De mal en peor. El panorama a nivel nacional, donde ya se registran 61 feminicidios, se replica también en Lambayeque, departamento en el cual se han registrado tres feminicidios en lo que va del año, cuatro tentativas y más de mil denuncias de violencia contra la mujer en las comisarías, según manifestó la ministra de la Mujer y Poblaciones Vulnerables, Gloria Montenegro Figueroa.
La autoridad señaló que esta cifra de denuncias es alarmante, toda vez que el 2018 hubo alrededor de dos mil 400 denuncias por violencia, cifra que podría superarse de seguir esta tendencia.
Montenegro Figueroa manifiesta que para disminuir esas estadísticas es necesario trabajar bajo un enfoque preventivo, para lo cual los Centros de Emergencia Mujer – CEM, como el recientemente inaugurado en la Comisaría de la Familia de Chiclayo, trabajan articuladamente con la Policía Nacional del Perú – PNP y el Poder Judicial, a fin de no revictimizar a las denunciantes en el caso del primero y otorgar las medidas de protección en el segundo.
“En los Centros de Emergencia Mujer, el abogado, el psicólogo, la asistenta social y la policía deben escuchar una sola vez a la víctima y tomar inmediatamente las acciones de protección para esa mujer”, sostuvo.
POLÍTICA NACIONAL DE IGUALDAD DE GÉNERO
Gloria Montenegro manifestó que la Política Nacional de Igualdad de Género impulsada por el gobierno es una herramienta que sirve para contrarrestar esta problemática, ya que establece un piso parejo para que tanto varones como mujeres puedan desarrollarse en igualdad de condiciones en lo que respecta a variables como el acceso al estudio y oportunidades de trabajo.
Además, apuntó que el enfoque de igualdad de género promueve el respeto mutuo entre las personas y establece una cultura de prevención desde el hogar, inculcando valores en la familia, lo cual es importante, pues 80 de cada cien violaciones sexuales son cometidas por personas del círculo familias (papás, padrastros, abuelos, abuelastros, hermanos, tíos y amigos cercanos).
“Por lo general el agresor ha crecido en un hogar donde vio la violencia como una actividad normal, donde apreció como su papá golpeaba a su mamá. Es importante que comencemos a vivir de manera sana, con valores que sean reforzados desde la casa, la escuela y la sociedad misma”, aseveró.
Apuntó que urge también la creación de más centros comunitarios de salud mental donde, además de atender a la víctima, se pueda también tratar a los agresores después que cumplan su condena, pues son personas que van a seguir circulando por las calles.
“Hay muchos hombres que de manera voluntaria llegan ya a los centros de salud mental y dicen: ‘No me puedo controlar, soy una persona violenta porque vi toda la vida que maltrataban a mi madre y me parece una cosa normal’. No podemos ponernos de espaldas al problema. Debemos entender cada caso y tratarlo en su real magnitud”, explicó.
MIEDO A DENUNCIAR
Por otro lado, Montenegro Figueroa comentó que sostienen conversaciones con el general Augusto Sánchez Bermúdez, comisionado de la Lucha Contra la Violencia hacia la Mujer, en aras de que capaciten a los efectivos de todas las comisarías para que el trato hacia las féminas sea de primera y se promueva la denuncia.
Apuntó que las más de mil denuncias que tuvo Lambayeque en el primer trimestre del año deben representar solo el 60 % de los casos reales de violencia, ya que el 40 % de mujeres agredidas nunca llega a denunciar.
“Las mujeres violentadas no denuncian porque el agresor les tira el autoestima por los suelos, pero también porque creen que la policía no hará nada, que su denuncia no será escuchada”, explicó.
Indicó que también exhortan desde la cartera que preside para que se instalen juzgados especializados en violencia en todo el país.
LABOR DE LOS ALCALDES
Del mismo modo, afirmó que la lucha por desterrar la violencia contra la mujer no será posible si los alcaldes, quienes conocen donde están las zonas más riesgosas de su jurisdicción, no trabajan de la mano con los Centros de Emergencia Mujer.
“Los alcaldes conocen su provincia, su distrito, ellos saben cuadra por cuadra lo que ocurre. Su gestión debe tener también un enfoque de prevención porque incluso la pobreza, anemia y desnutrición son factores que inciden en la violencia contra la mujer. Y por último, son los mismos vecinos quienes deben ayudar a denunciar, porque es imposible que alguien no se entere que a su vecina la golpean todos los días en su casa”, enfatizó.
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