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EN LAS VILLAS DE BOUGANVILLE: VECINOS NO CUENTAN CON MEDIDORES DE AGUA, LUZ, NI CON DESAGÜE

Escribe: Semanario Expresión
Edición N° 1198

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  • Desde hace dos semanas, los vecinos del complejo residencial no cuentan con agua, debido a que la promotora inmobiliaria no ha cumplido con pagar a EPSEL.
  • En lugar de desagüe, los vecinos cuentan con un biodigestor puesto por la inmobiliaria.

El agua es un elemento sustancial para la vida de las personas, sobre todo ahora en plena pandemia, donde se vuelve crucial el lavado de manos y la constante desinfección. Sin embargo, desde hace dos semanas, los vecinos de Las Villas de Bouganville no cuentan con el servicio de agua potable. Según denunció Susan Cruz Chinchayán, vecina del conjunto residencial, esta situación obedece a que la constructora J & S Peruana Star, promotora del proyecto inmobiliario, se ha retrasado en los pagos con la Empresa Prestadora de Servicios de Saneamiento de Lambayeque - EPSEL.

Este conjunto residencial, ubicado a la altura del kilómetro 768 de la Panamericana Norte, empezó a funcionar en el 2014, cuando la citada inmobiliaria comenzó la entrega de las primeras casas. Actualmente, en la primera etapa viven un promedio de 50 familias, y se tiene proyectada la ampliación a una segunda y tercera etapa.

“Al principio la falta de agua fue porque en Reque estaba malograda una bomba y a nosotros nos mandan el agua desde allá, pero eso se solucionó. Sin embargo, seguimos sin el servicio. Lo que nos han informado por parte de EPSEL es que la constructora J & S Peruana Star tiene una deuda pendiente”, indicó.

MEDIDORES

Susan Cruz comentó que esta situación no es nueva, pues el año pasado también les cortaron el servicio de agua por la misma causa. Explicó que la empresa se hace cargo de los pagos, porque ninguna de las 50 familias cuenta con medidores de agua en sus casas, pese a que la inmobiliaria se comprometió a instalárselos cuando les hizo la entrega del proyecto.

“Han pasado los años y hasta ahora no hemos tenido resultados, por eso ahora padecemos con el servicio de agua. El trato de EPSEL es directo con la constructora. Por eso el año pasado cuando tuvimos problemas con los pagos le solicitamos que nos instalen los medidores para poder pagar nosotros mismos lo que nos corresponde”, indicó.

Por su parte, la vecina Hilda María Bejarano Egusquiza señaló que cada dos días los vecinos deben comprar cubos de agua (tanques de aproximadamente mil 100 litros), por un precio de 20 soles. En promedio, por cada casa se gastarán 240 soles al mes en la adquisición del recurso hídrico, si es que esta situación continúa.

De igual forma, alertó que los vecinos tampoco cuentan con medidores de luz, carencia por la cual el año pasado sufrieron el corte del servicio. Esta situación es más grave aún, pues si no tienen luz, tampoco tienen agua, ya que el recurso hídrico no llega de forma directa, sino que lo hace a través de los tanques de agua.

“Si no tenemos luz, las bombas no funcionan y por ende no tenemos agua, así no nos la hayan cortado (…) Un vecino incluso se compró su pequeño grupo electrógeno, por si nos cortaban la luz. Felizmente, con la pandemia el gobierno dispuso que se suspendiera el corte del servicio eléctrico, eso ayudó, pero ahora que la situación se está regularizando nos tenemos que poner fuertes con la empresa para que cumpla”, mencionó.

DESAGÜE

A todo esto se suma el que las viviendas de Las Villas de Bouganville tampoco cuentan con desagüe. En su lugar funciona un biodigestor. Si bien hasta ahora no han tenido problemas con el funcionamiento de este equipo, este sí genera un peligro ambiental.

“Aún no hemos tenido casos en los que se haya rebalsado el biodigestor, que en las casas se hayan atorados los inodoros, pero sí creemos que esto podría suceder en cualquier momento, porque ahora somos más familias las que aquí vivimos y el biodigestor tiene hasta cierta capacidad. Necesitamos contar con el desagüe para que el agua con los desechos escurra, porque con el biodigestor se forma como una piscina, donde queda el agua allí, los residuos se asientan, los líquidos afloran y cuando llega a cierto nivel una bomba los expulsa. El biodigestor ni siquiera está lejos de las casas, sino muy cerca”, aseveró.

FALTA DE COMUNICACIÓN

En tanto, Cruz Chinchayán informó que han perdido todo tipo de comunicación con la empresa constructora, pues incluso su oficina que estaba dentro del conjunto residencial dejó de funcionar, a raíz de la pandemia, lo mismo que la ubicada en la calle Manuel María Ízaga.

“Hemos tomado algunas acciones como vecinos. Primero hemos inscrito a nuestra nueva junta directiva, que ha presentado una serie de documentos, tal como un reclamo por incumplimiento de contrato a la constructora y en los próximos días enviaremos cartas notariales a EPSEL (…) Solicito a la constructora que negocie con EPSEL y pueda solucionar el tema de servicios básicos. Estamos prestos como pobladores a pagar por ellos con nuestros respectivos medidores, incluido el de la luz. Pedimos que gestione esto, tal como se comprometieron con nosotros al momento de comprar las casas, cuando nos dijeron que nos entregarían todo saneado y con medidores”, anotó.

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