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EL SEí‘OR DE SIPí�N: TREINTA Aí‘OS DESPUÉS DEL HALLAZGO QUE REVOLUCIONÓ A LA ARQUEOLO

Escribe: Semanario Expresión
Edición N° 1022

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Treinta años han pasado desde que en Huaca Rajada se produjo el hallazgo arqueológico más importante de América. En julio de 1987, Walter Alva Alva y un grupo de investigadores encontraron intacta la tumba de un gobernante mochica al que llamaron el Señor de Sipán, personaje a partir del cual fue posible una mayor comprensión de la antigua civilización que dominó los valles de Lambayeque.

 

Como se ha reconocido, con el descubrimiento del Señor de Sipán se escribieron nuevas páginas para la arqueología peruana.

 

Grandes y positivos son los efectos que este acontecimiento ha tenido para el país. Por ejemplo, para la restauración de las piezas correspondientes al ajuar funerario del monarca se implementó en el Museo Nacional Brüning el primer laboratorio de su tipo en América Latina, y para la recuperación de los objetos que ingresaron por el mercado negro a los Estados Unidos de Norteamérica se promovió un convenio binacional gracias al cual han sido repatriadas valiosos tesoros procolombinos.

 

LOS INICIOS

“Hace 30 años en este lugar tuvimos una intervención que nos impulsó a asumir una gran responsabilidad en los momentos difíciles que vivía el país. La pérdida de la autoridad y la crisis económica que agobiaba a esta zona empujaban a los pobladores al saqueo de su herencia cultural. El desconocimiento y la red del mercado negro de antigüedades en el mundo, los llevó a eso. Este monumento (Huaca Rajada), que se mantuvo más o menos intacto, empezó a ser saqueado por la población y sus piezas vendidas. Teníamos que tomar una decisión, no había recursos, pero así empezamos, con una donación de 500 dólares del Patronato de Cultura de Lambayeque. Asumimos en 1987 esa responsabilidad, la misma que terminó siendo una responsabilidad para el futuro”, rememora Alva Alva.

 

El arqueólogo, quien se desempeñaba en aquel momento como director del Museo Nacional Brüning, fue alertado por la policía del robo de piezas arqueológicas en Sipán, por lo que inmediatamente se constituyó a la zona y con apoyo de la institución tutelar tomó posesión del sitio.

 

De inmediato se iniciaron coordinaciones para emprender los trabajos de exploración. El Ejército del Perú le proporcionó una carpa y con la poca logística que les permitía costear los 500 dólares dados por el Patronato de Cultura, empezaron las investigaciones.

 

El 26 de julio de 1987, Alva y los también arqueólogos Susana Meneses y Luis Chero Zurita, dieron al mundo la noticia. Habían encontrado una tumba intacta con un contexto nunca antes visto. Tiempo después se compararía el hallazgo con el de la tumba de Tutankamón en Egipto.

 

LAS PRIMERAS PIEZAS

“Dentro del sarcófago de madera encontramos las primeras piezas, entre ellas una imagen en miniatura, cuyo personaje no solo recibía mi mirada, sino que también me miraba a mí. Fue un instante eterno que jamás podré olvidar. Fue el encuentro de dos tiempos, de dos culturas. Nosotros, recuperando el patrimonio, y el Señor de Sipán representado en esa orejera maravillosa que me devolvía la mirada desde hace 1700 años”, comenta Alva Alva.

 

Añade que los 30 años transcurridos no han sido en vano, porque develar la tumba no solo significaba el privilegio de poner los objetos en custodia del Estado Peruano, sino que además había que comprometer a la población de la zona para que aprenda a identificarse con su herencia cultural.

 

“Una tarde, cuando se desenterraron los objetos de oro, la población local pensó que esas piezas eran para ser repartidas entre todos, porque lo entendían como parte de sus recursos. Hubo una larga discusión, pero entendieron la importancia del hallazgo. Los pobladores formaron una fila y poco a poco fueron apreciando lo encontrado. Nadie osó insultar ni intentar siquiera saquear el lugar, nuestro trabajo cumplió con todos los protocolos de la investigación arqueológica”, remarca.

 

Alva Alva recuerda a muchos de los lugareños que se sumaron al proyecto arqueológico, entre ellos a Rosendo Domingo Ruiz, Ricardo Dávila Zapata, Máximo Camacho Jara, Pedro Cachay y Armando Arrasco, pero también a quienes han fallecido dejando importantes aportes en la labor de recuperación efectuada. Entre ellos destaca a Ernesto Saldaña y a Susana Meneses, su esposa, quien manejó la logística del proyecto.

