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EMPRENDIMIENTOS FEMENINOS EN PANDEMIA: MUJERES SE HAN CONVERTIDO EN MOTOR DE LA ECONOMÍA FAMILIA

Escribe: Semanario Expresión
Edición N° 1170

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La emergencia sanitaria ha significado no solo la necesidad de mantener el confinamiento social para garantizar la salud de grupo familiar, sino también la oportunidad de generar una serie de emprendimientos que permitan paliar la crisis económica que se desprende, precisamente, del impacto de la pandemia por el Covid-19 en las actividades productivas. Las mujeres tienen una participación notable en estas iniciativas.

 

“Esta pandemia ha sacado, en la mayoría de casos, lo mejor de todos nosotros. Particularmente las mujeres, por lo que hemos observado desde nuestro trabajo en Alwa, tienen emprendimientos encaminados y antes de la emergencia muchas estaban pensando en emprender, pero no se animaban. La pandemia ha sido un impulsor para empezar a hacerlo”, señala Silvia Herna Rosillo, administradora de profesión y cofundadora de Alwa Group.

Alwa es una organización sin fines de lucro, nacida en Chiclayo, que se ha consolidado como una de las iniciativas de voluntariado juvenil más exitosas del país, dedicada a la formación de capacidades en las mujeres para el liderazgo y el emprendimiento.

“Algunas hemos perdido el trabajo, la situación está muy crítica, y eso ha hecho que esto sea el motor para empezar a emprender. ¿Por qué a las mujeres a veces nos cuesta dar ese salto a diferencia de los varones? Se debe en parte por las creencias que tenemos, porque solemos autosabotearnos en el camino. Los varones, en cambio, piensan en una oportunidad y la toman. A nosotras nos cuesta mucho, pero en la pandemia todas hemos atravesado por un descubrimiento, el autoconocimiento, explorando en qué queremos emprender”, anota.

 

NEGOCIOS EMPRENDIDOS

Dentro de los emprendimientos que más se han observado están los negocios, como la ampliación de una bodega con mayores productos, el cambio de giro en restaurantes, la venta de productos y las consultorías. Refiere que ha habido un incremento notable en este último rubro, ofreciendo capacitación a través de las plataformas digitales.

“Han crecido emprendimientos liderados por mujeres, que en muchos casos integran a la familia. De este modo la mujer se ha convertido en el motor del desarrollo de la economía familiar. Sin embargo, la interrogante es qué sucederá cuando la situación de emergencia pase. ¿Continuarán estos emprendimientos?”, cuestiona.

Silvia Herna explica que la vida de un negocio dura entre uno y dos años en Chiclayo, en circunstancias normales, media que coincide con el promedio nacional.

“El escenario de la pandemia nos ha hecho desarrollar la perseverancia, el liderazgo y la creatividad, y por esto considero que si bien la duración de los negocios era de dos años en promedio, con esta nueva normalidad es muy probable que esta vez la duración sea mayor, siempre y cuando la líder del emprendimiento no vea a este a como una salida momentánea a la crisis. La emprendedora debe evaluar ya si desea continuar con su iniciativa de negocio o retornar a lo que se dedicaba antes de la pandemia”, refiere.

 

BRECHA DIGITAL

Considerando que los negocios tienen hoy un importante respaldo y canal de difusión en las plataformas digitales, salta como problema la brecha tecnológica que existe entre hombres y mujeres.

“Para empezar a utilizar las herramientas tecnológicas es necesario establecer un primer contacto y para ello existen capacitaciones, muchas de ellas gratuitas, para aprender a manejar las plataformas que están a la mano. Muchas quizá no poseen una computadora, pero sí tienen un celular y con ello se pueden agenciar. Además, es importante que se recurra a las personas que tienen mayor conocimiento tecnológico, familiares y amigos, para que puedan ofrecer su ayuda”, informa.

DESIGUALDAD

A nivel nacional, uno de los principales ejemplos de desigualdad entre hombres y mujeres es la brecha salarial. Los varones ganan el 30 % más que las mujeres por desarrollar las mismas actividades, en los mismos puestos y en las mismas empleadoras.

Esta situación se ha hecho mucho más evidente debido a que varias empresas adoptaron medidas para enfrentar la emergencia sanitaria, siendo una de ellas la reducción de sueldos, por lo que la economía de las mujeres se ha visto aún más afectada.

Herna Rosillo señala que a nivel laboral las oportunidades de las mujeres son parecidas a un embudo: ingresan en igualdad de condiciones que los varones a un puesto de trabajo, pero a medida que ascienden las circunstancias van cambiando en desmedro de sus derechos como trabajadoras.

“Los puestos de liderazgo de las organizaciones tienen poca presencia de mujeres y existe la brecha salarial pese a que hombres y mujeres tienen las mismas capacidades y competencias. Es importante que los responsables de recursos humanos o de gestión del personal tengan en cuenta los principios de igualdad. Considerando que en el país el 90 % de las empresas con micro o pequeñas, debe darse espacio de participación a las mujeres en la toma de decisiones dentro de la organización, pero para lograrlo la cabeza de la empresa debe tener claro el concepto de igualdad de género”, recomienda.

 

 

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