Con más de 20 años de experiencia en la docencia universitaria, Cecilia Vidaurre Nieto, candidata al Congreso de la República con el N° 1 por Perú Nación, señala que la mejora del sistema educativo en el país pasa no únicamente por la construcción de colegios, sino por una política general que combine los esfuerzos de varios sectores como Salud, a fin de garantizar que los escolares acudan a las aulas en óptimas condiciones para el aprendizaje.
“En los últimos gobiernos se ha dado especial atención a la infraestructura educativa, lo cual está bien, considerando que había locales de enseñanza en condiciones inadecuadas para el desarrollo de las actividades propias del sistema básico regular. Sin embargo, en el sector no todo puede centrarse en el fierro y el concreto, hay aspectos que tienen que ver con el desarrollo integral de la persona y su cuidado, que son aspectos fundamentales para asegurar buenos aprendizajes. En ese aspecto, la brecha aún es muy amplia”, refiere la postulante, maestra en Educación con Mención en Psicopedagogía Cognitiva por la Universidad Nacional Pedro Ruiz Gallo – UNPRG.
Vidaurre Nieto considera que aun cuando la inversión pública en la construcción de colegios avanzó con programas como el de Colegios Emblemáticos, en el que hubo casos de corrupción, y el que promueve la mejora de centros de enseñanza del nivel inicial, la tarea – respecto a infraestructura – todavía es amplia.
“Miremos a Lambayeque como departamento después de El Niño Costero y respondamos cuántos colegios han sido reconstruidos tras las lluvias e inundaciones. La reconstrucción de la infraestructura educativa a casi tres años del fenómeno no ha avanzado nada, pues hay municipios como el de Chiclayo, por ejemplo, que habiendo recibido los recursos para la elaboración de los expedientes técnicos aún no concluyen tales procedimientos, en tanto existen otros casos en los que se ha confirmado corrupción, como sucede en el colegio del caserío El Romero, de Mórrope, donde la inversión es de 13 millones de soles, pero existen contundentes informes de la Contraloría que señalan que hubo irregularidades en la contratación”, expone.
ANEMIA Y DESNUTRICIÓN
Refiere que a la par de la mejora de la infraestructura, el Estado debe orientar sus esfuerzos en reducir los índices de anemia y desnutrición crónica infantil en los primeros infantes, porque solo de ese modo se asegurará que el educando explote al máximo sus capacidades cognitivas.
“En Lambayeque la situación de la anemia y la desnutrición es crítica. El 46 % de los niños menores de cinco años que viven en Ferreñafe tienen anemia, según datos del sector Salud, y entonces vale preguntarse qué ha pasado con los millonarios recursos que destinó el gobierno regional a un programa para combatir precisamente este problema. Es necesario que se haga una fiscalización eficaz respecto a los resultados que dio la inversión de cinco millones de soles en zonas focalizadas como Cañaris e Incahuasi, donde se supone que trabajaron juntos los profesionales de Educación y Salud para reducir los índices de anemia y desnutrición. Ese proyecto se empezó a ejecutar en el 2011. ¿Cuáles fueron los resultados? ¿Quién ha medido el impacto de la inversión?”, cuestiona.
Cecilia Vidaurre menciona que a nivel educativo está demostrado que si un niño supera la valla de los cinco años de edad y no ha revertido la desnutrición, su desarrollo intelectual se verá afectado de por vida.
“En la educación la responsabilidad no solo es de quien lidera el proceso de aprendizaje, que es el maestro, sino que es necesaria la participación activa de todos los actores sociales, principalmente de la familia. Sabido es que la escuela refuerza las primeras enseñanzas que se dan en el hogar, por ello es importante que los padres tengan en cuenta que los hábitos saludables, la disciplina y los valores, tan necesarios para revertir el clima de desconfianza que existe entre los ciudadanos, se trabajan primero en casa”, señala.
VALORACIÓN DEL MAESTRO
Asimismo, Vidaurre Nieto considera que el Estado debe asumir al docente como pieza angular del proceso educativo no solo para exigir el cumplimiento del currículo nacional y las directrices que emite el ministerio del sector, sino también para valorar su condición y promover su mejora continua.
“El maestro no es un servidor más en el Estado, es quizá el servidor más importante, porque el rol que cumple al convivir todos los días de la semana por más de cinco horas con los estudiantes lo hacen determinante en la formación del individuo. Al maestro se le evalúa, se le exige, se le monitorea, pero ¿acaso las condiciones en las que este trabaja son las mejores? Hay maestros en el sector público que ganan mil 200 soles mensuales, la tercera parte que un suboficial de la Policía Nacional, cuando es el maestro quien inculca en el estudiante condiciones de superación y desarrollo para evitar que caiga en la delincuencia”, indica la representante de Perú Nación.
Finalmente, manifiesta que el magisterio merece ser atendido en las demandas que hace décadas mantiene, como el acompañamiento pedagógico y la capacitación, la promoción meritocrática y el cumplimiento, de parte del Estado, de sus derechos plenos, como el reconocimiento y pago de la deuda social.
“En los últimos 20 años se han dado una serie de reformas educativas y progresivamente se ha ido incumpliendo con los derechos adquiridos de miles de maestros que en algún momento les fueron otorgados por la Ley del Profesorado, por ejemplo. Es urgente que el Estado cumpla con sus obligaciones, más si estas involucran no solo a maestros activos, sino también a cesantes, a quienes se ha condenado a una suerte de olvido permanente”, indica Vidaurre Nieto, doctora en Comunicación Social por la Universidad César Vallejo.
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