Además, el especialista señala que, en un contexto de pandemia como este, se debe incluir en el botiquín otro tipo de artículos como las mascarillas quirúrgicas N95 o KN95. Asimismo, el Instituto Nacional de Defensa Civil – INDECI, indica que la mochila de emergencia también debe contener un termómetro, oxímetro de pulso, guantes de nitrilo y protector facial.
Por otro lado, el experto afirma que la mochila de emergencia debe tener un peso aproximado de 10 a 12 kilos. Además, los artículos que incluye deben asegurar la supervivencia de uno a dos días. Por ello, es importante dotarla de los implementos necesarios teniendo en cuenta la ergonomía de cada persona.
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