Tras los resultados de la primera vuelta, tanto Fuerza Popular como Perú Libre empiezan a afinar sus posibles alianzas de cara a la segunda vuelta. Y, aunque la lógica indica que los partidos de izquierda apoyarán a Pedro Castillo Terrones, existe una facción que no se adheriría a ninguna opción. Para Humberto Heredia Morales, coordinador político de Perú Libre, hay una izquierda citadina, entre la que incluye a movimientos que conforman Juntos por el Perú, que incluso sindican de filoterrorista al candidato.
“Hay una izquierda limeña, citadina, que incluso se cree muy intelectual, que escribe muy bonito en los diarios a favor del pueblo, pero que cuando ve avanzar en las preferencias a alguien del pueblo se asusta. Piensan que ellos son los únicos capaces de interpretar la realidad peruana y representarla. Parte de esa izquierda la conforman grupos de Juntos por el Perú. Algunos ya han salido a dar la cara y decir que se debe enfrentar a la derecha, pero hay otros que todavía están lamiendo sus heridas, acusándonos incluso de terroristas, tal como lo hicieron en campaña. Mientras ellos se quejaban de que la derecha los ‘terruqueaba’, lo cual es cierto, porque la derecha ‘terruquea’ a todo aquel que le ve algo de izquierda, ellos hacían lo mismo con nosotros. Es grave que un grupo que se dice de izquierda ‘terruqeé’ a otro de izquierda para evitar que supuestamente le quite votos”, sostiene.
Heredia Morales apunta que Perú Libre no le quitó votos a Juntos por el Perú, pues la agrupación lidereada por Verónika Mendoza inició la campaña a la presidencia teniendo entre 8 % y 9 % de las preferencias electorales y ha concluido el proceso con similar porcentaje. A su parecer, Perú Libre ha recogido el voto de los pobladores andinos, que ve en Pedro Castillo a un hombre sencillo, como ellos.
MEDIOS DE COMUNICACIÓN
En la página 20 del plan de gobierno de Perú Libre se consigna como propuesta la creación de una Ley de Medios, a fin de detectar y eliminar todo elemento que distorsione la política educativa del gobierno y las mentes de las futuras generaciones, tal como la “televisión basura”.
Para Heredia Morales, el Estado debe cumplir un papel regulador, pues existen programas de televisión que incentivan la discriminación y la cultura del odio hacia los valores ancestrales del Perú. No obstante, señala que Pedro Castillo ha asegurado que toda medida de incidencia nacional será tomada solo después de una consultarle al pueblo. Para ello – asegura – será necesario conformar una comisión de amplio espectro de la sociedad civil.
“El Estado debe invertir en programas educativos. En mis tiempos existían programas para niños, que les enseñaban a sumar y restar de manera agradable, divertida. Hoy no los hay. Nuestra televisión es vergonzosa. Hay un montón de programas donde salen los muchachos a comer insectos, a hacer tonterías, y los promocionan como héroes. Hay cosas que debemos ir enderezando poco a poco. El Estado debe cumplir con su papel regulador, tampoco puede dejarlo todo a la libertad de expresión, que al final resulta ser la libertad del dueño del canal, que cuando no quiere a algún periodista lo saca. Allí sí no le interesa la libertad de expresión”, sostiene.
NEGOCIACIÓN DE CONTRATOS
Sobre la renegociación de los contratos mineros y gasíferos que propone Perú Libre, señala que la intención es lograr mejores condiciones económicas para el Estado e invertir la forma en la que se distribuyen actualmente las utilidades de la explotación de los recursos naturales, de modo tal que el gobierno obtenga el 70 % de las ganancias y el privado el 30 %.
Expone como ejemplo a Bolivia, que bajo la gestión del presidente Evo Morales consiguió la renegociación de los contratos mineros. Detalla que la administración del expresidente boliviano contrató los servicios de un equipo técnico internacional para que analice la estructura de costos de la inversión minera, a fin de saber si era rentable para el privado obtener el 30 % de las ganancias. Sin embargo, la conclusión de estos expertos fue que aún con el 18 % las empresas extractivas obtenían una alta rentabilidad.
“La mayoría de las empresas mineras se quedaron en Bolivia, solo algunas se fueron. Pero incluso las que se fueron, regresaron luego, porque se dieron cuenta que igual seguían ganando. Lo que pasa en el Perú es que los privados son capaces de llevarse el 100 % de las utilidades, si el Estado se los permite. Hemos tenido empresas que nunca han pagado impuestos, porque la corrupción es tan grande que mientras le den su millón al presidente o al funcionario de turno dejan que hagan todo lo que quieran”, asevera.
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