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ANGÉLICA MUSAYÓN CHIRA: “DESDE NIÑA ME ENSEÑARON A DEFENDERME SOLA”

Escribe: Semanario Expresión
Edición N° 1145

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  • La lideresa social lleva 30 años promoviendo el empoderamiento de las mujeres.

 

Angélica Musayón era apenas una adolescente cuando conoció una de las manifestaciones de violencia más común a las que están expuestas las mujeres: el acoso callejero. Cuenta que por la zona donde vivía había unos chicos que siempre la molestaban al pasar, situación ante la cual se sentía indefensa, pues cuando se quejaba en casa su madre le recomendaba que simplemente sea indiferente, ya que era normal que conforme se vaya haciendo “una señorita”, los hombres la fastidien. 

 

Sin embargo, tanta fue la insistencia de Angélica Musayón que un día su madre le dio una máxima que llevaría para siempre en su vida. “Cuando le pedí que por favor vaya a la casa de los chicos para que converse con sus padres y pida que cesen de hostigarme, ella me dijo: ‘¿Acaso no te puedes defender sola? Y eso hice. Cada que me molestaban les decía que si lo volvían a hacer iba a ser yo misma la que los denuncie ante sus papás y eso los asustaba. Éramos apenas unos adolescentes, pero comprendí que no debía tolerar el acoso”, recuerda.

 

PRIMEROS PASOS

Ya en la Facultad de Enfermería de la Universidad Nacional Pedro Ruiz Gallo, Musayón Chira, quien proviene de una familia compuesta por 10 hermanos, de los cuales ocho son mujeres, descubrió que su verdadera vocación era la defensa de los más vulnerables, especialmente de las mujeres víctimas de violencia, a quienes sigue dedicada 30 años después.

Revela que sus compañeras de aula le tenían mucha confianza, razón por la cual le confiaban los problemas que tenían con sus parejas. Pese a que por aquel entonces aún no había suficiente información sobre la violencia de género, señala que ella identificaba ciertas situaciones que no eran tolerables.

“Según lo que me contaban yo reconocía que muchos de los chicos ejercían control sobre mis compañeras, lo que afectaba su bienestar emocional, entonces les aconsejaba que busquen un cambio en su relación o de lo contrario la den por terminada, pues eran situaciones que no podían tolerarse. Claro, lo decía sin base profesional ni jurídica, pues recién en 1993 se aprobó la primera ley de violencia contra la mujer”, manifiesta.

 

ARDUA LABOR

Tras egresar de la universidad, la lideresa trabajó en algunas organizaciones hasta llegar al Ministerio de la Mujer, donde alcanzó en su momento el cargo de coordinadora regional de los Centro de Emergencia Mujer - CEM. Desde allí tuvo la oportunidad de atender diversos casos de mujeres víctimas de violencia.

De esa experiencia recuerda una en especial que la marcó y le hizo comprender que el sistema en general en el Perú no protege como debería a las víctimas de violencia. Relata que a las oficinas del CEM llegó una mujer de 42 años, paciente oncológica, quien desde hacía 11 sufría maltrato psicológico por parte de su conviviente, el cual se había acrecentado a raíz de la detección de su enfermedad.

“Él le decía que ya no servía para nada desde que había enfermado, perdió no solo el interés sentimental en ella, sino también el humano, pues el paciente de cáncer no debe estar sometido a situaciones de angustia. No contento con eso, esta persona se ‘enamoró’ de otra mujer y decidió quitarle el seguro, lo cual imposibilitó que pudiese continuar con sus quimioterapias”, cuenta.

Apunta que como CEM lo convocaron para pedirle que por humanidad le devuelva el seguro y así pudiese completar las tres quimioterapias que le faltaban, pero este se negó. Manifiesta que hicieron diversas gestiones ante El Seguro Social de Salud – EsSalud, para conseguir que pueda volver a ser atendida, las cuales incluyeron diligencias en el despacho de un congresista de la época.

“En paralelo también realizamos actividades junto a la comunidad para recaudar fondos y poder trasladarla Instituto Nacional de Enfermedades Neoplásicas. Lamentablemente, cuando por fin llegamos a Lima nos dijeron que el cáncer se había extendido y ya no había nada por hacer. Ella falleció un sábado y al lunes siguiente vino toda la documentación de EsSalud que le permitía atenderse allí. Sentí mucha indignación porque todo llegó tarde”, revela.

 

VIDA PERSONAL

Lejos de su labor en defensa de las mujeres, Musayón Chira también lleva una vida personal que no estuvo lejos de algunas decepciones. Indica que ella estuvo en una relación muy larga que inició cuando tenía 19 años y se concretizó a los 30 cuando contrajo matrimonio. Sin embargo, el vínculo solo duró cuatro años más, pues luego de ese tiempo se divorció.

No obstante, tiene los mejores recuerdos de aquella época, dado que su divorcio se debió a que tenían proyectos distintos que no les permitieron continuar juntos. “Fue una persona que respondió a mis expectativas en aquel momento y a quien admiraba por su carisma social, pues era uno de los abanderados de la igualdad de género. Las tareas domésticas y todo lo que concierne al hogar lo hacíamos juntos”, señala.

Asimismo, Musayón Chira considera que el entorno familiar en el que vive le ayudó mucho en su labor de defender a las mujeres, pues pese a tener un papá que tuvo una educación “a la antigua”, siempre la apoyó en todas sus decisiones, lo mismo que su madre, quien señala que siempre le pregunta por los casos de violencia que atiende y le exige que dé un poco más de sí cada día.

“Mi familia ha sabido entenderme todas las veces en que tuve que abandonar una cena navideña por ir a atender a una mujer que necesitaba de mi ayuda. Ellos me dan el soporte para convencerme que sí es posible vivir en una sociedad libre de violencia”, sentencia.

 respuesta de Maira el 2024-06-27.

Lo que se, es que no es verdad ya que el Hospital Juan Pablo dijo calumnias sobre ella . En ese tiempo Ella al igual que su esposo tuvieron problemas con J.P. por lo que los del hospital inventaron eso.

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