Una de las consecuencias de la pandemia por el Covid-19 fue la paralización de la estrategia de inmunizaciones a nivel nacional. Salvo los recién nacidos, el resto de población vulnerable (niños, gestantes y adultos mayores) no pudieron recibir sus vacunas durante los meses de confinamiento, toda vez que recién desde el 1 de julio los establecimientos de salud retomaron en su totalidad la aplicación de las mismas. Al respecto, el coordinador regional de Inmunizaciones, José Enríquez Salazar, señaló que esto ha motivado que actualmente la cobertura de niños que ha completado la vacuna pentavalente alcance solo el 34 %.
Enríquez Salazar explicó que esta vacuna protege al infante de cinco enfermedades, entre las que se encuentran la difteria, el tétano y la pertusis. Esta debe aplicarse en tres dosis: a los dos, cuatro y seis meses. Hasta septiembre, siete mil 247 niños habían recibido todas las dosis, de un total de 21 mil 555, que se tenía previsto como meta anual antes que iniciase la emergencia sanitaria.
Refirió que después del año de edad los niños deben recibir dos refuerzos contra las tres enfermedades antes citadas. Estas vacunas se conocen como DPT y se ponen al año seis meses y a los cuatro años. De la primera dosis, seis mil 664 niños han sido vacunados, lo que representa el 29 % de la meta planteada, mientras que de la segunda son seis mil 170, que equivale al 25 %.
CIERRE DE BRECHAS
En aras de cerrar la brecha que les originó la pandemia, Enríquez Salazar indicó que la Gerencia Regional de Salud – GERESA, ha contratado a 27 enfermeras y 14 técnicos en enfermería que están yendo casa por casa a vacunar. A ello se ha sumado que se han establecido puntos de atención itinerante y que dejando una semana se están realizando jornadas de vacunación en las tres provincias. En el caso de Chiclayo, el espacio destinado es el minicoliseo del Estadio Elías Aguirre.
Detalló que los sábados se vacuna a personas adultas y adultos mayores, mientras que los domingos se hace lo propio con los menores de cinco años, los adolescentes y las gestantes.
Asimismo, manifestó que se está coordinando con el área de Epidemiología de la GERESA para que se haga un barrido de información, a fin de detectar en qué hogares hay niños a los que les faltan dosis de la vacuna pentavalente o de la DPT, pues el menor no estará completamente protegido si no recibe todas las puestas indicadas.
“Toda vacuna trae consigo una reacción leve. En algunos casos, la madre no completa las tres dosis de la pentavalente porque el toxoide de la pertusis causa fiebre de más de 38 grados, dolor en la zona de aplicación, enrojecimiento y tumefacción. Si la progenitora no controla la temperatura con el baño de pies a cabeza y antipiréticos, los niños pueden llegar incluso a convulsionar. Esto hace que exista un rechazo a la vacuna, pero todo lo descrito son reacciones normales”, refirió.
VENCIMIENTO
Por otro lado, descartó que las vacunas de la GERESA se hayan vencido en algún momento, pues los lotes llegan desde Lima de forma trimestral y estas tienen un período de duración de uno a tres años. A todas se les da una alta rotación y, en caso de excedente, se distribuye a otros departamentos.
“No podemos negar que existía el riesgo de que se venzan los biológicos de las vacunas durante los tres meses que se paralizaron las actividades, pero esto no ocurrió. De todas formas, tenemos un Comité de Bajas que se encargará de hacer la eliminación respectiva en el hipotético caso que alguna venciese más adelante, pero hasta el momento no tenemos ningún problema con ello”, resaltó.
Explicó que tampoco pueden vacunar indiscriminadamente a los niños, pues entre cada dosis existe un intervalo de tiempo que debe respetarse para su aplicación.
Finalmente, exhortó a que se continúe trabajando en materia de sensibilización, pues algunas familias, sobre todo de zonas rurales, se niegan a que las niñas sean vacunadas contra el Virus del Papiloma Humano.
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