 

APOYO INTERNACIONAL

La restauración de las piezas de Sipán fue posible gracias al apoyo de la cooperación internacional, asumiendo Alemania el compromiso de financiar los trabajos que demandaron la inversión de aproximadamente un millón de euros.

 

Otro reto que se encontró en el camino fue la necesidad de capacitar al personal, que recibió asistencia técnica de Alemania y España en el laboratorio de restauración implementado en el Museo Brüning.

 

Años después se realizaron las exposiciones internacionales que permitieron la recaudación de los recursos económicos con los que se financió la construcción del Museo Tumbas Reales de Sipán, donde actualmente se exhiben las piezas del ajuar funerario.

 

El museo es el más visitado del país. En el 2016 recibió 180 mil turistas y desde su inauguración han llegado a sus instalaciones dos millones 300 mil visitantes.

 

“Apelamos al gobierno norteamericano para que se formalice un tratado de emergencia y así evitar que los objetos de Sipán ingresen a los Estados Unidos. Ese convenio se convirtió con el tiempo en un acuerdo que protege toda la herencia cultural del Perú, y como resultado podemos mencionar que se recuperaron varias piezas sacadas de Huanca Rajada antes de nuestra intervención, como el protector coxal que hoy se exhibe en el museo”, relieva.

 

CELEBRACIÓN DEL HALLAZGO

En una ceremonia especial realizada el jueves 20 de julio, en los exteriores del Museo de Sitio de Huaca Rajada – Sipán, con presencia del ministro de Cultura, Salvador del Solar Labarthe, se conmemoraron los 30 años del descubrimiento de la famosa tumba mochica.

 

Durante su intervención, Walter Alva agradeció a las instituciones públicas y privadas, así como a las personas que a lo largo de tres décadas han dado su apoyo decisivo para que el sitio arqueológico de Huaca Rajada se conserve y el Señor de Sipán se convierta en un referente de la identidad lambayecana.

 

Destacó el aporte del Fondo Ítalo Peruano para la construcción del museo de sitio y los hallazgos posteriores realizados bajo la dirección del arqueólogo Luis Chero Zurita.

 

Por su parte, el ministro de Cultura, quien previo a la ceremonia recorrió el monumento arqueológico, resaltó el trabajo realizado por los investigadores y su notable aporte a la cultura nacional.

 

“Es extraordinario notar todo lo que nuestra cultura es capaz de convocar, todo lo que nuestra cultura verdaderamente representa. Hace 30 años, alertado por la Policía Nacional y apoyado por el Ejército Nacional, el doctor Alva comenzó un trabajo científico que lo llevó a encontrarse cara a cara con la mirada de aquella orejera hoy mundialmente conocida. Luis Chero señala que con Sipán se generaron emociones inéditas, porque por fin los arqueólogos no llegaban tarde, por fin los arqueólogos no llegaban después de los huaqueros”, mencionó.

 

El representante del Ejecutivo dijo tener la convicción que el Perú no termina de darse cuenta como Estado y como nación, como institución y como ciudadanía, de que el camino de la definición como país debe atravesar por la cultura.

 

“Es en nuestro pasado que está nuestro futuro, es en la valoración del enorme legado que las culturas han dejado para nosotros donde está el camino que debemos seguir”, enfatizó.

 

Del Solar Labarthe se comprometió a interceder ante el Ministerio de Comercio Exterior y Turismo y el de Transportes y Comunicaciones para que se viabilice la construcción de la carretera Sipán – Saltur – Cayaltí, que aminoraría el tiempo de llegada de los turistas a la zona arqueológica.

 

EL ROSTRO DEL SEÑOR DE SIPÁN

Durante la celebración por el trigésimo aniversario del descubrimiento, las autoridades develaron la estatua a escala natural confeccionada con apoyo de la Universidad Inca Garcilaso de la Vega y que presenta el rostro reconstruido del antiguo gobernante mochica.

 

La construcción de las características faciales del Señor de Sipán fue posible con el trabajo del experto brasilero Císero Moraes, quien también ha reconstruido los rostros de Santa Rosa de Lima, San Martín de Porres y San Juan Masías.

 

+NOTICIAS

  • El director de la Unidad Ejecutora 005 – Naymlap, Alberto Risco Vega, entregó reconocimientos a los arqueólogos Walter Alva y Luis Chero, y agradeció al ministro de Cultura por ser el primer titular del sector en participar de un aniversario del hallazgo arqueológico de Sipán.

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