Según el reporte de la Gerencia Regional de Salud, en Lambayeque, al 4 de mayo, se han contagiado 51 mil 33 personas de COVID-19, de las cuales fallecieron cinco mil 221. La Sala Situacional del Ministerio de Salud apunta que el índice de letalidad en el departamento es de 5.06 %, siendo el segundo más alto en el país, solo por detrás de Ica. Para la Asamblea de Delegados de Organizaciones de la Sociedad de Lambayeque – ADOSCIL, el gobierno regional no ha asumido con responsabilidad la estrategia sanitaria para hacer frente a la pandemia.
“Denunciamos que el manejo de la estrategia frente a la pandemia del COVID-19 y sus secuelas no están siendo entendida ni asumida con responsabilidad por parte de las autoridades y organismos regionales creados para tal fin. Los ciudadanos desconocemos realmente cuál es el trabajo del Comando COVID-19, a pesar de nuestra solicitud para transparentar y dimensionar su accionar. Han preferido mantenerse en el silencio y el trabajo improductivo”, se lee en un comunicado de ADOSCIL, del 1 de mayo.
Funcionarios
Al respecto, Jorge Alarcón Gasco, coordinador regional de ADOSCIL, cuestiona que en lo que va de la pandemia hayan desfilados cinco gerentes por la cartera regional de Salud: María Esther Collantes Santisteban, Jorge Ordemar Vásquez, Víctor Echeandía Arellano, Félix García Ahumada y Alipio Rivas Guevara. Sobre este último, quien es el actual titular, critica su falta de especialización en temas administrativos.
Asimismo, critica la permanencia del general del Ejército Walter Bracamonte Merino al frente del Comando COVID, pues considera que quien debe liderar la estrategia sanitaria es un médico.
“Cuando el gobernador quiso asumir la conducción de la estrategia sanitaria frente a la pandemia, nosotros pedimos públicamente la instalación del Comando COVID. Pero vino la ministra (Pilar Maazzetti) y colocó al general, que puede ser muy bueno para elaborar estrategias de guerra, pero acá requerimos otro tipo de acciones. Al frente de la pandemia tiene que estar gente que maneje la salud, profesionales técnicos”, asevera.
De igual forma, Alarcón Gasco critica que no se haya activado al Consejo Regional de Salud, organismo técnico donde participan los colegios profesionales y los gremios de la sociedad civil, pese a la situación de emergencia por la que atraviesa Lambayeque.
Autoridades
Por otro lado, reprueba que los alcaldes no hayan sido capaces hasta ahora de instalar plantas de oxígeno, como sí lo han hecho burgomaestres en otros departamentos. Hace hincapié en que, además de ser escasos, los recursos que llegan desde el gobierno central se dilapidan en actos de corrupción.
“Lambayeque es considerado como el segundo departamento más corrupto del país. La plata, que es de todos los lambayecanos, no se dirige a la atención de salud. Es lamentable que Chiclayo, Lambayeque y Ferreñafe no tengan la capacidad de poner una planta de oxígeno, pero sí para gastar los recursos en otras cuestiones. Todos los días nos enteramos por los medios de comunicación cómo salen a la luz nuevas denuncias por corrupción. Sin duda, las autoridades están de espaldas a la población”, indica.
Exhorta a la Contraloría y al Ministerio Público a ser más diligentes en las investigaciones, mientras que a la Defensoría del Pueblo le pide que -además de emitir alertas- también hagan las denuncias de las mismas.
“Vemos cómo constantemente la gente forma colas para obtener oxígeno, cómo más de 200 personas están en lista de espera para acceder a camas de Cuidados Intensivos. Esto no puede seguir así. Para las autoridades parece que no pasara nada en Lambayeque. Por eso estamos alzando nuestra voz de protesta. En Lambayeque no existe atención primaria y eso no solo es por falta de recursos que vienen del gobierno central, sino por incapacidad de gestión”, anota.
Finalmente, según se lee en el comunicado del 1 de mayo, ADOSCIL valoró que el Obispado de Chiclayo haya podido gestionar la adquisición de dos plantas de oxígeno (una ya instalada y otra por instalar) con los aportes de la sociedad civil.
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