Todo tipo de vehículos, desde menores hasta de carga pesada han sido dejados en las calles adyacentes a las comisarías César Llatas Castro, Norte, El Porvenir y del Departamento Antidrogas por falta de depósito municipal.
Las unidades vehiculares han sido abandonadas en dichas arterias, las cuales se han convertido en cementerio de autos, mototaxis, motocicletas, volquetes, tráileres y camiones, incluso patrulleros de la Policía Nacional del Perú, cuyo destino debe ser el taller de maestranza de la institución tutelar.
Los vehículos que se encuentran a disposición de las dependencias policiales están por años ocupando los espacios públicos, los más recientes tienen dos años.
Las unidades vehiculares que están en la parte exterior de las comisarías han sido intervenidas por diversas circunstancias: algunos han sido confiscados a sus dueños, otras por lavado de activos, orden de captura, deudas o accidentes de tránsito.
Lo peor es que año a año los vehículos retenidos ocupan las arterias y obstaculizan el normal tránsito de las personas y vehículos, además que generan el riesgo de que el lugar se convierta en un foco peligroso de basura o albergue animales de todo tipo.
Chiclayo requiere con urgencia un nuevo depósito municipal para alojar a las unidades vehiculares que son intervenidas diariamente por los efectivos policiales, tras infringir las normas del reglamento nacional de tránsito. El único depósito existente está cerca al terminal de EPSEL y su capacidad ha sido superada.
COMISARÍA LLATAS
El comandante de la Policía, César Quiroz Flores, jefe de la comisaría César Llatas Castro, manifiesta que los vehículos retenidos que se encuentran en la parte exterior de su dependencia policial son aquellos que cuentan con orden de captura ordenada por los juzgados de Lambayeque, Chiclayo y Lima.
A pesar que han remitido informes a la Municipalidad Provincial de Chiclayo y al Poder Judicial para que dichos vehículos sean trasladados a un depósito no hay, hasta el momento, resultados positivos.
“Se ha hecho las gestiones con la municipalidad, pero el depósito oficial está lleno de vehículos, ya hemos informado para que los vehículos sean entregados a los propietarios en calidad de depósito, pero hasta el momento no nos responden”, señala.
Añade que la policía no cuenta con un depósito propio y es a la municipalidad de Chiclayo a la que le corresponde hacerse cargo de los vehículos, habilitando con un depósito amplio para que se pueda guardar todas las unidades infractoras.
COMISARÍA DEL NORTE
A su turno, el mayor Juan Murga Mogollón, jefe de la Comisaría del Norte, indica que todos los vehículos que se encuentran en poder de la dependencia que tiene a su mando protagonizaron accidentes de tránsito, algunos tienen orden de captura y otros fueron utilizados para la comisión de hechos delictivos.
Como la comisaría no tiene capacidad para albergar a todas las unidades, solamente en el patio de dicha dependencia policial se guardan motocicletas, mientras que las mototaxis, autos y vehículos de carga pesadas son estacionados en el frontis como en los alrededores del local de la institución policial, ocupando la avenida Francisco Cúneo y la calle Arequipa.
Tal como sucede en la Comisaría César Llatas, la del Norte tampoco puede trasladar los vehículos a un depósito municipal porque Chiclayo no cuenta con uno que puedan albergar a más de mil unidades vehiculares.
EL PROVENIR Y DEPANDRO
La avenida Arica, donde se ubica la comisaría de El Porvenir, también se encuentra abarrotada de vehículos, la mayoría de estos son mototaxi, cuyo conductores han infringido con el reglamento de tránsito y otros han participado en accidentes o asaltos.
Asimismo, en los exteriores del Departamento de Antidrogas, ubicado en el pueblo joven Túpac Amaru, la vía está ocupada por vehículos decomisados en las intervenciones de drogas y de lavado de activos.
Hace años, sujetos de mal vivir, aprovechando la aglomeración de los vehículos que se encuentran en el frontis del destacemos policial, dejaron dos granadas de guerra para amedrentar a los policías, con el propósito que ya no sigan realizando su trabajo.
Los transeúntes manifiestan su malestar e indican que ellos no pueden transitar libremente por dichas vías ya que están abarrotadas de vehículos y mucho de estos sirven de guaridas para las ratas y perros callejeros.
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