La pandemia por el COVID-19 ha generado la pérdida de aproximadamente tres millones de empleos en el país y cerca de cinco millones de peruanos han retornado a situaciones de pobreza y pobreza extrema. Frente a esta problemática, el coordinador regional de la Mesa de Concertación para la Lucha Contra la Pobreza, Luis Montenegro Serquén, sostiene que es necesario que todos los actores sociales generen espacios de discusión que permitan emprender políticas de inclusión, reducción de brechas e igualdad.
Al 2019, la pobreza en Lambayeque oscilaba entre el 17 y 20 %. Montenegro Serquén explica que esto debido a que la línea de la pobreza es muy tenue y pone como ejemplo que si en una familia, conformada por cuatro personas, existe un ingreso mensual de mil 450 soles no se le considera pobre, mas si se presentan problemas de salud, el nivel de vida decae porque parte de esos ingresos irán a cubrir la necesidad sanitaria.
“La pobreza monetaria no es lo mismo que las necesidades básicas insatisfechas, porque si nosotros recorremos los bordes de Chiclayo, el cinturón de pobreza o los distritos más alejados las necesidades no atendidas. Si a ello le sumamos los efectos de la pandemia, por la cual las familias se han visto obligadas a gastar lo poco que tenían, entonces podemos aseverar que el nivel de pobreza ha crecido en no menos del 11 %, por lo cual hoy el 30 % de lambayecanos se encuentran bajo indicadores de pobreza monetaria”, señala.
Necesidades insatisfechas
Añade que en el caso de las familias que antes de la pandemia presentaban necesidades básicas no satisfechas, las condiciones siguen iguales o han empeorado, pues siguen careciendo de agua potable, desagüe, energía eléctrica o conexión a internet, que en circunstancias actuales resulta fundamental para garantizar el acceso a la enseñanza de niños y jóvenes.
Según el Ministerio de Educación, cerca del 35 % de estudiantes no pudieron acceder a la educación virtual el año pasado por falta de conectividad a la internet.
“Tenemos que cerrar esas brechas y tenemos que empezar por educación. Hemos visto la precariedad que se ha presentado durante esta pandemia y que se ha hecho tangible en los centros y puestos de salud de los 38 distritos, en los que no hubo atención primaria porque no había capacidad para ofrecerla. Pero también, en los 38 distritos ha habido problemas para la cobertura educativa”, menciona.
Montenegro Serquén acota que la pandemia ha roto la burbuja que se tenía antes de la pandemia que hacía suponer que en los 38 distritos del departamento había atención primaria en salud.
“Ya antes de la pandemia los pobladores de los caseríos de Olmos o la serranía de Incahuasi tenían que venir hasta las capitales provinciales para atenderse. ¿Y qué ha pasado en el 2020 con los hospitales más grandes? Colapsaron, tanto de EsSalud como del Ministerio de Salud, más porque las entidades no se ponían de acuerdo de a quién atender, si al que tenía o no seguro. Estos temas deben ponerse en agenda para acabar con las distinciones que aumentan las brechas e impiden que el desarrollo sea homogéneo. Muchos no tienen el piso parejo y siempre van a ir tropezándose con la vida”, refiere.
La discriminación
Rememora que desde el 2000 hasta el 2019, la pobreza en el Perú bajó del 54 % al 30 %. Sin embargo, la riqueza del país no se ha reflejado en las mesas de los más pobres, alejándolos de acceder a educación y salud a la altura de un país que empezaba a mostrar señales de desarrollo.
“Esas desigualdades tienen que acabarse y un ejemplo de cómo aún miramos al resto de peruanos por debajo de ese umbral de comodidad que algunos tenemos es que se cuestiona el hecho de que un ciudadano del ande firme diferente a como lo hizo cuando tramitó su DNI. Lo hemos visto en las últimas elecciones y los cuestionamientos a esa realidad, a ese Perú que también es nuestro, resultan dolorosos para la realidad del país”, enfatiza.
“Muchos de nuestros compatriotas son aún analfabetos y nos duele pensar que la gente de Lima no comprenda que la población del Perú somos todos, selva, costa y sierra. Si no se pone en la agenda la tarea de acabar con la discriminación, nuestros niños seguirán creciendo creyendo que unos nacieron para ser pobres y otros para burlarse de la pobreza”, agrega.
Finalmente, Luis Montenegro refiere que si bien los programas sociales del Estado están funcionando, es necesario evaluar permanentemente cuánto se pueden mejorar y medir la temporalidad de su funcionamiento.
“Los programas sociales son importantes y es bueno que existan mientras haya necesidades. Lo ideal sería que no existan porque ya no hay necesidades. Si las personas tienen necesidades básicas satisfechas y trabajo, entonces los programas sociales deben ir diluyéndose, pero no es el caso. Creo más bien que lo que se debe fortalecer son los planes de desarrollo concertado y los presupuestos participativos, porque son una forma mucho más justa de distribuir los recursos y es la misma población la que prioriza. No podemos seguir costeando pistas y veredas, mientras miles de familia todavía no tienen ni agua ni energía eléctrica”, enfatiza.
respuesta de Resident el 2023-05-31.
cumala,cumala,cumala traves,ta
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